lunes, enero 29, 2007

¿Un mundo sin niños?


Basada en el libro homónimo de P.D. James, la película Hijos de los hombres (U.S.A., 2006) nos sitúa en un futuro cercano (2027) donde muchos conflictos actuales se han agravado y de una forma verosímil; futuro perturbador no por el terror sino por la desesperanza, acentuada por una atmósfera sombría donde predominan los colores blancos, negros y grises; atmósfera que es la de una Inglaterra futurista en la que la violencia existe pero más como una coreografía distante, aunque a veces también cercana… La gente no se muestra asustada sino más bien cínica e indiferente. La violación de algunos Derechos Civiles pareciera ya no necesitar justificaciones muy elaboradas: a los inmigrantes ilegales se les criminaliza ya a extremos siniestros, pues una policía represiva y totalitaria los persigue para recluirlos en unos campos de deportación, casi ya de concentración, donde ocupan ya no celdas sino jaulas que recuerdan a las de los detenidos en Guantánamo. Si algún activismo o idealismo puede hallarse es el que ya linda con las guerrillas urbanas…

Por otra parte, la humanidad ha perdido su capacidad de engendrar hijos: el último niño nació hace diecinueve años y para colmo ha fallecido hace poco. Pero un milagro sucede, está embarazada Kee (Claire-Hope Ashitey), una refugiada afro-descendiente, y Theo (Clive Owen) es quien se encargará de ayudarla, sacándola del país, por influencia de su ex novia Julian (Julianne Moore), activista en una organización clandestina a favor de los inmigrantes.

Es verdad que en un inicio Theo ayuda a Kee por las 5,000 libras que Julian le ofrece. Pero lo económico no es lo único que lo motiva, aun cuando bien necesita el dinero: en cierto sentido, Julian le recuerda a él no sólo un amor pasado sino además el idealista que alguna vez fue antes de ser digerido por el establishment y de volverse un oscuro oficinista. Julian lo sacude en su gris existencia, aunque sea para exponerlo a peligros de los que ella misma termina siendo víctima… Y si quedamos persuadidos de que el desganado y escéptico Theo sí es capaz de arriesgarse por Kee, es gracias a la figura de esta ex novia…

En esta historia las razones de la incapacidad de la humanidad de procrear niños son inciertas. Uno de los personajes, Jasper (Michael Caine), alude a algunas teorías: que las investigaciones genéticas, que los cambios climáticos, que algún virus… Y esta parte me hizo recordar un artículo que había leído en el portal de la Agencia Aceprensa poco antes de ver este film y que trataba sobre temas demográficos en Francia…Ya entenderán qué tiene que ver una cosa con la otra…

Aceprensa destaca que el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE) ha publicado en el país galo un boletín con datos que en un inicio parecen muy optimistas: «La fecundidad francesa viene subiendo desde hace más de un decenio, y ya en 2004 superó los 1,9 hijos por mujer. La tasa de 2006 es la más alta de los últimos treinta años» («Francia se anota el récord europeo de fecundidad»; mis destacados). Pero recalco que los datos sólo parecen optimistas por lo siguiente: «El récord se debe a las mujeres mayores de 30 años, cuya fecundidad lleva subiendo más de un decenio. En cambio, la tasa de las más jóvenes está prácticamente estancada, con pequeñas oscilaciones» («Francia…»; mis destacados).

Es decir, en Francia, no las mujeres más jóvenes sino las mayores de 30 años son las que incrementan el número de nacimientos, pero la edad media del primer embarazo de una mujer francesa sigue postergándose: esto es, «de 28,8 años en 1994 a 29,8 en 2006» («Francia…»).
Por tanto, a estas cifras estadísticas no sería descabellado darles la siguiente lectura: esto es, en la maternidad gala, su constante retraso podría terminar minando a su reciente repunte, tendencia que empero es lenta y no irreversible (tampoco hay que ser tremendistas)… Y eso que «Francia es el segundo país más poblado de Europa, después de Alemania» («Francia…»).

Y ¿qué tienen que ver estos datos demográficos con Hijos de los hombres? Quizás la humanidad no llegue a perder su capacidad de procrear, como muestra esta cinta, pero lo cierto es que los resultados demográficos de la realidad y de esta ficción pueden aproximarse un poco: en un continente como Europa la población esta envejeciendo y los niños cada vez son menos, y no por ninguna de las teorías esbozadas por el personaje de Jasper, sino porque las propias personas así lo desean… (En fin, cada quien es libre de decidir la cantidad de hijos que quiera tener).

Al respecto, Hijos de los hombres me permite ensayar algunas reflexiones: una, vinculada al personaje de Kee; otra, a lo tanto que puede llegar a valorarse la vida incluso en el futuro menos alentador…

Referente a la primera reflexión, no creo que en esta cinta sea gratuito que la única mujer en el mundo que tras muchos años logra quedar embarazada es justamente una mujer de color, kee, y esto me sugiere toda una carga simbólica: a saber, si algún día el mundo ve reducir drásticamente su población, no será en continentes como África (o Latinoamérica), los que entonces ya no tendrán que preocuparse de que los países del primer mundo sigan criminalizando la inmigración u obstaculizando el otorgamiento de las visas… Sólo habría que esperar (en caso en que demografías como la francesa persistan en las tendencias ya descritas)…

Referente a la segunda reflexión, hay una escena en esta película en la que, en medio de una guerra urbana (si no ya una guerra civil), van bajando las escaleras de un edificio Theo y Kee, quien está cargando a su hijo recién nacido. Y en el trayecto los tres son sorprendidos por un grupo de soldados británicos que quieren tomar por asalto dicha edificación (donde están albergados algunos rebeldes), que llegan a encañonarlos, pero que quedan atónitos al ver al bebé, quien para Theo y kee representa un verdadero salvoconducto que les abre paso ya no sólo entre los intimidantes militares sino también entre tirios y troyanos. Este es una escena muy hermosa, pues en medio de tanta violencia los guionistas se las ingenian para dar espacio a cierta poesía: la vida y la esperanza, representados por el bebé, logran abrirse paso en medio de tanto odio y desencanto. Pero esta segunda reflexión va en otra línea (aunque peque de romántica): que quizás llegue el día en que las grandes potencias le abran las fronteras a todas las kees del planeta, las que no necesitarán más visa que la de un bebé en los brazos…

Y es que Hijos de los hombres me pareció verosímil no sólo por el inquietante futuro próximo que nos presenta sino también por la esperanza de que la vida pueda llegar algún día a ser tan valorada por una eventual escasez de nacimientos, y debida no a una hipotética infertilidad del mundo, sino a que los propios hombres así lo han decidido, pues los bebés los incomodan, aumentan su presupuesto y restan sus comodidades, pero siempre los extrañarán, aunque no quieran… Y cuando ya no puedan con la nostalgia, entonces las fronteras más resguardadas serán abiertas por los seres más frágiles de la Tierra: los recién nacidos… Bueno, podría ser ¿no?

Dime como ve la humanidad su futuro y te diré como ella se está mirando actualmente, e allí el mérito de Hijos de los hombres…


Referencias de la película

Hijos de los hombres. Guión de David Arata, Alfonso Cuaron, Timothy J. Sexton, Hawk Ostby, Mark Fergus. Dir. Alfonso Cuarón. Actores. Clive Owen, Julianne Moore, Charlie Hunnam, Michael Caine, 2006.


Bibliografía

«Francia se anota el récord europeo de fecundidad». Sociedad. Aceprensa [España] 24 de enero de 2007.

http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=13325




jueves, enero 18, 2007

No sólo importa el cómo sino también el porqué


Fuente: Educa.Aragob.es

En un átomo, el electrón es una partícula que contiene la mínima carga posible de electricidad negativa. Ahora entenderán el por qué de esta definición.

En la Física anterior a Einstein se creía que la naturaleza de la luz era resultado de ondas propagadas en el espacio. Pero eso no explicaba algunos fenómenos como el del efecto fotoeléctrico, consistente en buena cuenta en que cuando la luz repercutía en un metal, a éste le arrancaba electrones. Es decir, si la luz sólo se comportaba como ondas en el espacio ¿cómo podía arrancarle algo a algo tan sólido como el metal?

Hasta que llegó Einstein y se preguntó si acaso la luz no siempre estuviera formada por ondas; si acaso pudiera estar también formada por algo más palpable como un chorro de partículas, que con el tiempo se ha convenido en llamar fotones, definidos actualmente como las partículas más pequeñas de luz…

Max Planck (1858-1947), Premio Nóbel de Física en 1918, previamente ya había venido dudando del consenso común entre los físicos de entonces sobre la naturaleza de la luz: que ésta era nada más que onditas. Por eso, cuenta la leyenda, a Einstein lo hubieran tomado como poco menos que un excéntrico si sus trabajos al respecto hubieran caído en manos distintas a las de Planck…


Pero alguien podría preguntarse que ¿a quién le importa saber si los rayos de luz en el fondo son ondas o partículas? Por un lado, estudios sobre ese detalle le valió a Einstein el Premio Nóbel de Física en 1921. Por otro lado, esa nueva manera de entender la naturaleza de la luz es lo que permitió inventos posteriores como la televisión, el rayo láser, los discos compactos…

O sea, si hoy en día tu abuelita puede operarse con rayos láser las cataratas de sus ojos, es debido a que alguien como Einstein no sólo se preguntó sobre cómo a veces operaba la luz (la que ya bien sabido era que le arrancaba esas cosas llamadas electrones a la materia, aunque no muchos tenían claro el motivo) sino también por qué operaba así (porque a veces se portaba como algo más que onditas en el espacio).

Estas reflexiones sobre Einstein me hacen inferir la moraleja de que en la vida no basta con saber el cómo operan las cosas, sino también el por qué operan así; moraleja que es extrapolable a otros ámbitos…

Las carreras más valoradas en la época actual son las que tienen mayores aplicaciones prácticas, las que sólo buscan entender cómo operan las cosas; carreras que innegablemente son las de mayor demanda en el mercado y las más rentables. A nadie le importa ya el por qué de las cosas porque eso ya sería filosofar, y en un mundo tan acelerado como el de ahora nadie tiene tiempo para eso. Bajo esa lógica, las ciencias puras como las Matemáticas o la Física gozan de menos popularidad.

Pero no sólo en las Ciencias sino también en las Letras el Pragmatismo campea. Las carreras que suelen preguntarse por el cómo son las de mayor preferencia. Así, por ejemplo, frente a los delitos interesa el cómo reprimirlos, y se busca a los abogados o legisladores para que busquen una solución que para hallarla muchas veces primero hay que entender el por qué surgen tales delitos, tema ya no sólo propio del Derecho sino también de otras disciplinas humanistas como la Psicología, la Sociología o la Antropología. Y entendiendo su por qué, quizás muchos delitos no desaparecerían pero siquiera el bagaje de posibilidades para prevenirlos se ampliaría…

Y es que entender el por qué de las cosas sí importa, y más de lo pensando, y le ahorraría mucho trabajo a los que sólo se preocupan por el cómo. Las ciencias puras y las disciplinas humanistas no son carreras estudiadas sólo por gente que tiene tiempo para estar pensando. La búsqueda de los por qué puede aportar soluciones quizás nunca imaginadas por quienes sólo se preocupan por los cómo, por las aplicaciones prácticas de las cosas.

Al respecto, en una entrevista concedida al diario español El Mundo, señala uno de los fundadores de Wikipedia, Sarry Sanger:

Internet es como el libre mercado. Produce una enorme cantidad de basura y también de cosas excelentes. Te pone información al alcance de los dedos. Y puedes utilizarla, si no para ser más inteligente, sí al menos para tener conversaciones más profundas. En otras palabras, puedes iniciar una conversación sobre algo de lo que nunca habías oído hablar hasta ahora y, gracias a Wikipedia o a otras páginas, incluso puedes acceder a fuentes originales sobre esa materia. Así que, al menos en términos de acceso a información, es muy positivo. Claro que no es la panacea para todo. A mucha gente los árboles no le dejan ver el bosque. Y, si tiene mucha información, puede tener dificultades para integrarla de forma coherente. No es un problema nuevo. Durante siglos —tal vez milenios—, mucha gente ha confundido acumular datos con educación («Larry Sanger: 'Internet produce una cantidad enorme de basura y de cosas excelentes'»; mis destacados).

Los comentarios de Sanger me sugieren que en la época del Internet, la educación no es sólo acceso a la información, no es sólo comprender el cómo operan las cosas, es sobre todo integrar la información de forma coherente, para poder entender su por qué, para así poder ver el bosque completo y no deslumbrarnos con un solo arbolito, creyendo que éste es el todo de la realidad… Tengo el presentimiento que el siglo XXI será la época de la búsqueda de los por qué… Y no sólo en cuestiones científicas sino incluso sociales… La gente más que nunca antes en la historia tiene abundante información en la Red sobre casi todo, pero a esta información necesita darle un sentido…



Bibliografía

«Einstein, el "mago"». A Fondo. BBC [Londres] 15 Abril 2005.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2005/einstein/newsid_4433000/4433043.stm


«Electrón».1. f. Diccionario de la Real Academia de la Lengua (DRAE). 22a.ed. 2001.
http://buscon.rae.es/draeI/

«Fotón».1. f. Diccionario de la Real Academia de la Lengua (DRAE). 22a.ed. 2001.
http://buscon.rae.es/draeI/

«Larry Sanger: 'Internet produce una cantidad enorme de basura y de cosas excelentes'». Portada. El Mundo [España] 8 Enero 2007.
http://www.elmundo.es/navegante/2007/01/06/tecnologia/1168062247.html





Cortesía de la imagen:

http://www.educa.aragob.es/iesitaza/DAPARTAM/ingles/images/Punctuation/Punctu2.gif

viernes, enero 12, 2007

Último número de Narrativas

Más vale tarde que nunca, pero aun cuando ya está en línea desde los últimos días del año pasado, recién les comento sobre el último número de Narrativas, revista literaria a cargo de la crítica literaria Magda Diaz y Morales y el escritor Carlos Manzano, porque por alguna razón mi ordenador en estos días se ha estado congelando cada vez que abría archivos de extensión Pdf, lo que no me permitía revisar el contenido de esta edición caracterizada por textos que, escritos con estilo ameno, conservan su calidad académica. Por ejemplo, Magda tiene un ensayo muy recomendable, «El Intruso» de Delmira Agustini. También me alegra reconocer nombres de algunos bloggers como el de Purificación Dávila, con su relato Entre dos fuegos, y el de Óscar Pita Grandi, con su ensayo Cortazar en el cine.

miércoles, enero 03, 2007

Desenlace navideño en la BBC

Para quienes recién estén leyendo este texto, el columnista de la BBC Matías Zibell tuvo la iniciativa de convocar una ronda navideña para escribir, entre un conjunto de personas, una historia que finalmente ya tiene un desenlace que ha tenido la virtud de renovar el sentido de la Navidad y que debemos agradecer esta vez a la inspiración de Casiopea, Sara, Gordita Linda, Blógico, Eduardo, Jessica, A Doce Horas de Distancia, La Hormiguita y Planeta Atabex. Aquí el enlace de esta segunda entrega.

viernes, diciembre 29, 2006

Historia navideña en la BBC

Aproximadamente a un mes de la Navidad, mientras se dirigía a su oficina de redacción en Miami, el columnista de la BBC Matías Zibell tuvo una idea tan sencilla como significativa para rescatar el espíritu de aquellas rondas navideñas donde tú empezabas contando una historia hasta un punto donde otro debía continuarla, y así sucesivamente…

Matías quiso aplicar esta misma dinámica en el plano virtual para escribir una historia navideña colectiva con un espíritu semejante al de esos clásicos literarios cuyas versiones fílmicas integran la programación televisiva obligada en las celebraciones de diciembre


Así fue como se animó a proponer su original iniciativa a un grupo de colegas, bloggers y lectores frecuentes.

La primera entrega de esta historia colectiva ya está publicada en el portal de la BBC, y el orden de aparición de quienes colaboraron en ella fue el propio Matías, quien escribe, El Cubano de la Isla, Roberto Álvarez Galloso, Sandro Medina Tovar, Acuario, Marcela, Vanina Berghella , Ileana Calero. Será en la segunda entrega donde conoceremos el desenlace. Habrá que estar atentos…

sábado, diciembre 23, 2006

Sin ilusión no hay decepción...


Por Martín Palma Melena

Por estas fiestas todas las series de televisión abordan el tema de la Navidad… Y no fue la excepción con Sabrina, la bruja adolescente, una nueva versión de Hechizada, con algunas modificaciones, como la presencia de un gato negro que habla.

El capitulo de Sabrina… sobre la Navidad lo vi esta semana de manera fragmentada, en el televisor que un restaurante tenía para los comensales, entre los que estaba yo, pero alcancé a atender una escena de dicho programa en la que un señor le decía a la brujita protagonista que no se hacía muchas esperanzas con la Navidad, porque de esa forma si no se ilusionaba tampoco se decepcionaba… El comentario fue de un pesimismo tal que más bien desató las risas en off (dicho sea de paso, detesto la risas en off, porque pareciera que a uno quisieran programarlo para reír).

Al parecer este sujeto había tenido en el pasado navidades muy frustrantes y no quería que ahora le ocurriera lo mismo, así que mejor no se hacía esperanzas para no entristecerse… Sin embargo, después comprobé que ficción y realidad no siempre estaban muy distanciadas…

Al día siguiente salí a correr temprano y me encontré con un conocido. Hablamos de todo un poco, del clima, de las noticias en las primeras planas del kiosko frente al que estábamos parados. Y de pronto vino a colación el tema de la Navidad. Me comentaba que las Navidades de ahora ya no eran como las de antaño, que antes por estas fechas él solía enviar regalos o tarjetas navideñas a todos, pero que ahora ya no lo hacía cuando notó que sus esmeros no eran correspondidos. No lo dijo con dramatismo, más bien con una mezcla de escepticismo y cinismo, como quien un poco más y te decía que él ya no creía en esas tonterías…

En realidad yo tenía la sensación de que en su historia había todo un contexto que me estaba omitiendo, después de todo tú cosechas lo que siembras, y además no regalas para que te regalen, o no saludas a los demás por fiestas para que necesariamente hagan lo mismo contigo, pero es muy difícil que de cada diez personas de las que te acuerdas, por los menos una o dos no sepan corresponder a tu gesto, y ya en el peor de los casos…

En realidad había algo en común entre el episodio de la brujita adolescente y el dialogo con mi amigo. Tal vez en estas navidades te mueres de ganas ya no de hacer un regalo sino de siquiera saludar a tal o cual persona, incluso a aquéllas de las que te has distanciado por razones diversas. Pero no lo haces no por egoísta, sino por evitarte la frustración de no ser correspondido… Y por eso te terminas aislando, pero dónde sabes que ese saludo que quieres dar el otro realmente lo espera, y precisamente de ti… Cómo sabes que esa persona con la que te has peleado está hambrienta de reconciliación, pero cuando te mira se mantiene displicente más por timidez que por orgullo. Y claro, como los dos son orgullosos continúan aislados. Pero en tal caso ¿alguien no debería romper ese círculo vicioso?

Claro que cuando quieres tomar la iniciativa siempre está el riesgo a la frustración (y esto para todo, sea en el amor o en los negocios). Es cierto que sin ilusión no hay frustración, pero ¿vas a perder tu capacidad de ilusionarte sólo por el temor a la frustración? O dicho con ese pragmatismo tan de moda hoy en día: ¿acaso hay alguna ganancia sin riesgo?

¿Por qué no te arriesgas a saludar ya no a quienes te caen mal sino sólo a quienes hace tiempo ya no ves por el motivo que sea? Y ¿si las cosas no son cómo piensas? Y ¿si son sólo los espejismos de tus prejuicios los que te esclavizan haciéndote creer que fulano o mengano es un intratable? Y si ya en el peor de los casos, que no creo, esa persona contesta mal tu saludo de Navidad ¿quién sabe si en realidad sí disfruta de tu gesto aunque no lo demuestre por temor, porque en el fondo es frágil y toda la vida ha estado con un blindaje que ya no sabe cómo sacárselo? Y si de diez con los que te arriesgas sólo uno sabe corresponder al gesto, ¿no crees que aun así el esfuerzo bien valdría la pena? Y este último sería el peor de los casos, muy improbable en términos estadísticos...

Ahora, puedes ser más audaz y saludar justo a ese fulano o fulana que te cae pésimo. ¿Qué mejor ocasión para desconcertarlo? Pero tampoco pido tanto, aunque ya dicen que en Navidad suelen ocurrir milagros… Pero ¿por qué no hacerlo aunque sea para romper el círculo vicioso de los enconos, alimentado muchas veces más por la indiferencia que por las propias peleas?

Por otro lado, el odio sólo envenena al que odia y no al odiado… Hasta El Padrino interpretado por Al Pacino decía, más o menos, que no había que odiar al enemigo porque de lo contrario no se pensaba bien… Aunque sus razones eran más pragmáticas que altruistas… Pero vamos, por algo se empieza…

Puede ocurrir también que en el fondo sepas que si saludas a todos por Navidad tengas el éxito garantizado, porque confías en tu irresistible carisma, pero no lo haces porque simplemente no te da la gana, porque para qué te vas a reconciliar con ese idiota si tarde o temprano se van a terminar peleando de nuevo… Tal vez eso pueda ser cierto, pero el problema ya es tuyo… Y quién sabe si él se pelea contigo no por el motivo aparente, usualmente una tontería, sino por un motivo más real: querer un poco de tu atención, señor o señorita carismático (a)… Y quizás por esa iniciativa ganes un amigo de por vida… En realidad todos en el fondo somos así de infantiles… ¿Qué soy demasiado optimista? Tal vez, debe ser la Navidad…


Cortesía de la imagen

http://voldimex.com/Imagenes/muneco-triste.jpg

miércoles, diciembre 20, 2006

Unión de Bloggers Hispanos

La Unión de Bloggers Hispanos (UBH) es un directorio de blogs que recientemente descubrí en la Red y que llamó mi atención por su nombre tan gremial (¿surgirá algún día un gremio de bloggers?).

Lo que trata de promoverse en la UBH es la confraternidad entre los miembros. Al menos la administradora me hizo un ofrecimiento válido también para cualquier que desee vincularse a esta interesante iniciativa: «Todos nuestros usuarios pueden solicitar ser colaboradores y participar con nosotros compartiendo sus experiencias como bloggers con otros usuarios, herramientas o manuales, anímate y tu nombre con el respectivo enlace aparecerá en nuestro bloque de colaboradores, no tienes más que avisarme, te haré colaborador y en el momento que escribas tu primer artículo añadiré tu nombre a dicho bloque».

En todo caso, sería interesante visitar este portal para conocer nuevas bitácoras interesantes y algunos otros recursos útiles para los bloggers.

viernes, diciembre 15, 2006

Capote


Una película que recientemente he visto es Capote (2005). Y quedé convencido de que Philip Seymour Hoffman se tuvo bien merecido el Oscar a mejor actor del 2006.

Hasta antes de esta cinta, Hoffman era uno de esos actores cuyos rostros suelen ser familiares pero siempre se ignoran sus nombres. Yo al menos recuerdo haberlo visto como actor secundario en El Talentoso Señor Ripley (1999), en Y entonces llegó ella (2004) y, más recientemente, en Misión Imposible III (2006), donde representa a un villano bastante convincente, aunque ya en esta última cinta no pasa inadvertido.

Esta película trata de la vida del escritor norteamericano Truman Capote; más exactamente de los cuatro años que duró el proceso de gestación de su más célebre novela A sangre fría (que pretendía inaugurar el género de la novela de no ficción).

Hoffman interpreta a un Capote arrogante, cínico y narcisista que a toda fiesta del jet set a la que asiste le gusta ser el centro de atención, y talentos no le faltan.

Sin embargo, este actor nos ofrece una interpretación muy sobria. Su Capote es de una afectación que roza con el amaneramiento pero sin nunca desbordarlo, y de allí que tenga el mérito de no incurrir en estereotipos simplistas y de ostentar un histrionismo muy bien calibrado, similar al de Jack Nicholson o Danny De Vito, quienes exageran en sus interpretaciones, pero llegando al límite exacto que un personaje no debe cruzar para no mutar en una caricatura.

Otro punto a favor de Hoffman es su economía de gestos, algo que le permite mucha química con Catherine Keener, intérprete de Nelle Harper Lee, amiga de la infancia en Alabama de Capote. Por ejemplo, en una escena, para obtener información, él manipula emocionalmente a Laura Kinney (Allie Mickelson), la adolescente que es la primera persona en percatarse de los cadáveres en el lugar del crimen que después inspiraría A Sangre fría. Entonces, en un momento en que la joven se ausenta, el escritor y Nelle se miran en silencio y no hacen ningún gesto, pero por alguna razón intuimos que ella lo está reprochando. Y es que en muchas partes de esta producción, juntos o separados, Hoffman y Keener muestran mucha habilidad para ser muy expresivos siendo muy inexpresivos (valga el contrasentido).

Pero es en el carácter manipulador de Capote en el que quiero centrarme.

En Kansas, Capote también se entrevista con Perry Smith (Clifton Collins), uno de los perpetradores de la masacre.

En la cinta, el novelista tiene una gran sensibilidad que, paradójicamente, la utiliza como arma para manipular a sus entrevistados y sacarles información. Finge involucrarse con ellos, escuchándolos con atención, hasta descubrir en sus vidas un episodio parecido a uno que él haya vivido y que confiesa (eso hizo con la ya mencionada adolescente). Y así sus eventuales interlocutores empiezan a conmoverse y a confiar en alguien que les confidencia experiencias parecidas a las suyas. Capote emplea la misma táctica con Smith, cuya simpatía incluso llega a ganarse. Pero sucede algo inesperado, realmente llega a involucrarse con el criminal. Las vidas de los dos son muy semejantes, al punto que en algún momento al escritor llega a parecerle que ambos vivieron en la misma casa, sólo que él salió por la puerta delantera y Smith por la trasera (aunque no textualmente, esas fueron algunas de las líneas de Hoffman en la producción).

Finalmente el autor termina afectado, incluso más de lo que él quiere admitir, cuando es condenado a la horca Smith, quien en principio no debía pasar de ser un frío objeto de estudio.

Y es que si algún mensaje tiene la película, entre muchos otros, es lo peligroso que resulta manipular a las personas mediante sus sentimientos. Tarde o temprano algo siempre se va de las manos, incluso para el manipulador…

En general esta cinta me pareció muy recomendable, y Hoffman tuvo una interpretación muy destacable.


Información de la película

Capote. Guión de Dan Futterman: basado en el libro Truman Capote de Gerald Clarke. Dir. Bennett Miller. Act. Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener y Clifton Collins Jr. Sony, 2005.

domingo, noviembre 05, 2006

Cómo banalizar un drama sin ser insensible…



En una edición reciente, el diario peruano El Comercio dedicó una nota a un complot que amenazaría la vida del presidente Alan García y que habría sido organizado por un grupo civico-militar de ultraderecha. Más allá de disertar sobre su viabilidad o no, este complot motivó algunas especulaciones entre las que uno ya no sabía en cuál de ellas confiar, por más verosímiles o no que parecieran: que dicho complot sólo sería una bomba de humo para distraer al público de otros temas más centrales; que buscaría opacar la controversia sobre una ley para aumentar en el Perú el control sobre las ONG; que sería una maquinación de la embajada norteamericana para no sé qué fines... No es que haya que creer todo lo que se escucha, pero si una cadena está incompleta el público la unirá inventando él mismo sus propios eslabones, aunque éstos no siempre sean muy originales.

Hace algún tiempo me llegó un correo electrónico con un título sugestivo: Imágenes que nunca verás en la CNN. Al abrir el archivo adjunto me encontré con algunas fotos: tanques que abrían fuego; un misil en pleno vuelo; el asiento de un piloto eyectado de la cabina de un avión que estaba incendiándose; un portaviones que dio un giro tan abrupto que ya parecía una maniobra militar; en un barco una pila de contenedores se había desmoronado como cajas de fósforo sobre otra pila similar. Una de las fotos más dramáticas fue la de un edificio donde bajo un cielo muy oscuro ocurría una gran explosión, probablemente de un misil, escena que con cierto remordimiento no puede evitar asociarla con un gran fuego artificial que iluminaba una noche navideña, aun cuando era conciente que tal comparación bien sería una broma de pésimo gusto.

Dichas fotos traslucían dramatismo pero no la crudeza de por ejemplo aquéllas donde soldados norteamericanos torturaban a detenidos islámicos. No obstante, esas imágenes efectivamente no eran del tipo a las que la CNN nos ha acostumbrado. Con esto no sugiero que las grandes cadenas noticiosas necesariamente nos escamoteen la verdad. Por supuesto que no ignoramos que el Medio Oriente está convulsionado, que Australia atraviesa por una severa sequía y que, en general, nuestra Historia Contemporánea tiene muchos más de estos conflictos, pero éstos nos llegan tan mediatizados que su carga trágica se diluye y terminamos banalizándola, aunque no queramos. No es que seamos insensibles, ni que tengamos tampoco que estar empapados de lágrimas para mostrarnos conmocionados por tanta desgracia en el mundo, pero a veces pareciera que cuando nos sentamos a leer las noticias, recién duchados y tomando un café bien cargado, igual peso les diéramos a los correos electrónicos del día o a las noticias sobre cómo debuta en la bolsa El Banco Industrial y Comercial de China, sobre la última ofensiva israelí en Gaza o sobre cómo ha aumentado el Calentamiento Global. Es verdad que sabemos que tras muchas de estas noticias debe haber muchas desdichas humanas y muy conmovedoras. Es verdad que tampoco es saludable atormentarnos por situaciones que no depende de nosotros cambiar, porque terminaríamos muy disgustados con la vida y el optimismo nunca debe perderse. Pero no sé qué tan concientes seremos del mundo que nos rodea, si hemos seleccionado nuestras noticias a manera de catálogo, según nuestras apetencias e intereses. Me explico mejor, por allí leeremos un titular sobre un bombardeo de aviones del Ejercito Cingalés en una localidad dominada por los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE). Pero quién sabe si lo que más llame nuestra atención sea cómo el último James Bond, Daniel Craig, impresionó a la crítica por su actuación en la película Casino Royal. Claro que podremos jactarnos en una charla de cafetín de haber sabido sobre dicho bombardeo del Ejercito Cingáles, pero no sé si por eso debiéramos considerarnos bien informados, más cuando hasta desconocemos que cingalés es el gentilicio de Sri Lanka, país al que probablemente no podríamos ubicar con facilidad en un mapa. Y tampoco es que por no saber todo esto seamos unos ignorantes, pero sólo quería precisar mejor a qué me refería antes cuando hablaba de cómo ciertos dramas nos llegan tan diluidos que los banalizamos (aun cuando no seamos unos inhumanos; aun cuando tampoco afirmemos que las grandes cadenas noticiosas gozan engañándonos): esto es, que usualmente lo mismo nos representa seleccionar tal o cual noticia, según nuestras preferencias y aficiones, como en un menú de restaurante, donde no hay platos más importantes que otros, pues ya es cuestión de paladar.

Recientemente supe vía la BBC de que Francia había anunciado que desclasificaría archivos sobre el genocidio en Ruanda, dado que el País Galo venía siendo acusado de haber sido cómplice de la masacre de tutsis en 1994. Mucho se ha hablado sobre este tema, pero por documentales y artículos por los que me he venido informando en los últimos años, todo apuntaría a que más de una potencia extranjera como mínimo habría estado en capacidad de anticipar dicho genocidio (incluso escribí un artículo al respecto hace algún tiempo).

Estos tres casos tienen algunos rasgos comunes, tanto el del presunto complot contra el presidente Alan García, el de las fotos que nunca veremos en la CNN y el de la desclasificación de archivos sobre la masacre de Ruanda: o sea, si antes el público quizás intuía que había una parte de la realidad que los medios le ocultaban, pues ahora ya no lo intuye, está seguro… Y entonces esa parte de la realidad buscará recrearse como sea, aunque sea de forma errada…

Cuando recurrimos a los medios para informarnos, no es que necesariamente dudemos de las noticias, pero sospechamos de que estás deben tener un contexto mayor donde ubicarlas, un trasfondo que las antecede y que nos ayudaría a comprenderlas mejor. Pero como ni ese contexto ni ese trasfondo los conocemos, entonces necesitamos recrearlos de alguna forma, especulando o hasta inventando, aunque no siempre de manera ingeniosa (por ejemplo, más de una hipótesis hay en torno a los organizadores del supuesto complot contra el presidente García)… Y este proceso puede equivaler al ciego que dispara a todos lados para ver sí acierta y, así, se puede ser muy injusto cayendo en simplistas generalizaciones y/o atribuyendo falsedades a autoridades, personas, instituciones o países; falsedades que por muy desacreditadas que sean, serán las que más calarán en el imaginario de la gente. Recordemos que no son tan escasos quienes todavía creen que Galileo fue quemado en la hoguera cuando en realidad murió de muerte natural. Y es que ese es el gran poder de los imaginarios, que influyen mucho más que las verdades más evidentes.

Es por eso que todos los medios no sólo deben decir la verdad (se supone que lo hacen), sino además divulgar todas sus posibles aproximaciones, enfocar a las noticias dentro del mayor contexto posible y dentro de todo su trasfondo, no sólo presentes sino incluso pasados. Cabe agregar que contexto y trasfondo los definiré en esta ocasión de maneras muy particulares (porque tampoco busco crear nuevas categorías): contexto serían todos aquellos elementos que circundan una información y que no necesariamente son velados; trasfondo sí serían los sucesos que ocurren tras bambalinas. En suma, contexto y trasfondo serían esas partes de la realidad que ordinariamente la gente presume que no se divulgan tanto como se debería o que se niegan; partes de la realidad que aunque no guste debe informarse porque a la larga sale más a cuenta a aquellos medios que quieran mantenerse vigentes en el largo plazo; partes de la realidad que finalmente ayudarán a que una noticia sea mejor comprendida para así evitar muchos malos entendidos. Y con esto no pretendemos sólo apelar a cuestiones éticas sino también a algunas muy pragmáticas: esto es, comprender que ante la información incompleta o la carencia de ella, surgen los imaginarios para compensar tal situación; imaginarios que son muy difíciles de borrar y que generan prejuicios, mucho más difíciles de destruir que un átomo, según reza un refrán usualmente atribuido a Einstein; prejuicios que acabarán perjudicando a los propios medios…

Tal vez por eso es que en la era del Internet y de la Globalización, donde toda información imaginable puede obtenerse con un click de mouse, cada día está más arraigada una cultura de la desconfianza y de la sospecha; una cultura donde las teorías conspirativas están más de moda que nunca; donde el cinismo gana terreno porque finalmente si la verdad nos parece casi un lujo entonces para qué buscarla, para qué informarse, por qué no sólo divertirnos y punto, dado que por ejemplo mi situación económica no va a mejorar porque descubra los intereses que hubieron detrás de tal o cual guerra, de tal o cual ley recientemente promulgada, de tal o cual anuncio de un presidente. Y ¿los primeros en salir afectados con un público tan descreído no serían nuevamente los propios medios, que así verían mermados su poder de influencia y sus lectores o espectadores?

No es que seamos por naturaleza frívolos y no nos guste pensar, pero si percibimos que estar bien informado es un privilegio de pocos, que conociendo de ciertas noticias, no podemos ubicarlas en un contexto y un trasfondo mayor para darles un mayor sentido, entonces puede que nos dediquemos a conjeturar sobre lo que desconocemos, o a buscar fuentes de información alternativas (¿los blogs?) o a evadir la realidad del mundo en que vivimos y estar más pendientes de la última entrega de los premios Grammy y de lo guapa que estaba Shakira. Y no es que tenga nada de malo aficionarse al mundo del espectáculo, el problema es cuando ésa es la única realidad que nos importa o que creemos que existe. Y entonces podría ocurrir que la explosión en un edificio y un juego pirotécnico navideño ya no sólo terminemos asociándolos sino confundiéndolos : es decir, podría llegar el día en que una guerra al otro lado del mundo nos la quieran presentar como la última producción Hollywood, y no es que pretendan con ello ofender nuestra inteligencia sino que sabrán que ya no nos importa que nos mientan, y nosotros ya por la fuerza del hábito podríamos terminar creyendo esa descabellada farsa. ¿Exagerado? Espero que sí. Aunque las cosas tampoco serían en la práctica tan burdas, pues si a uno le presentan un conflicto bélico donde éstos son los buenos y aquéllos son los malos, ¿no nos estarían en el fondo vendiendo una película de guerra con un argumento muy elemental? Y entonces por esa razón ¿un programa de noticias no podría terminar convertido en una forma de espectáculo…? Muchos dirán que en la era de la Red de Redes nuestra aspiración a estar bien informados no podría estar más colmada. Pero ¿no nos pasa a veces que cuando averiguamos en Google sobre un tema determinado de cada diez portales, en realidad sólo dos o tres son confiables? ¿No nos pasa que con tanta información a la mano no sabemos discernir entre lo esencial y lo accesorio ni adónde diablos está yendo el mundo? ¿No intuimos que una sobre abundancia de información puede ser también fuente de desinformación cuando sentimos que estamos como buscando una aguja en un pajar? ¿No nos damos cuenta que quizás estar bien informado signifique algo diferente?


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Bibliografía

«Investigarán supuesto complot contra Alan García». Portada. El Comercio [Lima-Perú] 3 noviembre 2006.
http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionOnline/Html/2006-11-03/onEcPortada0607664.html

«Francia desclasifica archivos sobre Ruanda». Internacional. BBC [Londres] 2 noviembre 2006.
http://news.bbc.co.uk/go/em/span/-/hi/spanish/international/newsid_6111000/6111858.stm


Cortesía de la imagen:

http://www.foretica.es/imgs/foretica/periodico.jpg

lunes, octubre 09, 2006

Letralia


Por Martín Palma Melena

Ha salido la edición número 150 de la revista Letralia. Por sus primeros diez años de aniversario, esta publicación digital había organizado una encuesta entre el 17 de agosto y el 18 de septiembre del 2006 para que los lectores opinaran sobre cuáles consideraban que eran los mejores libros publicados en español entre 1996 y el 2006. Algunos adelantos de los resultados: la lista la lidera el chileno Roberto Bolaños con Los Detectives Salvajes y 2666; después tenemos al peruano Mario Vargas Llosa; al español Javier Cercas, y ya no sigo dando nombres para que ustedes mismos los averigüen.

Lo interesante es que los libros de esta lista vienen acompañados con sus respectivas reseñas. Por lo pronto acabo de leer la de Los detectives… de Flor Marina Yánez Lezama, quien en algún párrafo apunta: «De acuerdo con la interpretación anterior, Los detectives salvajes es, finalmente, la historia del deseo insatisfecho, del otro inalcanzable, de la imposibilidad de los sueños, ante lo cual la única venganza es el desenfado, la burla, la desacralización de los hechos, de los patriarcas, de los símbolos, de los héroes, de la propia realidad».

En todo caso, esta edición de Letralia es interesante, entre otras cosas, porque ha sido el propio público participante quien de manera espontánea nos ha dado una pequeña aproximación de lo que ha sido de la Literatura Hispana en esta última década.