domingo, febrero 05, 2006

El jardín secreto

Frances Hodgson Burnett (1849-1924) fue una autora inglesa, emigrada a Estados Unidos, que entre sus obras infantiles sobresale una que escribió a los 62 años, El jardín secreto, por haber tenido en la pantalla más adaptaciones, protagonizadas respectivamente por Margaret O´Bryen (1949), Gennie James (1987) y Kate Maberly (1993).

La versión de 1993 la vi recientemente. El productor fue el conocido Francis Ford Coppola; la directora, la polaca Agnieszka Holland y el diseñador de producción, Stuart Craig.

Craig merece destacarse como especialista en ambientaciones británicas de época. Su nombre puede reconocerse en créditos de realizaciones como Gandhi (1982), Greystoke (1984), El Paciente inglés (1996) y la saga de Harry Potter.

El personaje central de El jardín secreto es Mary Lennox, huérfana que pierde a sus padres en un terremoto en La India. Llegada a Inglaterra, tiene un frío recibimiento de la señora Medlock, clásica ama de llaves victoriana, versión femenina del señor Stevens, mayordomo británico encarnado por Anthony Hopkins en Lo que queda del día (1993).

La señora Madock dirige al personal doméstico de la mansión de lord Craven, aristócrata muy deprimido por le muerte de su esposa, hermana gemela de la difunta madre de Mary.

Mary va entendiendo paulatinamente que en aquella mansión ya nunca más será aquella niña privilegiada que era en La India, cuando sus padres vivían, algo que percibe inicialmente con Martha, institutriz que le asignan y que si bien la atiende amablemente tampoco le rinde pleitesía. Esto al principio molesta a la pequeña Mary, quien talvez habría estado habituada ya no sólo a ser mimada sino hasta reverenciada por sus criadas hindúes, síntoma del colonialismo británico imperante en aquel entonces… Esto lo deduzco porque Martha siempre es atenta y consentidora con Mary, quien todavía así no deja de percibir el trato de esta criada, al menos al principio, como demasiado horizontal para su gusto… Sin embargo, la dulzura de Martha hace que Mary aprenda lo que es ser niña…

A pesar de su arrogancia inicial, Mary también refleja una entereza admirable para sus diez años, pues nunca llora después de la muerte de sus padres, y no porque no se sienta afectada. Pero también posee una gran sensibilidad y aparenta dureza como una forma de protegerse; sensibilidad que salva su carácter de ser arbitrario para volverlo valiente y comprometido… La entrega a los demás demanda más valor que el abuso: en ese sentido Mary mostrará un gran coraje para los desafíos que enfrentará…

Mary va observando lo poco que conoce a la familia de su difunta tía carnal. Era casi una extraña para lord Craven, su único tío y pariente que casi no conoce. Él la recibe una vez en su despacho y hasta le plantea llevarla a un internado, algo que no se conreta… Pero el colmo de este distanciamiento familiar es cuando Mary descubre que en aquella mansión vive también un primo de su edad cuya existencia desconoce: Colin, el hijo de lord Craven

Extremadamente sobreprotegido, Colin está postrado en una cama porque supuestamente no puede caminar. Está incapacitado para todo por una salud que en realidad no es tan frágil como le han hecho creer. Es prisionero de sus miedos y de la peor de las cárceles: la psicológica. Tiene a su disposición los inmensos paisajes que rodean su mansión, pero nunca sale de su cuarto temiendo contagiarse con las esporas y microbios del medio ambiente (¿?), rasgos paranoicos que me hicieron inevitable una comparación con ese Howard Hughes interpretado por Leonardo Di Caprio (2004). Aunque Colin es ficticio y el millonario aviador fue real, sus semejanzas me hacen preguntarme si no habrá un síndrome propio de personas sobreprotegidas que se aíslan para no contaminarse del mundo… Pero no quiero salirme del tema…

Colin nació muy débil y al poco tiempo murió su madre. Como sufrió demasiado por la muerte de su esposa, Lord Craven no toleraría que algo también le pasara a su hijo, así que prefiere verlo lo menos posible: su lógica parece que cuanto menos lo vea menos se encariñará con él y, así, menos sufrirá... De otra forma no se explica que casi no visite a su propio hijo, aun cuando a éste lo sabe postrado en una cama…

Todo el personal de servicio brinda excesivas atenciones a Colin. Es lo mejor y lo único que saben hacer con él, pero no lo dejan desarrollarse, sólo refuerzan más su cautiverio… Pero ¿qué más pueden hacer? Sus roles son de criados y no de educadores. No están en posición de detectar qué realmente necesita Colin, ni él mismo parece conocerlo concientemente por su corta de edad, y aunque lo supieran no podrían hacer nada, caso incluso del de la dominante señora Madock, que es la que más autoridad tiene…

En este contexto, Colin necesita de alguien que le diga sus verdades, que energicamente lo saque de esa prisión dorada, que tenga esa mezcla de sabiduría e ingenuidad para trascender las barreras sociales y descubrir qué anhela el verdadero niño oculto tras aquel aprendiz de lord…

Aunque parezca mentira, quizás la sabiduría de esta historia infantil podría ayudarnos a atender a adultos muy complejos como el ya mencionado Hughes, quien talvez en el fondo sólo habría deseado lo que Colin ignora cómo pedir y que sólo la pequeña Mary puede vislumbrar con esa lucidez sólo propia de la inocencia…

Desconozco cuántas biografías habrá escritas sobre el millonario aviador, pero quizás pocas brinden ciertas claves para entenderlo mejor como ésta simple historia de El jardín secreto, por más infantil y ficticia que sea... Será porque nadie puede entender al adulto si primero no conoce al niño… De allí que las obras infantiles tienen mucho más riqueza de la imaginada.

Y ya no les sigo contando para que solos vean el desenlace. Ni siquiera voy a decirles por qué la película se llama El jardín secreto para dejarles la inquietud.

La película podría parecer muy lenta pero sería bien aprovechada si los padres le extraen enseñanzas que compartir con sus hijos.


Notas:

La foto corresponde a Frances Hodgson Burnett, autora de la obra El jardín secreto, que inspiró a la película homónima dirigida por Francis Ford Coppola

Cortesía de la imagen:
http://img.tfd.com/authors/burnett.jpg


Fuentes

Frances Eliza Hodgson Burnett.
Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001.
© 1993-2000 Microsoft Corporation.
Reservados todos los derechos.

The secret garden (1987)
www.wherehouse

The secret garden (1993)
www.eofftv.com

Frances Eliza Hodgson Burnett en el cine
www.alohacriticon.com

sábado, enero 28, 2006

Yo, Robot


Película norteamericana homónima de la obra de Isaac Asimov. En 2004 fue dirigida por Alex Proya y producida por Laurence Mark, John Davis, Topher Dow, Wyck Godfrey. Es protagonizada por Will Smith, como Del Spooner, y por Bridget Moynahan, como la doctora Susan Calvin.

En la filmografía de Proyas destaca Dark City (1998), película que habría inspirado a The Matrix (1999), según algunos sitios de la Red. Entre los productores destacaré a Mark por otra película suya basada en la obra de Asimov, El Hombre Bicentenario (1999).

A Del Spooner le encontré muchas semejanzas con Rick Deckard de Blade Runner (1982). Ambos son detectives, profesión que les permite conocer el lado oscuro de sus sociedades, por más futuristas que sean, y observarlas con mayor sentido crítico que muchos de sus coetáneos. Ambos son poco ortodoxos y viven solos y, talvez por ello, llevan sus investigaciones hasta las últimas consecuencias, al punto de cuestionar al sistema al que supuestamente sirven, algo a lo que alguien con familia no se atrevería porque arriesgaría su estabilidad. Qué mejor perspectiva que la de detectives solitarios para desafiar, sin tintes intelectuales, el optimismo actual por el mito del progreso. Aunque quizás las semejanzas entre Del Spooner y Rick Deckard sean sólo coincidencias, en fin…

Yo, Robot nos sitúa en el Chicago del 2035. Los robots son muy necesarios pues se dedican a todas las labores domésticas de los humanos, a los que no pueden dañar por estar programados con tres leyes.

Sin embargo, tras descubrir que en la muerte de un científico podría estar implicado Sonny, robot programado con sentimientos humanos, Del Spooner fundamenta sus sospechas en una intuición mundana más aguda que la racionalidad glacial de la doctora Calvin. Y así un caso policial nos lleva a una verdadera rebelión de robots…

En esta película sorprende que el robot Sonny muestre no sólo sentimientos humanos (como cuando agradece por ser considerado como alguien y no como algo), sino también discernimiento y libertad propias, cualidades que ninguna programación puede proporcionar y que también refleja V.I.K.Y., computadora central que comanda a todos los robots.

Siempre he creído que si algún día ciertos artefactos se nos rebelan será porque un hombre así los ha programado, pero no porque sean capaces de ir contra su propia programación, capacidad que conllevaría la libertad, don que es lo más propiamente humano y que nunca podrá ser replicado, salvo que ya no hablemos de robots sino de Cyborgs, que según entiendo son humanos con partes robóticas, pero humanos al fin y al cabo. Así, podremos hablar de Inteligencia Artificial pero jamás de Libertad Artificial, salvo que la idea de Libertad quede redefinida de manera muy distinta a la de ahora.

Hay películas como las diversas secuelas de El Exterminador o The Matrix que sugieren la existencia de máquinas con Libre Albedrío, pero nunca me parecieron verosímiles, rasgo necesario para que incluso la mayor de las fantasías nos deslumbre pero sin parecernos descabelladas…

Sin embargo, Yo, Robot me hizo reflexionar sobre la ciega confianza que ponemos en los adelantos tecnológicos sin ser concientes del precio que podríamos pagar.

En esta película la doctora Calvin o el teniente John Bergin (jefe de Spooner) no concebían que los robots pudieran cometer actos delictivos. Sólo a una oveja descarriada como Spooner se le podían ocurrir tales sandeces. En un primer momento Calvin y Bergin parecían incapaces de imaginar que la empresa que fabricaba los robots pudiera estar usando a éstos para cometer crímenes, aun cuando el desenlace del film es diferente.

Este elemento me llevó a una analogía con otro adelanto tecnológico en nuestra época actual: el Internet.

Una nota de la BBC hacía reflexionar sobre la facilidad con que otorgamos nuestros datos (dirección, correo electrónico, nuestras aficiones) cuando en la Red realizamos compras o nos suscribimos a diarios digitales o servicios diversos. Dicha nota citaba los comentarios de un asesor de la industria de la Internet: «Estas compañías (de la Red) poseen miles de gigabytes de datos pero no saben qué hacer con ellos, ni para ayudar a los clientes ni para su propio beneficio».

¿Qué pasaría si a algunas de estas empresas se les ocurriera sacar provechos dudosos de estos gygabytes? No olvidemos que información es poder, que quien lo ostente difícilmente podrá ser controlado. Quizás alguien deberá ser medio oveja descarriada para denunciar tal situación, pero muchos de nosotros bien podríamos llamarlo paranoico, activista alienado de teorías conspirativas. Talvez en el fondo sepamos que algo de razón tenga, pero hay verdades que preferimos evadir al desbordarnos y que nos hará rechazar a quien nos las revele. Por eso quizás sólo un desadaptado del sistema se atrevería a tan quijotescas denuncias. Es allí cuando películas como Yo, Robot, dentro de toda su ficción, logran proyectar algo de la realidad de nuestro tiempo…


Fuentes

Yo, Robot
La Butaca


Conveniencia o privacidad
Tim Weber
BBC
27 de enero del 2006

Comparación de los films Dark City y The Matrix
Jorge Morales Ruiz
Revista Quinta Dimensión.
Este artículo de Morales Ruiz me llamó la atención porque compara treinta escenas de Dark City y The Matrix que sugieren muchas semejanzas.

Cortesía de la imagen:
http://homepage.mac.com/pifas/iblog/myblog/C1048451701/E1063213367/Media/FX-1.jpg

lunes, enero 16, 2006

Las Crónicas de Narnia (El león, la bruja y el ropero)

Producida en el 2005 por la factoría Disney y dirigida por Andrew Adamson, a quien debemos también las dos cintas de Shrek, esta película se basa en un libro que fue segundo de una colección de siete, pero que fue sugerido para ser leído primero por su autor, C.S. Lewis…

Esta producción sería muy dramática en una versión adulta. La codicia de un hombre puede más que la lealtad a sus hermanos, a quienes traiciona sólo por beneficios y poder, haciendo incluso peligrar sus vidas. En algún momento es descubierto y cuando va a ser ajusticiado otro lo salva reemplazándolo en el castigo… Entonces siente una mezcla de gratitud y hambre de expiación y muestra una gran entrega y sacrificio para luchar contra el mal, al punto de resultar mortalmente herido.

En lo personal, de esta historia puede deducirse algunas ideas: incluso personas de vida muy honesta, pero muy instalada, no serían tan capaces del sacrificio como un traidor arrepentido que desesperadamente desea redimirse, más aún por la gratitud a quien se sacrificó por él. En conclusión: a veces cuando mucho te han perdonado sientes la necesidad de amar mucho más… Habrás cometido muchos errores pero la caridad cubre infinidad de pecados… De acuerdo: todo esto podrá parecer muy clerical, pero ¿acaso por eso deja de ser válido? Y lo digo con el mayor respeto…

No les voy a contar más para que solos averigüen en la película quién es el traidor, quién se sacrificó por él, quiénes son los hermanos traicionados, aunque deben sospecharlo. En todo caso, ésta es toda la riqueza que puede esconder una historia infantil.

Y sí: puede ser una perfecta metáfora del Cristianismo. Creo que para un niño sería algo complicado entender todo el misterio que conllevó el sacrificio de Cristo por la humanidad, y esta película bien podría contribuir a esta tarea pedagógica.

Asimismo, estos referentes cristianos no deben extrañar en la obra de C.S. Lewis, ateo en cuya conversión al Cristianismo, afín a la tradición anglicana, ayudó su amigo J.R.R. Tolkien, abiertamente católico.

Si esto es bueno o es malo ya dependerá de las convicciones de cada quien, pero las cartas están sobre la mesa. No obstante, los mensajes implícitos en esta película son universales, no son exclusivamente cristianos y no tienen por qué afectar a ningún credo. Digo esto por algunas críticas que he leído en ese sentido…

Qué más universal que entender que aun el peor de nuestros errores puede perdonarse, que siempre podemos reivindicarnos, que tenemos derecho a una segunda oportunidad, que podemos ascender de la peor de las deslealtades a la mayor de las trascendencias… Aunque obviamente esta película tiene muchos más elementos universales a desentrañar…

Posdata (21 de enero del 2006):

Los artículos de dos lectoras dan información complementaria sobre Las Crónicas de Narnia.

Verónica Valcárcel Noce nos da algunos datos sobre la producción de esta película en El Buen Cine.

Consuelo Gonzales nos brinda en I – Elanor mayores detalles sobre cómo JRR Tolkien y C.S. Lewis se influenciaron recíprocamente.
Posdata (24 de enero del 2006)

Al decir que Las Crónicas de Narnia pueden ser una perfecta metáfora del Cristianismo no significa que necesariamente sea una apología del mismo, aunque una metáfora pueda ser además una apología…

Las metáforas representan en sentido figurado una realidad para esclarecerla, distorsionarla o sugerirla. Depende de la intención del autor…

Una apología defiende una verdad, como bien sabemos.

Si Las Crónicas de Narnia son una metáfora o una apología ya dependerá de cada quien. En lo personal, podría ser entendida más como una metáfora del Cristianismo. Y aunque no está mal que así sea, esta obra debe valorarse no sólo por eso sino también por sí misma, porque trasmite valores válidos para lectores de cualquier raza, credo o cultura.

Vincular esta obra de C.S. Lewis a un credo específico es limitar su alcance universal…

Letralia inaugura espacios para formación y traducción (nota de prensa de Letralia)

La revista literaria digital Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com/), inauguró este lunes 16 de enero, en su portal en Internet, dos nuevos espacios: Aula Letralia, un centro de formación literaria, y TransLetralia, una publicación sobre traducción, según informó su editor, el escritor venezolano Jorge Gómez Jiménez.
Aula Letralia (www.letralia.com/aula) reúne material de orientación sobre el aprendizaje del oficio literario, incluyendo textos de Julio Cortázar, Roberto Bolaño, William Faulkner, Gabriel García Márquez y otros, así como opiniones de sus lectores sobre las técnicas que consideran más apropiadas para quien desea convertirse en un escritor.
Asimismo, el sitio es un aula virtual en el que varios guías dictarán talleres literarios en línea, el primero de los cuales es “Técnica y arte del blog literario”, dictado por Gómez Jiménez. El taller consta de 12 lecciones que serán impartidas a través del correo electrónico, y en las que los participantes aprenderán sobre la historia de los blogs, cómo diseñarlos y armarlos, sitios dónde alojarlos, cómo hacer un blog que destaque y toda la información que necesitan para hacer un blog atractivo.
Por su parte, TransLetralia ( www.letralia.com/transletralia) es una publicación digital dedicada a la promoción de los traductores literarios que usan el español como lengua de trabajo. Incluye textos de autores consagrados traducidos de otras lenguas al español y viceversa, además de material ensayístico sobre el oficio del traductor.
La primera selección de textos que publica TransLetralia incluye el cuento “X-ing a Parabrab”, del estadounidense Edgar Allan Poe, traducido por el venezolano Miguel Siso; una colección de relatos breves del chino Pu Sungling cuya versión en español estuvo a cargo del venezolano Wilfredo Carrizales; poemas del estadounidense Raymond Carver traducidos por el argentino Esteban Moore y del japonés Shuntaro Tanikawa traducidos por la mexicana Cristina Rascón Castro.
Estos textos no habían sido nunca traducidos al español. Adicionalmente, TransLetralia publica un libro sobre traducción de textos religiosos hebreos del uruguayo Iaír Menachem y un capítulo de la novela El Inesperado, de Enrique Lafourcade, traducido al inglés por Nicole Lafourcade.
Con la creación de estos espacios, Letralia inicia la celebración de su décimo aniversario, que se cumplirá el sábado 20 de mayo de 2006, y complementa su oferta de contenidos para escritores y lectores de habla hispana, que incluye también una revista literaria de circulación quincenal en la que ya han sido publicados textos de más de mil autores, un directorio de recursos culturales en Internet, una editorial digital y una sección de autores invitados.

lunes, enero 02, 2006

Charly y la fábrica de chocolate



Originally uploaded by Martín Palma Melena.

Roald Dahl (1916-1990) fue un autor británico reconocido principalmente dentro del género de la Literatura Infantil. Entre sus obras llevadas al Cine figuran Los Gremlins (dirigida por Joe Dante en 1984), James y el melocotón gigante (dirigida por Tim Burton en 1996) y Charly y la fábrica de Chocolates (con una primera versión cinematográfica en 1971 y una segunda en el 2005, dirigida también por Burton).

Lo que reseñaremos será la versión cinematográfica del 2005 de Charly…

Willy Wonka es un excéntrico y reconocido fabricante de golosinas (aunque destaca más por los chocolates), pero un día despide a todos sus empleados, defraudado por un espionaje industrial, y decide aislarse del mundo. El pueblo donde queda su fábrica no sabe nada de él por años, hasta que un día se divulga una promoción consistente en que cinco chocolates marca Wonka contienen respectivamente un boleto dorado que favorecerá a los ganadores con una visita a la fábrica de Willy, pero sólo uno de ellos obtendrá adicionalmente un premio sorpresa.

Entre los niños favorecidos con el premio figuran Charly Bucket, Augustus Gloop, Violet Beauregate, Veruca Salt y Mike Teavee.

El buen Charly parece sacado de la Inglaterra del siglo XIX (parece un personaje de Dickens) y colocado en la época actual. Responde al clásico niño virtuoso de los tradicionales cuentos infantiles. Sus carencias materiales son compensadas por el gran afecto de sus padres y abuelos.

El obeso Augustus es la personificación infantil de la gula. Su madre parece del tipo sobre protectora y quizás también dominante.

Violet es perfeccionista, competitiva, frívola y vanidosa. Parece una versión precoz de una estrella deportiva e, incluso, de su propia madre, quien a ratos funge como una verdadera manager asesorándola.

Veruca coincide con Violet en algunos aspectos pero destaca principalmente como caprichosa. Sus padres la consienten, otorgándole todo lo que pide y volviéndola así una pequeña tirana. Por eso no es difícil imaginárnosla en el futuro como una lady tan sofisticada como materialista.

Mike representa a un tipo de niño muy del siglo XXI (al menos en la versión cinematográfica porque la obra data de 1964). Tiene un genio algo ácido y se jacta de su inteligencia. Su semblante y mirada proyectan algo de lunático. Está muy alienado por los videos juegos, de los que sus padres prefieren no apartarlo porque no sabrían cómo lidiar con él. Estos rasgos darían a Mike el prematuro perfil de los inadaptados adolescentes de la película Elefante (dirigida por Gus Van Sant en el 2003), inspirada en la tristemente célebre masacre de Columbine (1999). Aunque sea indirectamente, los guionistas de la película Charly... parecieron tener esos referentes al reinventar este personaje para actualizar el relato de Dahl.

Otro elemento a destacar de la película son los Oompa Loompa, tribu reclutada por Willy Wonka de algún lugar exótico para trabajar en la fábrica. Sorprende que los Oompa Loompa sean tan pequeños y con rostros tan idénticos, estereotipos que bien pudieron influenciar a Roald Dahl por sus años en África: fue empleado de la Shell Oil en Tanganica (actual Tanzania) y miembro de la Royal Air Force en Nairobi. Los Oompa Loompa destacan principalmente por su lealtad y laboriosidad, pero en la enciclopedia Wilkipedia vemos que estos personajes sufrieron modificaciones en posteriores ediciones de la obra por presiones diversas.

Charly al final gana el premio sorpresa: se vuelve el sucesor buscado por Willy Wonka para dirigir su fábrica.

Aun cuando no encaja en el típico niño superhéroe que atraviesa por espectaculares aventuras, Charly tiene el gran mérito de la renuncia a ser sucesor de Willy cuando le exigen abandonar a su familia. Esto bien podría enseñarle a todo niño que sólo bastan gestos cotidianos, pero muy significativos, para ser grandes héroes: hay renuncias que exigen más valor que el mayor de los riesgos.

A juzgar sólo por la película de Burton, el final es bastante inesperado para tratarse de una historia infantil. Es decir, al Charly acabar como sucesor de Willy, tenemos todo dado para el clásico final feliz, como el del niño pobre que termina siendo rico o poseyendo un reino. Sin embargo, uno siente que el gran premiado es Willy al haberse reconciliado con su padre y hallado una nueva familia: la del propio Charly…

Estos detalles expuestos bien podrían diferenciar a Charly y la fábrica de chocolates de muchas otras historias infantiles…



Fuentes:

Cfr: Roald Dahl
Enciclopedia Microsoft Encarta 2001

Cfr: Moraleja con Humor
Diario El Mundo (España)
17 de agosto del 2005


Cfr: Roald Dahl
Viaje Literario
Web Aloha Criticon


Cfr: Charly y la fábrica de chocolate
Enciclopedia Wilkipedia

Cortesía de la imagen:
http://www.terra.com.mx/Galeria_de_Fotos/images/125/249074.jpg

jueves, diciembre 29, 2005

El Túnel de Sábato

Fuente de la imagen: Escritores.Org


Originally uploaded by Martín Palma Melena.

A Ernesto Sábato siempre lo asocio con ciertos rasgos: su rostro entre analítico y sombrío; su serenidad más propia del estoicismo que de la reconciliación; una personalidad que parece sintetizar racionalidad y sensibilidad…

Otro rasgo suyo que siempre me sorprendió fue su abrupto giro de una destacada carrera en Ciencias a la Literatura. No olvidemos que tiene un doctorado en Física y que su itinerario académico comprende prestigiosos centros de investigación como el Laboratorio Joliot-Curie de París y el Instituto Tecnológico de Massachussets.

No es raro que un científico también sea escritor. Isaac Asimov vendió a los 18 años su primer relato a la Revista Amazon Stories y a los 28 se doctoró en Bioquímica, así que su afición a las letras y a las ciencias fueron paralelas a lo larga de su vida.

Pero lo que diferencia a Sábato es su drástica decisión de 1943 para dedicarse por entero a ser escritor; decisión que suele atribuirse a una honda crisis existencial.

Pero esta decisión también puede entenderse si recorremos cronológicamente su vida, la que nos sugiere algunas constantes: la búsqueda, las renuncias, las decepciones, los cambios de rumbo, las penurias de índole diversa, las huidas…

Algunos de los rasgos que siempre percibí de Sábato los vi reflejados en Juan Pablo Castel, protagonista de su novela El Túnel (1948), aunque nunca debemos confundir al personaje de ficción y a su creador…

Juan Pablo Castel es un hombre con cualidades muy singulares. Por un lado, su rara sensibilidad lo hace tener un gran entendimiento del lado oscuro de la naturaleza humana. Por otro lado, su racionalidad extrema lo hace analizar no sólo aquellas realidades que lo desbordan, cual mecanismo de defensa, sino también aquéllas muy cotidianas.

Lo malo de la sensibilidad de Juan Pablo es que de las personas más capta su lado negativo que el positivo. Lo malo de su racionalidad es que da como ciertas conclusiones que sólo son fruto de hipótesis, aun cuando éstas estén muy bien construidas. Es decir, paradójicamente, la propia racionalidad de Juan Pablo lo lleva al mayor de los subjetivismos.

Un día Juan Pablo ve que en uno de sus cuadros una mujer detecta un detalle que para él era muy importante, pero que para el resto había pasado desapercibido. La mujer era María Iribarme…

Juan Pablo ve a María como su tabla de salvación y la idealiza dentro de lo que cabe en su pesimismo: ella parece diferenciarse mucho de le gente superficial y vanidosa que lo rodea.

Aunque al principio observa algunos aspectos ambiguos en María, Juan Pablo siente que la necesita pero no por lo que ella es sino por lo que cree que es: un alma gemela con la que comparte una visión más profunda del mundo. Pero después él termina decepcionándose porque ella dista mucho de ser perfecta, algo que explica en parte el trágico final del libro.

Uno tiene la sensación de que la única culpa de María es haber sido demasiado idealizada por Juan Pablo, quien desesperado quiere hallar una luz en ese túnel existencial en el que se siente. Uno además intuye que María no quiere engañarlo, pero que también teme herirlo desengañándolo…

En ese sentido, El Túnel no es recomendable para quienes son depresivos o atraviesan por una época difícil…

No está mal explorar los rincones oscuros del alma, el problema es hacerlo dejando abiertas muchas interrogantes que talvez ni el autor mismo estuvo en capacidad de responder, al menos en la época en que escribió esta obra.

Aunque a Sábato y a todo autor debe juzgársele no sólo por un libro ni por su visión de las cosas en un contexto dado, sino por toda su obra y trayectoria en general…

En todo caso, hace tiempo que tengo pendiente otra novela suya: Sobre héroes y tumbas

Aclaro que éstas son sólo mis opiniones personales, tras leer El Túnel, y cada uno tiene derecho a tener las suyas…



Posdata (13 de Febrero del 2006):

Aunque posee una sensibilidad desvariada, Juan Pablo describe con mucha lucidez ciertos aspectos oscuros de la naturaleza humana, pero el problema es que un lector depresivo, muy identificado con este personaje, podría concluir erradamente que todos los hombres sólo somos ese aspecto negativo y que cualquier virtud nuestra sólo sería pura hipocresía para ocultar nuestra sórdida naturaleza… Es verdad que sería errado sacar tales conclusiones negativas (hacerlas extensivas a todos los hombres en general) a partir del pesimismo de Juan Pablo, pero tal riesgo podría existir…

La capacidad introspectiva de Sábato puede hacernos sospechar que en el fondo no éramos tan buenos como creíamos (eso explicaría en parte que el libro sea tan inquietante), incluso cuando seamos personas emocionalmente equilibradas y sepamos que la subjetividad de Juan Pablo está distorsionada. Por eso debemos saber que como humanos podremos tener un lado oscuro de la fuerza, pero siempre podremos trascenderlo para hacer las cosas más nobles; lado oscuro que no es nuestra esencia ni nos determina porque tenemos el don de la Libertad. Casualmente nuestra grandeza como personas radica en nuestra capacidad para dominar a ese mono enjaulado que todos llevamos dentro; en nuestras victorias cotidianas en esa lucha interior.

Considero que estos criterios (al fin y al cabo opiniones personales) podrían favorecer a una recta lectura de El Túnel, cuyos méritos son indiscutibles.

Quisiera agradecer al amigo Javier Murguía (quien también ha escrito una nota sobre El Túnel resaltando otros interesantes aspectos), pues muchas de sus intervenciones en mi blog me inspiraron estas reflexiones adicionales.

Posdata: (30 de abril del 2011)

Este texto fue escrito cuando aún estaba con vida Ernesto Sabato, quien falleció en la fecha indicada en esta posdata. Para mayor información al respecto, ver este artículo de la BBC


Fuentes:

Isaac Asimov
Web literaria El Poder de la palabra


Cronología de la vida de Ernesto Sábato
Universidad Nacional de La Plata (Argentina)
Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas


Cortesía de la imagen:
http://sepiensa.org.mx/contenidos/2004/sabato/images/sabato_02.jpg

martes, diciembre 27, 2005

Minority Report: podría anticiparse pero de otra forma...



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Minority Report fue un cuento corto del escritor Phillip K. Dick, autor también de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, novela que inspiró a la célebre película Blade Runner.

Basado en este cuento de Dick, Steven Spielberg realizo en el 2002 una película homónima que hace unos días volví a ver en un DVD original cuyo valor agregado era que tenía una entrevista donde este director comentaba por ejemplo haber reclutado a varios científicos para que pronosticaran qué adelantos tecnológicos podrían haber en el 2054 (año de ambientación de la producción) y cómo afectarían a la sociedad.

En ese sentido, en Minority Report podrían ser por lo menos viables en unas décadas los adelantos tecnológicos allí apreciados y sus efectos en nuestra vida cotidiana. Aunque algunos de estos adelantos ya existen, como aquellos censores capaces de reconocer la identidad de una persona por el iris de sus ojos; censores cuyas repercusiones sociales las vislumbramos en una escena del film donde el policía John Anderton (protagonizado por Tom Cruise) atraviesa un pasadizo y aparece una propaganda de cerveza marca Guiness.

De la entrevista a Spielberg desprendemos que en realidad esa propaganda ficticia había aparecido específicamente para el personaje y, por tanto, si aquel pasadizo no lo hubiera atravesado Andeston sino otra persona, hubiera aparecido otra propaganda pensada para ella. Pero este dato no queda claro en el film, aun cuando había anuncios publicitarios que llamaban al protagonista por su nombre, salvo que no sea muy observador…

De dicha entrevista también concluimos que en una posible sociedad futura nuestra vida privada prácticamente habrá desaparecido, al punto de que las trasnacionales segmentarían sus mercados ya no por grupos de consumidores, sino de manera muy personalizada. Si ahora nos quejamos de la invasión publicitaria ¿qué pasaría si además las empresas ya conocieran hasta nuestros más íntimos hábitos de consumo y sólo les bastara identificarnos en la calle por el iris de nuestros ojos para bombardearnos con la propaganda precisa?

Con respecto a la película Minority Report, allí se nos sugiere que ninguna profecía puede dar certezas totales de nuestro comportamiento, incluso en una sociedad futurista donde existe Pre Crimen, división policial que puede anticipar los delitos y arrestar preventivamente a sus potenciales perpetradores gracias a tres videntes.

Aquí quisiera destacar un punto. Aunque pronosticados por estos videntes, dichos delitos no eran certezas sino sólo posibilidades, porque el potencial criminal siempre podía optar por arrepentirse y desbaratar toda profecía. En otras palabras: esta división policial futurista prevenía crímenes que no necesariamente iban a cometerse y, por tanto, actuaba sobre la base de suposiciones, aunque tuvieran un alto grado de posibilidad, pero suposiciones al fin y al cabo. Así, el Libre Albedrío siempre podía imponerse, tal como se evidencia al final de la película.

Quizás sea inverosímil en el mundo futuro un sistema policial y judicial basado sobre videntes. Sin embargo, Minority Report podría haberse anticipado a su época, pero de otra forma… Me explico…

Bien podría llegar el día en que algunos sean encarcelados preventivamente sólo porque algún examen genético revela su predisposición a algún crimen o a conductas antisociales.

Felizmente esto todavía puede parecernos descabellado, pero siempre que recordemos que nuestra libertad estará condicionada pero nunca determinada ni por nuestros genes ni por ninguna profecía. Por tanto, nadie puede prever lo que haremos en el futuro por más indicios razonables que existan; nadie está condenado a un destino inexorable…

En lo personal, creo que todos tenemos un destino, pero nuestro Libre Albedrío nos da incluso la capacidad de rechazarlo, para bien o para mal…

Por todo esto, Minority Report tiene mucho más méritos que los de una simple película de acción. No esta demás que la vean nuevamente…


Cortesía de la imagen:
http://kino.ural.ru/movies/minority_report/poster.jpg

viernes, diciembre 23, 2005

¿El fin de las Literaturas Nacionales?

El día de hoy la Revista Letralia, en su edición navideña, me ha publicado un artículo con el mismo título. Si desean leerlo ingresen aquí.

sábado, diciembre 17, 2005

Un extraterrestre en Navidad (cuento navideño)



Originally uploaded by Martín Palma Melena.

Un extraterrestre realizará un documental sobre un día ordinario en la vida de los humanos. Descenderá en la Tierra, en una ciudad elegida al azar. Su plan de investigación tiene cuatro fases basadas en el método deductivo: ir de lo general a lo específico.

En la primera fase, disfrazado de humano, recorrerá dicha ciudad, filmará algunas escenas con una cámara tan diminuta como un anillo y tomará notas. Tiene en la base del cráneo un traductor interestelar, para entender y hablar en todos los dialectos terrícolas, aun cuando los desconoce; traductor que sin embargo sólo podrá usar en emergencias porque es vulnerable a interferencias de campos de Radio Frecuencia, como el de los teléfonos móviles, televisión y radio, artefactos que sabe abundan en la Tierra.

En la segunda fase se hospedará en un hotel para analizar el material recolectado.

En la tercera fase tratará de asistir a alguna reunión para analizar la conducta humana en público.

En la cuarta fase deberá hacerse invitar a algún hogar para analizar la conducta humana en un ámbito tan privado como el familiar.

La tercera y cuarta fase le parecen más complicadas porque, para comunicarse con los humanos, su traductor deberá estar en ambientes despejados de Radio Frecuencias, algo muy incierto… Ese contratiempo podría resolverlo fingiendo ser mudo y sordo. No obstante, en sus misiones anteriores ha tenido éxito principalmente por su capacidad de reaccionar ante tales imprevistos, pues siempre habrá variables ajenas a sus cálculos…


Primera fase


Ya en dicha ciudad terrícola encuentra el primer imprevisto. Recorriendo las calles observa muchas tiendas repletas de personas con paquetes. Quizás los humanos son una especie más consumista de lo imaginado, pero intuye que hay algo más… No sólo los lugares públicos sino también muchas casas uni o multifamiliares ostentan una estética festiva muy parecida: viejitos vestidos de rojo y barbados que se fotografían con niños terrícolas; campanitas; farolitos; muñequitos; hileras de luces artificiales de colores; estrellas doradas y plateadas semejantes a elementales representaciones de cometas siderales… Toda esa parafernalia debe traslucir alguna celebración pues es demasiado repetitiva y folclórica… No ha llegado a la Tierra en una época ordinaria…


Segunda Fase

El extraterrestre se hospeda sin problemas en un hotel, aunque ¿por qué la recepcionista queda boquiabierta al pagarle con un medio de cambio tan universal como los diamantes? ¿Qué más quiere si son de Saturno? En fin, ¿quién comprende a los humanos?

Ya en su cuarto, al revisar sus notas y filmaciones, va confirmando que ha llegado a la Tierra en una época festiva: alguna vinculación debe haber entre esos adornos y esas personas cargadas de paquetes en las tiendas… pero ¿de qué trata esa celebración? En fin, eso ya lo confirmará cuando al día siguiente pase a la tercera fase: asistir a reuniones sociales de humanos… Súbitamente reconoce al pie de su cama un televisor, esa suerte de caja boba que los humanos miran hipnotizados y que afectan a los traductores interestelares, según le han advertido en su planeta.

Enciende la caja boba y sintoniza una película protagonizada por un anciano vestido de rojo, como los observados en las calles, que ahora reparte entre humanos infantes muchos regalos, cargados en un costal… ¿Aquel anciano será alguna deidad de los regalos? Sospecha que es una película temática sobre esas extrañas festividades, que para entenderlas ya tiene algunas claves: aquel buen anciano, esos regalos, esa estética folclórica… Pero no quiere seguir especulando pues debe basarse sólo en datos empíricos… Si bien el objetivo de su documental es registrar un día ordinario en la vida de los terrícolas, ahora orientará sus investigaciones exclusivamente a esas celebraciones, que han despertado su curiosidad…


Tercera Fase

Ni bien anochece, comienza a recorrer la ciudad para hallar alguna reunión. En el segundo piso de un edificio divisa personas que parecen festejar, por la expresión de sus rostros, por la música, por las copas en sus manos… En fin: en su planeta o en la Tierra las reuniones son iguales, aunque ésta quizás no sea familiar, porque tiene lugar en un edificio no para vivir sino para trabajar, a juzgar por su diseño tan funcional como impersonal… Ya encontró la reunión que buscaba, pero como nadie lo conoce allí y tiene problemas de comunicación, deberá infiltrarse no como invitado sino talvez como un conserje…

Adormece a un empleado de limpieza y lo suplanta vistiendo su traje y cargando su escoba y recogedor. Sube las escaleras y se cuela en dicha reunión, cuyos participantes no parecen parientes sino compañeros laborales. Tienen ropa más formal que elegante. Se tratan con cordialidad pero no con confianza, como si hubiera jerarquías implícitas. La ambientación es minimalista e impersonal. Nada está para distraer o contemplar sino sólo para producir: escritorios, archivadores, gabinetes… Reconoce nuevamente esos adornos que, aunque ya no tan abundantes como en otros lugares, dan vida a esa gélida oficina… Pero esta vez llama su atención en una esquina un gran árbol decorado con motivos diversos: otra posible pista para descifrar esas misteriosas celebraciones, algo que podría lograr entendiendo las conversaciones de esa reunión. Por eso quiere encender brevemente su traductor pero no puede: dos personas están usando sus celulares y hay una radio prendida… Está consternado: ya debería saber en esta tercera fase en qué consiste esas festividades… Pero hasta ahora no tiene más pistas que aquel anciano vestido de rojo, esos regalos, esos adornos y ahora ese gran árbol decorado. ¿Qué extraña mitología representa todo ello? En fin: sólo le queda seguir recorriendo la ciudad en busca de otras reuniones, antes de entrar a la cuarta fase de sus investigaciones…


Cuarta Fase

Al día siguiente despierta casi al finalizar la tarde. El día anterior se había acostado al amanecer, tratando de encontrar infructuosamente otras reuniones donde infiltrarse. En aquella oficina sólo pudo quedarse una hora y no consiguió material fílmico suficiente con su anillo cámara... En esta cuarta fase tiene el desafío de hallar un hogar que lo invite y que no tenga ningún aparato emisor o receptor de Radio Frecuencias, ya que deberá usar su traductor como sea, pues su gran capacidad analítica es insuficiente para entender esas raras celebraciones…

En otros planetas ya en la primera fase de sus investigaciones sabía si un culto era de fertilidad, de cosecha, de algún líder importante o de alguna divinidad. En cambio, en la Tierra ya está en la cuarta fase y todavía no descifra ese ritual terrícola… Algunas hipótesis puede elaborar con los indicios que posee, pero no puede anticiparse: es un profesional y sus conclusiones deben basarse sólo en datos empíricos

Inicia un nuevo recorrido nocturno por la ciudad. Todo parece tranquilo. ¿Cómo se hará invitar a un hogar? No puede decir que es un científico extraterrestre porque lo creerían loco. A la distancia escucha unas voces infantiles que cantan en coro y que le parecen nostálgicas y tiernas. Observa que la noche es esporádicamente iluminada por truenos muy hermosos, que sabe que son artificiales porque algunos adolescentes los encienden… Debe ser parte de la parafernalia de esas fiestas, como el árbol, el anciano y toda esa estética…

Pasa frente a varias casas particulares. Inesperadamente esos truenos artificiales comienzan a reventar más seguido, a deslumbrarle la noche con mayor intensidad; truenos que parecen anunciarle el momento culmen de esas festividades, ensordeciéndolo y enloqueciéndolo. Algunas familias salen de sus casas para saludarse y abrazarse y lo miran, pero no se le acercan pues no lo conocen… Como no hay aparatos que emitan Radio Frecuencias, el extraterrestre enciende brevemente su traductor y entiende palabras como Feliz Nacimiento, Natalicio o algo así, pero esos truenos artificiales continúan todavía más contundentes y no lo dejan escuchar bien… Tiene que apagar su traductor… Sigue caminando y repentinamente escucha una voz tímida. Enciende nuevamente el traductor: le hablan como si lo saludaran y finalmente entiende la frase completa: «Feliz Navidad». Quien lo saluda es una mujer con un bebé. Él enciende también su anillo cámara y retrocede un poco para lograr un mejor ángulo de filmación, pero abruptamente pisa algo que se quiebra. La mujer le dice asustada: «Ha roto una estatua del Nacimiento que hemos puesto en el jardín». Él le pregunta que qué Nacimiento, que quién ha nacido… Ella le responde: «Usted debe ser de otro país o planeta porque ¿cómo no va a saber qué es un Nacimiento?». Él recién nota a sus espaldas esa extraña representación: una cabañita en la que destaca una pareja y un bebé. Quizás a aquella mujer bien podría preguntarle lo que quisiera sin que lo mire extrañada; quizás su sencillez la hace menos prejuiciosa y desconfiada con los extraños… Con la mayor ternura que su temperamento alienígena le permite, le pide que le cuente sobre ese Nacimiento… Ella lo mira primero con recelo y después con lástima: quizás aquel pobre hombre se ha golpeado la cabeza y tiene amnesia. Le explica que aquel niño es Dios, y aún así decidió nacer en un pesebre… El extraterrestre le pregunta qué es un pesebre… La mujer contesta que justo el sacerdote ha explicado en la Misa de Gallo que un pesebre es la parte del establo donde las bestias domesticadas se alimentan… El alienígeno prefiere no preguntar qué era un sacerdote o una Misa de Gallo. Ya eso lo investigará después. Por ahora sólo quiere material suficiente para su documental sobre esas festividades… Le parece increíble esa tradición humana… O los terrícolas son una especie muy vanidosa, creyendo que Dios puede rebajarse tanto, encarnándose en alguien tan primitivo como un hombre y naciendo todavía en un lugar donde comen animales. O los terrícolas son una especie muy sublime, por haber sido capaces de concebir un Dios tan conmovedor por esa humildad y generosidad… Y si ellos creen en un Dios así de noble, entonces cómo un científico extraterrestre como él, con trillones de años luz de recorrido interestelar, sólo puede descubrir en qué consiste esa misteriosa festividad recién en la cuarta fase de sus investigaciones… Aquel Dios contrasta bastante con otras deidades planetarias, cuyos adoradores le atribuyen rasgos soberbios y temibles… En esos planetas, aquel alienígena en la primera fase de la investigación ya entendía esos cultos porque a aquellas deidades las veía por todos lados… Pareciera que cuánto más generoso es un Dios, más ingratos son sus creyentes… Eso debe ser: como los terrícolas tienen un Dios tan generoso no sienten necesidad de rendirle el culto que se merece… Recién en la cuarta fase de su misión en la Tierra aquella mujer despeja sus dudas sobre esas festividades, algo que no logró ni viendo esas películas temáticas o recorriendo calles, lugares públicos u oficinas. El extraterrestre sospecha que los terrícolas deben haber tenido contacto con una civilización más adelantada, si no cómo han podido ser capaces de concebir un mito tan sublime: esto es, un Dios tan generoso que es capaz de hacerse hombre y nacer en un pesebre, rasgo de humildad que lejos rebajarlo lo engrandece. Algunos datos empíricos avalan la hipótesis de la influencia de una cultura superior en los humanos: por un lado, los hombres son una especie demasiado primitiva para tener un Dios tan evolucionado; por otro lado, son necesarios miles de años de desarrollo filosófico para que la humildad no sea percibida como debilidad o inferioridad, sino más bien como virtud, incluso divina al ser atribuida a un Ser Superior. Y esto contrasta con la naturaleza humana, ya no sólo muy elemental sino además muy vanidosa y egoísta. ¿Cómo pensar que de ellos pudo surgir una mitología tan bella sólo por una simple Ley Natural inscrita en sus primitivos corazones y sin ninguna influencia foránea? Eso sería como creer que de las piedras puede extraerse agua. Sí: los humanos alguna vez debieron recibir alguna revelación que debió desbordar sus limitadas mentes… La fría racionalidad del extraterrestre lo ha hecho ser escéptico y ateo desde hace mucho tiempo, pero estos datos empíricos no puede soslayarlos. Conoce otras civilizaciones estelares primitivas cuya cultura revela influencias más avanzadas por ciertas técnicas de edificación, por una muy rica concepción del mundo o por un código ético que sólo puede ser fruto de un contrato social muy avanzado… Para ser capaces de concebir un Dios así, los terrícolas han debido ser influenciados por una civilización muy superior… El extraterrestre queda abruptamente ensimismado: tal vez no son necesarias tantas hipótesis… Tal vez las respuestas son más simples de lo imaginado… ¿Por qué no creer que el niño nacido en ese pesebre realmente fue Dios?



Cortesía de la imagen:

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lunes, diciembre 12, 2005

¿Quién me trae los regalos? (cuento navideño)



Originally uploaded by Martín Palma Melena.

Cada 24 de diciembre, mi madre solía llevarnos a pasear desde muy temprano a mí y a mis hermanos porque nos decía: «El Niño Dios es tímido y no le gusta ser observado cuando deja los regalos al pie del árbol navideño». Mi padre no nos acompañaba porque esa fecha debía trabajar hasta el mediodía, aunque siempre se las ingeniaba para darnos el alcance horas después…

Cuando regresábamos a casa a las 5 de la tarde, mi madre nos advertía con mucho recogimiento: «El Niño Dios ya nos visitó porque los regalos están al pie del árbol, pero los repartiremos a la media noche». Esos comentarios avivaban mis fantasías: imaginaba a un Niño Jesús en pañales que, arriesgándose, había trepado casi clandestinamente la ventana de mi casa para traernos los juguetes. Por tanto mi entusiasmo en Navidad consistía en recibir un obsequio que había deseado por mucho tiempo y que, además, había estado en Sus Manos. Es decir: estaba tocando algo que el Niño también había tocado.

Aunque en aquel entonces sabía que el Niño entraba a nuestro hogar con conocimiento de mis padres, eso no le restaba méritos porque igual corría riesgos exponiéndose a muchas cosas. ¿Qué tal si los vecinos lo descubrían al entrar en pañales por nuestra ventana con nuestros juguetes bajo el brazo? ¿Cómo hubieran reaccionado ante tal situación? Pero esas dudas me las despejó mi madre explicándome que en realidad el Niño no entraba sólo a nuestra casa sino a todas las casas, así que no sólo los vecinos sino hasta los policías lo reconocerían si lo veían… Entonces le pregunté a ella cómo hacía el Niño para distribuir regalos en todos los hogares del mundo en pocas horas. Me contestó que Él podía hacerlo porque tenía el don de la ubicuidad: podía estar en todos los sitios a la vez… También le pregunté por unas medias rojas con franjas blancas que solían ser parte del decorado navideño. Pero esta vez sólo me respondió que en algunos países el Niño Dios dejaba los regalos allí…

Mis dudas comenzaron aquel diciembre en que ya tenía cinco años. Las celebraciones navideñas estaban próximas y mi familia fue a visitar a unos tíos: Rodolfo y Carla...

La tía Carla siempre tenía maneras originales de distraer a los pequeños para que dejaran a sus padres charlar tranquilos aunque sea por un rato. Aquella vez nos trajo para colorear unas fotocopias en blanco y negro con un dibujo de Papa Noel. Nos comentó que él nos traía los regalos para depositarlos en unas medias rojas que todos debíamos colgar cerca de nuestras chimeneas (aunque ni mi casa ni la de ella tenían una). Yo le alegué que en realidad era el Niño Jesús quien traía los regalos, los cuales colocaba al pie del árbol navideño o en esas medias rojas, según el país. La tía Carla quedó ensimismada, pero agregó que Papa Noel era el asistente del Niño Dios, quien quizás no se daba a basto para repartir tantos regalos en pocas horas a todos los niños del mundo. Yo le repliqué que eso no podía ser porque el Niño tenía el don de la ubicuidad y, por tanto, no necesitaba de ayuda alguna… Talvez la tía desconocía el don de la ubicuidad porque dijo que estaba apurada y que tenía qué hacer…

Papa Noel no me era una figura desconocida. En Navidad siempre lo veía representado en dibujos, figuras y adornos en muchas casas, auto servicios o centros comerciales. Sí me había percatado que llevaba una bolsa de regalos pero nunca imaginé que era el asistente del Niño Dios. En realidad nunca tuve razones para preguntar quién era. Quizás era el abuelito de Jesús, pero entonces debía usar sandalias y una túnica, como San José o los apóstoles, y no ese traje rojo y botas…

Ya de regreso a la casa le hice varias preguntas a mi madre. ¿Los regalos los traía el Niño Jesús o Papa Noel? ¿Por qué Jesús necesitaba un asistente si tenía el don de la ubicuidad? En la disyuntiva entre decirme la verdad o desacreditar a la tía Carla, mi madre sólo me comentó escuetamente de que Jesús traía los regalos sin ninguna ayuda y cambió de tema… Preferí no insistir…

Finalmente llegó el 24 de diciembre. Mi padre como siempre debía trabajar hasta el medio día y mi madre nos llevó a pasear desde temprano, porque supuestamente debíamos darle tiempo al Niño para que dejara los obsequios en casa: por primera vez empezaba a desconfiar de una tradición familiar, aunque no sin remordimientos…

Aquella Navidad había pedido un auto a control remoto que ya me lo tenían prometido, pero esta vez no sabía si quien me lo traería sería Jesús o su asistente. Ya no tenía certeza que el obsequio que habría de recibir hubiera sido tocado por el Niño. Algo había cambiado…

Mi madre llevó a mis hermanos y a mí a comer helados y al cine. Mi padre no pudo darnos el alcance aquella vez porque había tenido más obligaciones de las acostumbradas. Cuando estábamos en la cola para comprar las entradas, le pedí permiso a mi madre para ir al baño. Me respondió que en el cine había uno, pero como yo sentía un gran apremio miró por todos lados. El cine quedaba en un centro comercial así que debía haber un baño por algún lado… Finalmente ella divisó uno y me lo señaló diciéndome que no demorara, que no me fuera a ningún otro lado y que me estaría vigilando…

Al recorrer el patio del centro comercial, observé algunas tiendas de juguetes. Allí muchos adultos compraban obsequios. ¿Acaso ellos no querían que el Niño o su asistente dejaran los regalos para sus hijos en sus domicilios? Preferí no seguir pensando… Ya estaba llegando a mi destino cuando mi apremio desapareció repentinamente. Había una tienda por departamentos con un gran vitral, donde a la distancia vi a mi padre con una empleada que le envolvía unos regalos. Todo me quedó claro: era él y no el Niño el que dejaba los juguetes junto al árbol. Mi padre pareció sentir que lo observaba porque al girar la cabeza nuestras miradas se cruzaron… Me había visto…

Al regresar del baño le dije a mi madre que había visto a mi padre. Pero omití lo de los regalos para no incomodarla. Ella sólo me dijo parcamente que ya había hablado con él y que nos daría el alcance en la casa…

Llegamos a casa a eso de las 6 de la tarde y mi padre nos esperaba. Me llevó a un lado y me hizo algunas aclaraciones. Nunca me había mentido atribuyendo el mérito de nuestros obsequios a Niño Dios. Agregó: «Es gracias a Él que en la casa no falta nada y que he podido comprarte ese carro a control remoto». Yo le contesté que creía que mis juguetes habían sido tocados por Él. Mi padre quedó pensativo, pero contestó: «En cierto modo lo hace pero a través mío».

Aquella Navidad fue la primera vez que ya no imaginé al niño Jesús con pañales, que entraba furtivamente a mi casa. Él no necesitaba hacerlo porque los regalos me los daba por intermedio de mis padres. No por eso sentí que había perdido la inocencia ni nada parecido. Pero aun así yo nunca desmentí a aquellos niños que en las vacaciones de verano decían que Papa Noel les había traído esto o aquello… Ya con el tiempo sabrían cómo eran las cosas… Aunque si venía al caso aclaraba que Papa Noel era el asistente de Jesús…


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