viernes, diciembre 19, 2008

La línea en medio del cielo

Imagen: Sr. Samolo's photostream. Fuente: Flickr

¿Recuerdan la película El laberinto del fauno (España-México, 2006)? El contexto histórico nos remite a algún pueblo español  en 1944: a sólo cinco años de finalizada La Guerra Civil… 

En aquella historia, Carmen (Ariadna Gil) viaja a ese lugar para encontrarse con su nuevo esposo, Vidal (Sergi López), un oficial sanguinario y franquista y destacado allí para acabar con los últimos remanentes republicanos aún existentes en los montes de esa región. A Carmen la acompaña su hija, Ofelia (Ivana Baquero), una niña con gran imaginación y sensibilidad. 

I I

Al ser todavía muy joven, Ofelia si no comprende sí siente con mucha nitidez toda la crueldad en ese nuevo ambiente. A ella esa crueldad le resultaría intolerable, de procesarla en toda su crudeza, pero debe procesarla de alguna forma… 

Por tanto, desde mi particular interpretación, a lo largo de toda la cinta, se nos muestra un universo fabuloso por el cual nuestra pequeña protagonista se las ingenia: para decodificar una realidad eventualmente ya insoportable en toda su desnudez; para representarla mediante personajes fantásticos o hasta monstruosos pero al menos mucho más digeribles o manejables por un niño… 

Pero ojo: Ofelia no es una alienada; sólo potencia al máximo recursos utilizados por cualquier menor para protegerse de un mundo hostil que desequilibraría emocionalmente a cualquiera no preparado. 

III

En la novela La línea en medio del cielo, existe un protagonista llamado Ignat, quien me recuerda mucho a Ofelia… 

Ignat vive en una ciudad no identificada y casi atemporal, aunque no carente de conflictos fácilmente asociados con los de una ciudad como Lima; conflictos percibidos como ecos lejanos dentro del mundo interior de aquel muchacho. 

En este libro, muchas cosas terminan siendo muy diferentes de cómo inicialmente las habíamos entendido, por ejemplo: el personaje de Ignat y el del anciano son originalmente dos seres distintos y comparten un mismo tiempo y espacio; sin embargo, ambos hombres después parecen uno solo aunque el más viejo acaba convertido en un narrador muy posterior a la historia del más joven; empero, Ignat y el viejo podrían ser también una misma psiquis algo esquizofrénica y desdoblada en dos personalidades que permanentemente están dialogando entre sí. 

IV

No obstante, pienso, esta ficción se esclarece no cuando intentamos hilvanar la alterada lógica de Ignar; se esclarece cuando nos entendemos cual simples testigos de cómo Ignar desde su subjetividad está decodificando y dándole significado a una realidad ya insoportable en bruto. 

Este personaje tiene en sus narices a un mundo que quizás se le está hasta desmoronando y del que sólo vislumbramos algunos indicios: por una parte, un ambiente opresivo y hasta policiaco; por otra parte, revueltas sociales; por otra parte, personas que no inspiran confianza y que podrían estar asumiendo identidades falsas para vigilar y espiar… 

Sí: el muchacho podría ser un paranoico bajo un régimen totalitario cuya atmósfera estaría muy enrarecida… 

Sin embargo, si Ofelia se vale de sus fantasías infantiles, Ignar se vale de teorías conspirativas y conjeturas desvariadas: para diluir la densidad de un entorno amenazante y no comprendido quizás cabalmente pero sí sentido muy intensamente; para convertir a un mundo convulsionado y asfixiante y hasta horroroso en uno solamente misterioso e intrigante que filtre a la realidad solamente en dosis aceptables… 

En otras palabras, si la realidad nos resulta ya intolerable, siempre podremos aprehenderla mejor mediante alguna narrativa (sea ésta del género que sea): esto hace Ignar con sus especulaciones sobre supuestos o verdaderos espionajes y seguimientos policiales; esto hace Ofelia con sus fábulas entre infantiles y fantásticas… 

Sin embargo, de una u otra forma, la realidad siempre se las ingenia para embestir a Ignar. 

V

Y bajo está lógica, ¿qué sería la línea en medio del cielo?  

El cielo representaría la afiebrada subjetividad del protagonista (quien parece vivir en las nubes); representaría no exactamente un mundo idealizado o bello sino un mundo más bien reelaborado y sesgado y matizado con claroscuros aunque aun así más atenuado en relación al mundo real (el cual no espanta sino únicamente angustia, porque precisamente está latente y nunca llega a irrumpir plenamente). 

En dicho cielo, la línea sería esa fisura que no deja de ensancharse y por la que la realidad de todas formas siempre está filtrándose a cuentagotas y causando por eso permanente ansiedad; realidad que el lector debe estar constantemente imaginándola y reconstruyéndola por muchas pistas dejadas en la ficción… 

No obstante, esta novela vale más por lo que nos sugiere y no tanto por lo que nos dice; nos invita a los lectores a escribirla sea complementándola o sea acabándola… 

¿Habré interpretado correctamente el título de esta novela? Ya eso lo dirá el autor, Francisco Ángeles…

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Bibliografía

Ángeles, Francisco. La línea en medio del cielo. Lima: Revuelta Editores, 2008. 88 páginas.

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Nota (21 de Diciembre del 2008):

Esta reseña ha sido publicada en el blog de Revuelta Editores, una editorial peruana independiente

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Nota (5 de Enero del 2009):

Esta reseña ha sido seleccionada para el blog oficial de la novela La Línea en medio de Cielo

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3 comentarios:

JoseAngel dijo...

El tema de la locura, la paranoia de encontrar posibles sentidos ocultos a las cosas y la transferencia al lector de parte de esta labor me recuerda un buen relato de Vladimir Nabokov, "Signos y símbolos", así como otras ficciones paranoicas que le han seguido... En mi nombre pongo un enlace a un artículo que escribí sobre esta cuestión, que puede llamarse apofenia. Felices fiestas, Martín.

Martín dijo...

Hola, José Ángel

Realmente estoy muy agradecido por tu aporte. Leeré con interés ese enlace que me brindas... Y felices fiestas para ti también...

Muchos saludos

Martín dijo...

Por si acaso consigno un enlace sobre la apofenia, término mencionado por José Ángel

http://es.wikipedia.org/wiki/Apofenia