sábado, agosto 04, 2007

SICKO: el último documental de Michael Moore


Fuente: zabawyzbronia

Allá por la década de los setenta y quizás ya entrados los ochenta, cuando la televisión por cable o no existía o no estaba todavía tan difundida en Lima, el género documental lo conocí mayormente por una productora alemana llamada TransTel (la que está vinculada al grupo alemán Deutsche Welle, según me entero en una rápida búsqueda en la Red).

En ese sentido, al menos para mí, estas producciones teutonas fueron una suerte de antepasados de Discovery o de History Channel.

Claro que por aquel entonces también se conocían las series de National Geographic. Pero en mi memoria estos documentales germanos están más presentes, pues los visionaba con mayor frecuencia en el Canal 7, el que hasta ahora sigue siendo el del Estado Peruano.

TransTel tenía un estilo supuestamente aséptico al brindarnos una mirada de la sociedad de la entonces Alemania Federal (sí, esto era antes de la caída del Muro del Berlín) y de distintos países y culturas. La voz del narrador en Off parecía nunca emitir juicios valorativos sino más bien sólo limitarse a la descripción de un objeto de estudio.

Aunque con el tiempo uno empieza a sospechar que estos estilos neutros son sólo aparentes, porque el narrador puede dar una visión parcializada y subjetiva de una realidad no sólo al juzgarla sino además al enfatizarle más algunos de sus aspectos y al atenuarle o al suprimirle otros (algo que hace Moore de manera muy evidente, pero no nos adelantemos), y aun cuando todo lo que se diga sobre una región sea verdad. Quizás por eso en alguno de estos programas alemanes la región andina peruana que mostraba me parecía muy distinta a la que yo percibía acá en Lima, como peruano.

En todo caso, TransTel por lo menos se esforzaba en ser objetivo o en aparentarlo.

Pero con Michael Moore ocurre algo muy distinto. Él ha transformado el género documental, haciéndolo abiertamente parcializado, activista o hasta panfletario para el gusto de algunos, rasgos que pueden ser materia de crítica pero también de lo elogio, según cómo se mire, y ya sabrán por qué...

Si nos dejamos guiar por la abundante información que nos llega de los medios estadounidenses, la impresión que nos llevaremos de esta gran nación del norte será la de una con unos estándares de vida y de trabajo tan altos, que basta con tener un empleo moderadamente remunerado para poder manejar un automóvil aceptable y tener un pequeño departamento, y esto aun cuando no se silencien muchos descontentos en este país. Pero en USA las denuncias sociales o las críticas al gobierno no es que sean censuradas pero tampoco es que gocen de la mayor difusión, al menos no en los llamados circuitos comerciales o en los medios de mayor presencia.

Claro que si estamos medianamente informados, confirmaremos que Estados Unidos no es el país de las maravillas, que también se cuecen habas, que hay pobreza, que existen los llamados homeless (los sin casas), que tienen un sistema democrático no exactamente muy democrático (dado que el Presidente Norteamericano es elegido no directamente por el ciudadano promedio sino por un conjunto de notables, dentro de un intrincado sistema electoral ya muy dilatado de detallar), etcétera…

No obstante, desde que aun así en nuestro imaginario Estados Unidos sigue figurando como el país donde todo está coloreado de rosa, es porque la otra cara de la moneda no ha sido resaltada lo suficiente.

No soy inclinado a discursos anti-imperialistas (y menos aún a los muy radicalizados), pero tampoco pretendo ni renunciar a una visión crítica ni idealizar demasiado a esta potencia económica, de allí que en el actual contexto no está mal que los documentales de Moore sean parcializados porque, mostrando justamente la otra cara de esa moneda, representan justamente un contrapeso a un discurso hegemónico que presenta a la Tierra del Tío Sam como la del Gran Sueño Americano (algo que no está mal), pero que debe también recordar todo lo que falta mejorar…

En la película SICKO (USA, 2007), su director muestra esta otra cara de la moneda a través de una faceta poco conocida de la sociedad yanqui: su sistema de salud.

Gracias a esta cinta descubrimos sorprendidos que esta nación gasta sumas surrealistas en la ocupación de Irak, pero brinda a sus ciudadanos-contribuyentes una atención médica que dista mucho de ser la mejor del mundo.

Algunos de los puntos desde los cuales Moore aborda este espinoso tema: primero, una comparación entre el sistema de salud norteamericano y el de otros países; segundo, los tecnicismos inverosímiles utilizados por las grandes corporaciones para desentenderse de los gastos médicos de sus pacientes afiliados; tercero, cómo presionan los lobbies de tales compañías para impedir que se estatice los servicios y que se cree un sistema de salud universal

Con respecto a lo primero, el sistema de salud norteamericano resulta muy mal parado en relación a los de Canadá, Inglaterra, Francia y Cuba. Sí: todo apuntaría que hasta Cuba tendría por lo menos hospitales mucho más humanos (bueno, al menos como los presenta Moore, de quien tampoco me confío, y ya sabrán por qué). Aunque, según el portal peruano de Terra, esto habría ocasionado que Michael Moore sea «investigado por el Departamento del Tesoro de los EE.UU. por haber llevado a Cuba a rescatistas del 11-S para que recibieran tratamiento médico» (D'Espósito).

Con respecto a lo segundo, se entrevistaron a muchos ex empleados de estas corporaciones, quienes ilustraron sobre los subterfugios que utilizaron para no reconocer los gastos médicos a los solicitantes (pacientes); subterfugios entre los que estaban la tristemente célebre condición pre-exitente, cláusula muy engorrosa de entender y basada en que si, antes del periodo de cobertura de tu seguro, mostraste un síntoma de alguna enfermedad por la que ahora quieres tratarte, pues tu solicitud es denegada (y ojo: sólo un síntoma, el que en el contexto de los diálogos no era sinónimo de prueba concluyente). Pero debo aclarar que en Estados Unidos esta cláusula tiene todavía más matices jurídicos, inteligibles incluso para quienes tengan al inglés como lengua nativa.

Con respecto a lo tercero, cuando Hillary Clinton propuso crear un sistema de salud universal, inmediatamente comenzó una campaña mediática que afirmaba que se pretendía socializar las prestaciones médicas en Estados Unidos (o sea, desprivatizarlas, que no es lo mismo que socializar, verbo que en en esas latitudes tiene connotaciones izquierdistas muy intimidantes) , pero lo curioso es que el servicio postal allí también es estatal, algo que no ha hecho que Estados Unidos sea menos inclinado al Libre Mercado y a su marcado individualismo. Y es que si Stalin dijo alguna vez (más o menos) que implantar el Comunismo en Polonia era igual a querer ponerle montura a una vaca, lo mismo podría decirse del colectivismo en relación a Estados Unidos. Y esto porque tras los sistemas políticos y económicos subyace una tradición cultural que los antecede y que les genera un terreno propicio. Sin embargo, si algo sigue persistiendo en esta sociedad desde el macartismo de los cincuenta es la histeria anti-comunista. Así que el verbo socializar no fue utilizado fortuitamente en estas campañas y sigue generando pánico...
Dicho todo esto, les decía que tampoco me confío del todo de Moore, y esto porque él tiene un estilo muy efectista: esto es, se enfoca demasiado en ciertos aspectos de la realidad, y acaso esto sea una forma de manipulación o de exageración, como cuando desde el inicio del film nos impactan con la secuencia de una persona que sola debe cocerse los puntos en una herida en la pierna por carecer de un seguro médico (y la herida la vemos en un primer plano).

Pero, paradójicamente, este estilo efectista me parece asimismo una virtud, y más en el actual contexto, cuando ciertos aspectos de Estados Unidos suelen ser muy subrayados y necesitan ser complementados y contrapesados con otros contrapuestos e igual de destacados para lograr una visión más equilibrada de las cosas, y es que acaso una aproximación a la objetividad (la que para muchos es ilusoria) sea consecuencia de esa dialéctica de opiniones que se contrasten.

Bajo esa óptica, como un contrapeso, la producción de Moore me pareció interesante (y mucho más que la producción Borat), y sobre todo porque si es parcializada, lo es abiertamente, y uno sabe a qué atenerse, aun cuando tal vez con esto el género documental haya sufrido muchas transformaciones desde las lejanas épocas de TransTel.


Bibliografía:

Leonardo D'Espósito. «Investigan a Michael Moore por violar embargo a Cuba». Terra [Perú] 14 de mayo de 2007, Cine, TV y Video
http://download.terra.com.pe/canales/cine2/160/160208.html


Datos de la película:

SICKO. Guión de Michael Moore. Dirección de Michael Moore. Reparto. Adrienne Alexander, Nicky Lazar y variados testimonios de personas reales, 2007.

Cortesía de la imagen:

http://graphics.jsonline.com/graphics/owlive/img/oct02/moore103002_big.jpg

12 comentarios:

Danza Invisible dijo...

Muy preciso tu post, como siempre.

Me gusta el trabajo de Moore, justamente por su carácter desmitificador y desacralizante. Pero justamente porque me gusta, trato de no entusiasmarme demasiado y tomármelo con pinzas... o con un buen café, en todo caso.

Saludos.

Mariana dijo...

Personalmente, simpatizo con Miachel Moore. Disfruté mucho de sus dos previos documentales, "Bowling for Columbine" y "Farenheit 911". Me une a él el completo desprecio hacia ese payaso que gracias al fraude electoral hoy ocupa el sillón presidencial de la superpotencia del mundo... y sí, no voy a negar que soy antiimperialista a pleno.

Martín dijo...

Hola, Danza

Coincido contigo: a mí me gusta Moore pero también me lo tomo con pinzas, aun cuando no esté mal para conocer las facetas menos turísticas de Estados Unidos.

Saludos

Martín

Martín dijo...

Hola, Mariana

Yo también he visto todas las de Michael Moore y me gustaron. Y en materia política, pues estamos de acuerdo en que el actual gobierno norteamericano no es precisamente uno de los mejores de su historia.

Pero vaya que te admiro: tú si eres una chica de armas tomar y de opiniones sin medias tintas =)

Saludos

Matias Zibell dijo...

Hola Martín
La verdad no vi el último documental de Moore pero me encantaría verlo porque yo me volví loco lidiando con hospitales y aseguradoras en Miami durante el embarazo de mi mujer.
Che, Transtel no era la productora de un programa de entretenimientos en el que se enfrentaban dos ciudades de Alemania Federal en los juegos más inverosímiles y mejor producidos que he visto en mi vida. En Argentina se lo conocía como Telematch.

Martín dijo...

Estimado Matías

Te sugiero que veas el documental de Moore, te ilustra perfectamente sobre muchas fallas de los servicios de salud en Norteamérica.

Por otro lado, sí me acuerdo de Telematch. Yo también lo he visto y sé a qué te refieres. Pero al hablar de Transtel me refiero no a un programa televisivo sino a una productora alemana (de la Alemania Federal) de documentales que lo producía…. Lo que recuerdo es que he visto documentales con incluso nombres distintos pero siempre pertenecientes a esta productora alemana TransTel. No sé si me dejo entender…

Un fuerte abrazo

Martín

Apostillas literarias dijo...

Me simpatiza Michael Moore y este documental que comentas me parece estupendo. Yo no lo veo con pinzaz, yo lo veo omo una persona valiente y que, al menos, muestra muchas mentiras, dentro de lo que le es posible, del "país de la democracia".

Saludos, Martín

Martín dijo...

Estimada Magda

Indudablemente que Moore tiene su mérito. Y en lo personal también me simpatiza. Ahora, al menos como percibí en este documental, sí me resultó difícil creer que un país como USA, que invierte millones en guerras, tenga un sistema de salud tan descuidado.

Un cordial saludo

apostillas|@gmail.com dijo...

Martìn, lamento profundamente la dificil situaciòn que està viviendo Perù en estos momentos. Mèxico sabe lo que es eso, lo ha vivido en carne propia.

Un abrazo, y que tu y tus seres queridos estèn perfectamente bien y que Perù salga lo mejor posible de esta catàstrofe.

Magda

Martín dijo...

Estimada Magda

Justamente cuando estaba en pleno sismo recordé lo que atravesaron los hermanos mexicanos. Gracias a Dios, al menos por donde vivo no se han registrado daños materiales o personales. Ahora, entiendo que en zonas de provincia sí hay localidades afectadas. Pero, al momento de escribirte estas líneas, cualquier dato al respecto sólo puede considerarse como provisorio…

Un cordial saludo y gracias por este gesto solidario

Martín

Ben Solís dijo...

yo tambien simpatizo con michael moore. estas invitado a darte una vuelta por mi blog

http://elblogeconomico.blogspot.com

Martín dijo...

Hola, Ben

Gracias por la visita. Ya he leído uno de tus posts y tu propuesta me parece muy interesante. Con más tiempo seguiré visitando tu espacio

Saludos