sábado, febrero 16, 2008

Algunas formas de anticipar el futuro

El sQuba ya habría sido anticipado en el automóvil submarino de James Bond (fuente: BBC)


Si no todos, algunos autores o artistas se han anticipado al futuro por varias razones: sea por haber tenido necesidad de metáforas; sea por haber sido atentos observadores de su época; sea por haber inspirado a los inventores de generaciones futuras

A las metáforas estos creadores las utilizaban concientemente o no para reflejar realidades o temores u obsesiones de una época. Un ejemplo de esto nos lo brinda el ensayista Roberto González Echevarría en Julio Verne, y ya sabrán por qué: «Pero a fin de escribir para un público europeo, científico o no, el viajero tenía que seguir siendo europeo, tenía que perseverar en su identidad pese a los atractivos de la naturaleza» (González Echevarría 160; mis resaltados). Y para ello «el alma, el espíritu del viajero, interpone la rejilla de clasificación entre su deseo de fundirse con su objeto de estudio y ese objeto mismo (ese objeto era la naturaleza)» (González Echevarría 160; mis resaltados y mis paréntisis). Y Julio Verne bien puede haber utilizado como metáfora a «la ventana tipo observatorio del capitán Nemo en el Nautilus, que le permite observar los raros peces y plantas de las profundidades del océano» (González Echevarría 160; mis resaltados); metáfora que reflejaría esta obsesión del explorador decimonónico para no olvidarse que era occidental y para distanciarse de y estudiar más objetivamente a los fascinantes paisajes que recorría, mediante la ventana de las taxonomías. En síntesis, si bien muy avanzado para su época aunque sea sólo en la imaginación, el submarino Nautilius finalmente no habría sido otra cosa que una metáfora de la propia época del escritor francés.

Estos creadores pudieron adelantarse al futuro también por haber sido agudos observadores de su presente, de por ejemplo investigaciones científicas que en su momento probablemente estaban en curso pero que fueron potenciadas al máximo de sus posibilidades con la imaginación. Por ejemplo, en la edición del Detroit Mirror de 4 de Octubre de 1931, Chester Gould publicó por primera vez Dick Tracy, célebre personaje de cómic que utilizaba un reloj para comunicarse; reloj que aun cuando recién actualmente ya tiene una versión en el MBW-100 (de Sony-Ericsson), no obligatoriamente habría hecho a Gould demasiado visionario. Y esto porque durante la última década del siglo XIX, el inventor Nikola Tesla (1856-1943) ya hablaba de transmitir sin alambres información y de transmitir con hilos telegráficos imágenes (detalles que a algunos los hacen presumir que este genio por aquel entonces ya habría vislumbrado la televisión y hasta los satélites ). Y entre las premoniciones de Tesla y los artefactos de Tracy (no sólo el reloj) algunos inventos patentados o no (aunque sea prototipos) debieron haber existido ya en la década de 1930 y estimulado la fantasía de Gould, digo yo.


Pero ya había señalado que los autores (aunque en el caso que citaré quizás sean los guionistas)
anticiparon el futuro también porque inspiraron a los inventores de generaciones futuras. Por ejemplo, a La espía que me amó (Reino Unido, 1977), una de las películas de James Bond protagonizada por Roger Moore, más la asocio con el hermoso Lotus Espirit color blanco, automóvil que al sumergirse en el agua cual submarino cobraba la forma de una nave espacial que no hubiera desentonado incluso en alguna reciente precuela de La Guerra de las Galaxias y que me sigue pareciendo futurista aun en el siglo XXI. Mencionó está cinta y al Lotus Espirit de Bond porque son claros referentes del sQuba, el primer automóvil submarino del mundo (algunas de cuyas características antes sólo estaban reservadas a algunos vehículos militares). El sQuba sólo podrá sumergirse a una profundidad de 10 metros, ha sido fabricado por Rinspeed y será presentado en el Salón del Motor Ginebra en Marzo del 2008. Y ¿cuánto cuesta? La verdad no lo he averiguado; por ahora no creo que esté dentro de mi presupuesto =)

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Bibliografía:

González Echevarría, Roberto.
Mito y archivo: una teoría de la narrativa latinoamericana. México: Fondo de Cultura Económica, 1998.

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Nota (Viernes 22 de Febrero del 2008):

Ya que hablamos de Julio Verne, un interesante artículo sugiere que él habría vislumbrado el Internet allá por 1863.

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11 comentarios:

Hilda dijo...

Estimado Martín, es muy fácil cuando leemos un libro o vemos una película donde se hable de avances tecnológicos que cataloguemos al autor solo como alguien que predice el futuro. Por lo menos Verne fue considerado así.

Y es muy interesante como usando las palabras de Roberto González Echevarría, nos explicas o nos das una visión alterna de lo que podían significar las escenas de Verne (como el caso de la ventana del Nautilius), lo cual hace más enriquecedor la visión que tenemos de este genial francés.

He amado los libros de Verne desde que era niña y 20,000 leguas de viaje submarino es una de mis favoritas. El capitán Nemo es un personaje impresionante, el cual logra que sintamos compasión de cómo su dolor pudo ser tan grande para aislarse del mundo. Y además nos enseña que a pesar del rencor también puede compadecerse al salvar a los tripulantes del Naitilius y después al salvar a los náufragos en La Isla Misteriosa.

Por eso me parece muy interesante ver que ese submarino podría haber sido una metáfora de lo que Verne veía en la sociedad en la que vivía. Creo que Verne era un estupendo observador de su tiempo.

Dicen que no hay nada nuevo bajo el sol, lo que pasa es que a veces no sabemos observar a nuestro exterior y en infinidad de películas vemos cosas que actualmente ya son una realidad. Y muchos inventores lo único que hacen es observar, atreverse a soñar y volver realidad sus sueños.

En lo particular los inventos de James Bond, siempre me hacen recordar al súper agente 86. Aunque creo que todavía no han inventado el zapato-fono.

Y yo prefiero que las películas hablen de inventos tecnológicos usados por los protagonistas para su profesión, que aquellas como El día después de mañana muestran sucesos en los que influimos como seres humanos. Planeo hablar de ello en mi post de ecología, el cual sigue en etapa de edición porque no me resultó como quería.

Pero me estoy desviando de tema y solo concluyo diciendo que como siempre interesante tu texto y el pensar que un autor hable en metáforas, observe su época o quiera trascender influyendo a los futuros inventores, creo que enriquecerá la lectura de un libro.

Y bueno, no dejes de soñar, un día podría estar ese carro dentro de tu presupuesto. 

Saludos muy cordiales y un gusto como siempre leer y comentar tus post. Hilda

Hilda dijo...

Ah, una cosa, no es que no disfrute películas como El día después de mañana y más cuando buscan despertar conciencia ecológica como es su caso.
Me refiero a que prefiero se muestre los inventos tecnológicos que ayuden a la humanidad y no a su destrucción.
Se me olvidó aclarar esto. bye. Hilda

JoseAngel dijo...

En el caso de Julio Verne, uno diría que aún más que anticiparse al futuro, ayudó activamente a que el futuro se produjese, y que fuese como sus anticipaciones. Lo que se dice crónica de un futuro anunciado. Y es que hablar del futuro ya es influir en él (unas veces tan poquito, e impidiendo que se produzca lo que hemos predicho, interfiriendo en ello con nuestras palabras; y otras veces tanto, y marcándole el camino a ese futuro).

Martín dijo...

Hola, Hilda
Muchas gracias por tu comentario, el que, como todos, es no sólo muy esmerado sino además casi un pequeño post cuyas reflexiones dialogan de forma muy interesante con las mías. Y gracias !!!

Muchos saludos !!!

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Hola, José Ángel

Muy interesante lo que dices:
«Y es que hablar del futuro ya es influir en él (unas veces tan poquito, e impidiendo que se produzca lo que hemos predicho, interfiriendo en ello con nuestras palabras; y otras veces tanto, y marcándole el camino a ese futuro)».

Coincido con tus reflexiones y quisiera complementarlas o quizás sólo expresarlas de otra forma: cuando un autor habla del futuro ya está influyendo en él, incluso cuando a veces hasta se equivoca… Pero me explicaré mejor: en alguna ocasión escuché o leí que una forma de equivocarse es acertar antes de tiempo; y justamente un libro de anticipación (o de Ciencia Ficción o de Utopía Negativa o de Distopía) puede equivocarse cuando con sus pronósticos aleja a las generaciones futuras de errores probablemente sí ocurridos si dicha obra no hubiera sido escrita.

Saludos y bienvenido a mi espacio

El ornitorrinco dijo...

Hola Martín,
más que un nigromante aventajado, me gusta pensar en Verne como un espíritu sensible, como lo fueron, seguramente en su momento Leonardo o Copérnico... pues todos supieron empatar con los deseos de las nuevas generaciones y -hablando ya especóficamente de Verne- conjugarlos con los hasta entonces precarios datos científicos, de tal manera que realidad y ficción dejan de ser perceptibles al participar indistintamente de la serie de acontecimientos que integraban sus novelas. Si juzgamos el éxito de sus libros, poco apreciados por el cánon de la época, encontraremos que Verne es una especie de estandarte del maquinismo y el desarrollo que caracterizó la segunda revolución industrial... Después de todo, pienso que el futuro es una bicoca, es algo más sencillo y menos ceremonioso, quizá como la ducha que tomeremos más tarde o el cheque por cobrar de la quincena. Un abrazo,

Hilda dijo...

Estimado Martín, gracias por tus generosas palabras a mis comentarios. Tus post merecen esmerados comentarios y por lo menos hago el intento!!

Y metiéndome un poco en el diálogo que tienes respecto al interesante comentario de José Ángel, me gustó eso de: hablar del futuro ya influye en él y como lo relacionas con los relatos de ciencia ficción o de utopía negativa.

Te diré que en general, no soy muy afecta a ese tipo de libros o películas, de hecho soy bastante idealista y prefiero las utopías positivas. Pero definitivamente pensar que ese tipo de relatos pueda anticipar o evitar errores todavía no cometidos por la humanidad, creo que en verdad es una forma muy interesante de ver las cosas, diríamos en mi país, ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

Quizás esa sería la idea o intención de los autores al crearlos, no necesariamente mostrar un futuro catastrófico, sino aportar su granito de arena en influir en el futuro para ayudar a que los seres humanos no yerren, no cometan errores que pueden ocasionar daños irreparables.
Y esa, es una forma excelente de trascender y ayudar a los demás.
Lástima que muchos (me incluyo), nos quedemos solo en la forma catastrofista y no entendamos el verdadero significado. De ahí lo interesante que es conocer otros puntos de vista, porque entonces cambia nuestra perspectiva y análisis.

Saludos muy cordiales. Hilda

Martín dijo...

Hola, Giancarlo

Muy de acuerdo contigo. En mi entender, los visionarios como Verne lo son sobre todo por su sensibilidad. Me arriesgaría a decir incluso que no sólo el genio sino además una gran sensibilidad pueden anticipar el futuro e influir en él; pueden conjugar los datos científicos más precarios de una época para imaginar cosas nuevas que sean inteligibles a un público lego en materia de Ciencia… Muy interesante lo que dices…

Un abrazo

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Hola, Hilda

Muchas gracias nuevamente por tus aportes. Tus diálogos (y el de todos) con mi texto hacen que en el camino vayan surgiendo nuevas reflexiones. En la era de los blogs, el texto lo hace no sólo el autor sino los comentaristas, que con sus aportes van rescribiendo el texto y enriqueciéndolo con nuevos enfoques

Muchos saludos

IRIS dijo...

Me encantan estos inventos, me encantan las películas futuristas, pero he de decir que también me dan miedo, pues pienso que tanta evolución puede llevarnos a la destrucción!!
El post como siempre muy bueno!!
Un abrazo muy grande majete!!

Martín dijo...

Hola, Iris

Los adelantos en sí mismos no son malos, el problema es el fin que los hombres le dan. Imagino que como todo en la vida.

Y otro abrazo para ti desde Lima, maja… Imagino que allá en España maja es el femenino de majete =D

Muchos saludos !!!

Hilda dijo...

Martín: No había visto esa nota sobre el artículo de Verne y el internet. O de plano predecía el futuro o era demasiado observador de los conocimientos científicos y un gran visionario.
Pero bueno, independiente a eso, ¿quién no sueña con sus novelas? por lo menos como ya lo mencioné antes, yo las amo.
saludos cordiales. Hilda

Fraga dijo...

Ya lo dijo el maese Rius (excelentisimo monero mexicano): Lo bueno del futuro es que nunca llega!

: )