miércoles, enero 14, 2009

Edith Piaf

Fuente: Cambio

A veces nos preguntamos por qué en este mundo hay personas nacidas para ganar y otras para perder. No obstante, como todas las dicotomías, aquélla de ganadores-perdedores no está libre de ser muy relativa y hasta muy pobre: ¿realmente están seguros de que las cosas son como aparentan? 

Hay personas tan golpeadas, que el éxito bien podría representarles no ya la felicidad ni ya siquiera una compensación por las carencias de cosas imprescindibles para cualquier persona ordinaria; el éxito sólo representaría un simple anestésico sin el cual ya la vida se tornaría insostenible… 

Y ¿por qué me he puesto tan sombrío en mis reflexiones? Hace poco pude ver La Môme (Francia, República Checa y Reino unido, 2007), una película sobre la vida de la cantante francesa Edith Piaf (Marion Cotillard). 

La llamada Niña Gorrión acaso hubiera cambiado tranquilamente todos sus laureles y fama y fortuna por una existencia tal vez más anodina pero más feliz o siquiera más normal… 

En la vida de esta cantante gala, algunas constantes siempre fueron las pérdidas o las rupturas de vínculos afectivos importantes en cualquier ser humano, por ejemplo: algún hijo; algún amor que marcó para siempre; los padres; adultos que eran referentes importantes para cualquiera en tempranas etapas de formación… 

En la infancia, la pequeña Edith no fue precisamente una huérfana pero tampoco estuvo muy alejada de esa condición.  Fue  dejada con la abuela materna por su madre,  Annetta Maillard (Clotilde Courau). Después Louis Gassion (Jean-Paul Rouve), el padre, a ella se la llevó y la dejó con la abuela paterna, quien regentaba un prostíbulo y crió allí a la nieta. 

Al menos en este film, Edith se encariñó con una mediatriz que fungió de una suerte de madre sustituta, otra relación sin embargo quebrada abruptamente cuando el padre volvió a aparecer de improviso y a llevarse a la niña...  

Ya a los 17 años, la artista perdió por la meningitis a su hijo Marcelle. Ya a los 32, perdió por un accidente de aviación al amor de su vida, el boxeador argelino Marcel Cerdan (Jean-Pierre Martins)

Posteriormente, aquella mujer no quedó exactamente sola; pero siempre tuvo vacíos que nunca pudieron ser llenados ni con otros lazos afectivos ni con el éxito. 

Ella escribió la letra de esa hermosa canción llamada La Vie en Rose; pero irónicamente tuvo una vida no precisamente de color de rosa. 

Quizás por las huellas imborrables de tantos sufrimientos, Edith consiguió imprimir a sus registros emociones que alternaban entre la ternura y el lamento y la irreverencia y la imploración y la queja y probablemente hasta la denuncia; emociones tal vez contradictorias a las que sin embargo aquella voz lograba armonizarlas y llevarlas en intensidad a extremos donde otros hubiesen sólo desafinado o chirriado. 

Por lo mismo, gracias a unas bien calibradas inflexiones de voz, Edith no necesitaba palabras, para hacer captar hasta a un no francófono todo aquello que quería trasmitir…  

Sí: esta mujer parecía una niña grande que cantaba lamentándose o que se lamentaba cantando; esta mujer parecía un pájaro herido cuyos trinos estaban impregnados de dolor o de desencanto y eran por lo mismo tan agudos y bellos: dicho de otra manera, precisamente ese dolor y desencanto embellecían a aquella voz haciéndola tan auténtica y penetrante… 

Quizás por todo esto, en esta cinta, la Piaf se nos presentó tan verosímil con su aspecto de muñeca maltratada y rebelde que parecía ya haberlo visto todo; aspecto que ningún costoso vestido lograba disimular. 

Al terminar de conocer la vida de la Piaf, tuve algunas impresiones: no es que la buena fortuna tenga unos pocos preferidos y muchos olvidados; no es que unos merezcan el éxito más que otros (al menos ese éxito efímero tal cual suele entenderse ahora, pues todos podemos ser exitosos sin necesidad de ser ricos y bellos y famosos); no es que la vida en general se rija necesariamente por esas leyes tan injustas; más bien, acaso podría ser, algunos mucho más que otros necesiten ese particular éxito como un sedante que jamás aliviará totalmente ciertas heridas por carencias de tantas cosas tal vez muy sencillas pero muy elementales; cosas de las que los mortales comunes y corrientes sí gozamos y no cambiaríamos por nada… 

Y reitero: en estos casos, presento al éxito ya no como una compensación sino como un simple sedante. 

Valga la aclaración: esto no significa tampoco que los bellos y ricos y famosos estén condenados a ser infelices, pero siempre que tengan una visión equilibrada de su buena fortuna o de esa particular buena fortuna… 

Así que si mañana más tarde alguien tiene aparentemente más suerte que tú, piénsatelo bien antes de envidiar… A veces criticamos a la vida por ser tan poca equitativa al distribuir sus favores; no obstante, muchas veces sobre una historia personal no estamos viendo el cuadro completo para poder opinar. 

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Bibliografía 

La vida en rosa: Edith Piaf (La Môme). Guión de Olivier Dahan y Isabelle Sobelman. Dirección. Olivier Dahan. Actuaciones. Marion Cotillard, Sylvie Testud, Pascal Greggory, Emmanuelle Seigner, Jean-Paul Rouve, Gérard Depardieu, Clotilde Courau. Alta Films, 2007. 

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9 comentarios:

maria jesus dijo...

Me gustaba mucho Edith Piaf y Mireille Matieu me la recordaba. No he visto la pelicula pero conocía su vida, terrible la verdad, nada envidiable

Martín dijo...

Hola, María Jesús… Sí: realmente un poco dura la vida de la Piaf; pero felizmente eso no impidió que tuviera interpretaciones tan bellas como «La vida en rosa». En fin: aquella mujer tenía un don muy especial. Y muchas gracias por tu visita.

Mariana dijo...

Martín, como siempre un placer leer tus comentarios, aún cuando no he visto la película.
Espero que hayas comenzado muy bien el año, te deseo muchos éxitos (no de los que anestesian, sino de los que verdaderamente nos hacen disfrutar, aclaro).
Un abrazo!

Martín dijo...

Hola, Mariana... Qué gusto tenerte nuevamente por mi espacio!! En este 2009, yo también te deseo muchos de esos éxitos que nos realizan verdaderamente. Y ojalá te animes a seguir escribiendo en «La Era…» Realmente disfruto de tus textos…

Muchos saludos !!

Hilda dijo...

Conocía la canción, en voz de Mirelle Matieu, es muy bonita.

Me gustó tu post, sobre todo esta conclusión: "Así que si mañana más tarde alguien tiene aparentemente más suerte que tú, piénsatelo bien antes de envidiar… A veces criticamos a la vida por ser tan poca equitativa al distribuir sus favores; no obstante, muchas veces sobre una historia personal no estamos viendo el cuadro completo para poder opinar"

Es cierto, a veces lo que parece una vida exitosa o envidiable no lo es en el fondo. Yo siempre he pensado que el éxito, el poder, el dinero, la belleza, son "dones" muy difíciles de manejar, los cuales necesitan mucha inteligencia y prudencia para no convertirse en maldición.

Otro punto a reflexionar sería que el significado del éxito se encuentra muy materializado. A veces se puede tener éxito en cosas más duraderas aunque menos materiales.

Saludos. Hilda

Martín dijo...

Hola, Hilda… Gracias por tu visita, y para complementar lo que señalas, diría que no sólo basta tener determinados dones (belleza, inteligencia, liderazgo, talentos artísticos, etcétera), también debe desarrollarse mucho discernimiento para saberlos administrar; de lo contrario, esas cualidades traerían no beneficios sino sólo problemas

Muchos saludos

Giancarlo P. dijo...

Pues aunque tuve mi época de loquito Piaf-Aznavour-Trenet nunca me ha llamado mucho la pela. Pero si te ha provocado el post, pues habrá que ir a Polvos a darle un chance.

Martín dijo...

Hola, Giancarlo... Al menos, este Biopic estuvo aceptable para conocer un poco sobre Edith Piaf.

Saludos

Rafael dijo...

Soy autor y, ahora, autor-editor y os cuento un poco lo que hago y mi trayectoria por si os pudiese ayudar en algo. En el año 2003/2004 publiqué con el sello Span Ediciones una novela "Los contrabandistas del Estrecho"(La ruta del hachís) que tuvo muy buena acogida. Para escribir sobre este tema, durante más de tres años estuve infiltrado con grupos que se dedicaban al tráfico de hachís entre España y Marruecos. Todo lo que cuento en estas novelas está basado en hechos absolutamente reales. Este año, he constituído una editorial, Ediciones Zeppelin, y he sacado al mercado la segunda parte de "La ruta del hachís" que se titula "traficantes", que es una novela que se puede leer sin haber leído Contrabandistas ya que, aunque es la continuación de las aventuras del protagonista, es independiente.
Por otra parte, Ediciones Zeppelin es una editorial que he creado con idea de que autores que no tienen acceso a grades editoriales puedan ver sus obras publicadas y, lo que es más importante, distribuidas por toda España incluyendo grandes superficies. Ediciones Zeppelín ofrece a los autores hacerse cargo de la maquetación, diseño, impresión, gestiones de ISBN y depósito legal de la obra, asesoramiento y distribución por toda la geografía española. Es decir, el autor se convierte en editor de su propia obra, pero amparado por una editorial que, como es obvio, tiene firmado un acuerdo con una importante distribuidora para que esa obra esté en los principales puntos de venta de España, ya que lo principal es la distribución y a un autor que se autopublique no le coge ninguna distribuidora. Lógicamente el autor, al ser coeditor de su propia obra, no se reduce a cobrar los derechos de autor, que como sabeis son mínimos, sino que cobra un tanto por ciento importante del precio de venta del libro al público con lo que se le puede asegurar la recuperación del capital que ha invertido en su edición si la obra se vende normalmente.

Es más o menos, por decirlo con otras palabras, la asociación del autor a la editorial para esa obra determinada.
Si alguno estuviese interesado, puede contactar conmigo por mail a rafaelrossello@hotmail.com ó edicioneszeppelin@gmail.es ó por teléfono al 692035667.
Suerte a todos