jueves, agosto 16, 2007

Una crónica sobre el sismo en el Perú


He recibido algunos correos electrónicos donde amigos en el extranjero me han mostrado su preocupación por el sismo ocurrido en Lima, algo que me ha motivado a aportar mi grano de arena para informar sobre este lamentable incidente desde mi experiencia personal, aun cuando los medios ya lo vienen haciendo con mayor amplitud.

Es el miércoles 15 de Agosto del 2007, aproximadamente 6:40 p.m. Estoy estudiando en el sótano de mi hogar cuando súbitamente empieza a sentirse un temblor. En un inicio el asunto me lo tomo con calma. Después de todo, los temblores no son nuevos en Lima. Y en tales casos, si uno está en casa, lo mejor es salir con tranquilidad, pues usualmente cuando se llega a la calle ya todo ha pasado.

Pero esta vez es diferente. Este temblor poco a poco va progresando y siento las paredes sacudirse ligeramente. Definidamente el asunto ya se torna algo más intimidante.

Ya en la calle, siento que el suelo se mueve un poco más. Y este detalle me llama la atención, porque usualmente en Lima cuando los temblores me sorprenden por ejemplo en una avenida, casi me pasan desapercibidos.

Pero esta vez ya estoy incluso en medio de la pista, junto con otros vecinos, y siento nítidamente que el piso se sacude cada vez más.

Parece mentira, pero cuando se está atravesando por un gran susto, uno se acuerda de todo lo que debió hacer y nunca hizo o de todo lo que nunca debió haber hecho. Algo así como un rápido examen de conciencia. En todo caso, todos estamos en un lugar relativamente seguro, aunque por momentos parece que la tierra se abrirá en dos, y nos resulta inevitable mirar hacia abajo por si acaso…

La parte delantera de mi casa no está al frente al Oceano Pacífico pero apunta a esa dirección (la que en Lima equivale el Oeste), bajo esa referencia, al Norte y al Sur desde donde estoy parado, observo unos extraños destellos de luz que iluminan el cielo de aquella noche y que son semejantes al resplandor de explosiones nocturnas; destellos que inicialmente los atribuyo a que el sismo estaría afectando el suministro de electricidad y estaría haciendo parpadear la luz en algunas zonas de Lima.

Sin embargo, después en los medios se brindarán explicaciones diversas sobre estos raros resplandores: que son relámpagos; que es un fenómeno conocido como triboluminiscencia y producido por la electricidad liberada por la tierra al sacudirse con fuerza… Al momento de escribir estas líneas, según entiendo, no hay consenso sobre las causas de estos parpadeos de luz… Aunque en Lima no hay relámpagos, en esta ocasión todo parece posible.

Al finalizar el sismo, una de las vecinas con la que estamos, una señora de edad avanzada, se desvanece y le dan agua de azar para que se calme. Pese a esto, gracias a Dios, a parte de la fuerte impresión y de la preocupación por la mencionada anciana, por la zona donde vivo no se registran daños personales ni materiales. No obstante, tras finalizado el incidente, la inercia del movimiento lo siento todavía en la cabeza por un buen rato

Posteriormente me quedo hasta tarde viendo televisión, y los reportajes periodísticos comienzan a dar los primeros informes sobre las consecuencias del fenómeno pero sólo en Lima. Así me entero que en algunos edificios se detectan algunas rajaduras en la pared, que la pista paralela a la Costa Verde está algo cubierta de tierra y de piedras desprendidas del acantilado por la fuerte sacudida, que en ciertas partes de la ciudad algunas casas antiguas y/o hechas con materiales frágiles están derrumbadas, que el sismo había alcanzado el grado 7,9 en la escala de Ritcher, etcétera…

También se brinda a esas horas información sobre las primeras víctimas; información que empero debe considerarse provisional (aunque hoy día leo las noticias y conozco de más daños materiales y personales, sobre todo en localidades de provincia, como en la población de Pisco, a 60 kilómetros del epicentro del sismo).

Al acostarme siento en la madrugada una replica del sismo, pero más breve y menos intensa. Al día siguiente por la mañana siento otra replica. Y al momento de escribir estas líneas (2:19 p.m., hora de Lima) siento una replica adicional pero más ligera aún. Sin embargo, me tranquilizo cuando recuerdo que en un programa televisivo (dirigido en el canal 4 por la periodista Rosa María Palacios) se entrevistó a un entendido que señaló que usualmente las replicas nunca son más fuertes que el sismo inicial… Espero que así sea…
Según algunos medios, después del sismo, ha habido muchas más replicas de las que yo he notado, pero que ya han sido imperceptibles y sólo detectables por los instrumentos de los especialistas.

En todo caso, debe mantenerse la calma, porque lo que sé es que en los movimientos telúricos muchas muertes se registran más por el pánico…
Nota (17 de Agosto del 2007):

Para quienes quieran colaborar con los damnificados y víctimas del sismo peruano, les serán útiles este enlace del blog Gran Combo Club , este otro del periódico peruano Perú 21 y este otro de la espiritualidad católica peruana el Sodalicio

14 comentarios:

Danza Invisible dijo...

No fue mi primer terremoto grande: tenía 8 años cuando vivimos el de 1974 y lo recuerdo perfectamente.

La diferencia es que esta vez tuve que sacar a la calle a mi hija de 4 años y a mi madre de 67, y (sin pensarlo) volví a entrar (no vivimos en edificio) en los últimos momentos del terremoto, con los últimos sacudones, para cerrar la llave del gas, apagar las luces, revisar que ninguna botella ni espejo ni nada que al caer y romperse pudiera ofrecer peligro después.

Mi madre me gritaba desde afuera que si yo estaba loca, y de verdad, no pensé en lo que estaba haciendo. Lo hice de puro instinto, tratando de evitar desgracias mayores a posteriori.

Pero la mayor parte del terremoto lo pasé en la calle, viendo bambolearse los árboles y las cosas colgantes (semáforos, carteles, etc), y las extrañas luces azules que salían como relámpagos de los postes de alumbrado. Y por supuesto, sintiendo el asfalto ondular bajo mis pies como si fueran las olas del mar.

Nuestra casa es moderna y no sufrió daños. Pero mi solidaridad está con esa pobre gente que ha perdido seres queridos y las pocas posesiones materiales que tenían.

Martín dijo...

Hola, Danza

Del terremoto del que siempre me hablan mis padres es el de 1970. El de 1974 no lo recuerdo tanto. Gracias a Dios, como tú, en el terremoto de ahora las consecuencias no pasaron del susto al sentir al piso sacudirse bajo los pies. Realmente para mí esa es una experiencia nueva, nunca había sentido un terremoto así… Sin embargo, los que me preocupan son nuestros compatriotas de Ica, Chincha, Pisco y otras regiones afectadas… En esas zonas los daños materiales y personales sí son muy severos… Las imágenes que ayer visioné en la televisión eran estremecedoras.

Saludos

Isabel Romana dijo...

Querido amigo, quiero enviarte mi muestra de solidaridad con el pueblo peruano, en especial con los más afectados por el terremoto, cuyas imágenes también en España nos resultan dolorosas e impactantes. Espero que la grave situación en la que han quedado muchos pueda resolverse positivamente y cuanto antes. Un abrazo muy fuerte.

Martín dijo...

Estimada Isabel

Gracias por tus palabras de aliento y solidaridad para las personas del sur de mi país, las más afectadas por el terremoto. En todo caso, siempre es un alivio saber que nos tienes presentes.

Un abrazo

Martín

Maria Fischinger dijo...

Martin
Cuanto siento la tragedia que esta viviendo nuestra patria.
Un abrazo,
Maria

Martín dijo...

Estimada María

Yo también estoy bastante sensibilizado con la tragedia de nuestros hermanos del sur. Gracias por tu visita.

Un abrazo

Martín

Carmen Fernández Etreros dijo...

Siento mucho la tragedia que está viviendo vuestro país. Espero que pronto puedan ir llegando las ayudas.

Un abrazo

Martín dijo...

Estimada Carmen

Gracias por tus palabras solidarias. Al menos, según me entero en los medios, el gobierno español (entre otros gobiernos) no ha demorado en brindar su ayuda a mis compatriotas del sur.

Un cordial saludo

Martín

schatz67 dijo...

Hola Martin,

A mí el terremoto me pescó en el estadio.Era alucinante ver a la gente perder el control y salir a la loca a los trompicones.Felizmente que fue a las 18:41 y no a las 20:41,si sucedía cuando el estadío estaba lleno te aseguro -sin exagerar- que hubiesen habido varias decenas de muertos entre asfixiados y atropellados.

No me considero nervioso para los temblores ni terremotos.Eso si, en caso venga algun día el gran terremoto del que todos hablan solo deseo que me agarre en dos sitios:disfrutando de algun almuerzo o cena inolvidable o simplemente descansando -perro andaluz dixit- en la cama correcta.

Un abrazo

Schatz

Martín dijo...

¡Hola, Schatz!

A los años que sé de ti. Mil disculpas por no haber visitado hasta ahora tu espacio. Con tantas lecturas en la maestría, no he tenido tiempo para visitar muchos de mis blogs favoritos, entre ellos el tuyo, y más cuando tus amenas crónicas no pueden leerse a las carreras, deben saborearse =)

Yo tampoco me considero nervioso con los temblores, pero este me resultó bastante preocupante, y en tu caso debió ser peor aún porque te sorprendió en el estadio. Felizmente yo estaba en mi casa, pero nunca he sentido al piso remecerse estando incluso ya en la calle.

Por otro lado, creo que coincidiría contigo en que el mejor momento en el que desearía que me sorprendiera un gran terremoto es cuando duermo, para así no sentir nada… Y lo digo con toda la seriedad que esta tragedia merece…


Un abrazo

Martín

luis dijo...

gracias a dios el peru ha dado muestra de solidaridad mas alla de lo pensado por algunos escepticos que pensaban seguramene que esta extraña discriminacion solapada iba a mermarla LOS AMIGOS DE PISCO NO LO HAN PERDIDO TODO... NOS TIENEN A NOSOTROS, SUS COMPATRIOTAS

buena redaccion de la cronica, los invito a mi blog literario:

http://cortinas-de-humo.blogspot.com

espero sus comentarios

Martín dijo...

Hola, Luís

Con todo lo lamentable de la tragedia, yo también he percibido un sentimiento de solidaridad para con nuestros compatriotas del sur. Al menos, esta lamentable situación sirvió para dejar lado nuestras diferencias. Más bien, prometo con más tiempo visitar tu bitácora. Y muchas gracias por invitarme a visitar tu espacio. Por otro lado me gustó tu lema: «LOS AMIGOS DE PISCO NO LO HAN PERDIDO TODO... NOS TIENEN A NOSOTROS, SUS COMPATRIOTAS». Lo respaldo totalmente.

Un abrazo

Martín

bellaco dijo...

Aquí en el norte de chile, antofagasta, estamos a la espera de un terromoto y maremoto, y todo eso que solo es cualificable y cuantificable en el momento del revolcón del suelo. La tragedia de ustedes ha conmovido a todos. Un abrazo.

Martín dijo...

Estimado Bellaco

Sólo espero que ningún desastre ocurra allá en Antofagasta. Mis oraciones y mejores deseos para ustedes. Y gracias por las muestras de solidaridad.

Saludos