viernes, junio 10, 2005

II.- La Teoría Heliocéntrica

¿QUÉ SE CREÍA ANTES?

Según Aristóteles los cuerpos no podían moverse por sí mismos y siempre estaban quietos (buscaban estados naturales de reposo), salvo que un movimiento natural los llevara hacía abajo (caso de objetos pesados como una piedra) o hacia arriba (caso de objetos livianos como el humo), o salvo también que un movimiento violento empujara o tirara a los objetos pesados[1].

Por eso durante siglos imperó la idea de que la Tierra estaba en un lugar natural de reposo, porque era un objeto muy pesado y no sujeto a ningún movimiento natural (adónde podía caerse la Tierra) o violento (¿qué fuerza descomunal podía empujarla o tirarla?). Por tanto lo más lógico era pensar que la Tierra no se movía y que el resto del universo de movía en torno a ella[2].

Repentinamente Copérnico (1473-1543) contrarió en plena edad media la larga tradición de la idea antropocéntrica de Aristóteles, afirmando que la Tierra giraba alrededor del Sol y no a la inversa[3]. Entonces los problemas empezaron.


INDICIOS QUE HICIERON QUE GALILEO COINCIDIERA CON COPÉRNICO: LA FRICCIÓN Y LA INERCIA

Galileo fue el primero en adoptar en el siglo XVI las ideas excéntricas de Copérnico. Consideró razonable que la tierra girara alrededor del Sol y que no requiriera de una enorme fuerza para moverse. Aunque a él le importaba sólo cómo operaba el movimiento de los objetos y no, qué los producía[4].

Por eso se centró en el estudio de hechos cotidianos y concluyó que los objetos estaban en continuo movimiento, salvo que sufrieran la fuerza de la fricción: cuando dos cuerpos resbalaban uno sobre otro, las irregularidades de sus superficies se rozaban. Por tanto si esa fricción no existiera los cuerpos estarían en continuo movimiento (se contradecía la teoría aristotélica de que los cuerpos siempre estaban quietos, salvo que sufrieran movimientos naturales o violentos). Es decir, sólo en caso de fricción, los cuerpos dejaban ligeramente de moverse solos[5].

Galileo detectó además la fuerza de la inercia: resistencia que presentaban los cuerpos al cambiar su estado de movimiento[6]; resistencia como la que pondría el cuerpo de alguien caído de bruces por frenar abruptamente una veloz bicicleta

Al comprobar con la fricción y la inercia que los cuerpos estaban en continuo movimiento, Galileo comenzó a coincidir con Copérnico: quizás la teoría aristotélica estaba errada; quizás la Tierra giraba en torno al Sol y no a la inversa. Esto nos plantea una de las preguntas iniciales, si Galileo era propiamente un hereje por llegar a estas conclusiones; pregunta que nos remite a algunos aspectos de su confrontación con el Santo Oficio, tema sobre el que en un artículo de Mariano Artigas hallé datos muy reveladores que expondré a continuación...

LA IGLESIA: ¿CONTRARIA AL HELIOCENTRISMO[7]?
Muchos religiosos consideraban interesante la Teoría Heliocéntrica, sin que fueran considerados herejes. Como ejemplo destaca el cardenal Roberto Belarmino, uno de los teólogos más influyentes de entonces, quien le advirtió a Galileo en una carta que no había ningún problema con que su Heliocentrismo lo utilizara sólo como una hipótesis astronómica, que sin embargo no debía plantearla como verdadera ni sustentarla con argumentos teológicos, advertencia hecha en 1616, 17 años antes de que Galileo confrontara al Santo Oficio (1633).

Otro ejemplo era el del propio Papa Urbano VIII, quien no consideraba el Heliocentrismo como una herejía, pero sí como una posición doctrinalmente temeraria, que además no había manera de demostrar, porque para la ciencia de aquella época era imposible. Es más, Urbano VIII afirmaba que esa teoría era explicada con datos que bien podrían deberse a otras causas. Es decir, la relación causa-efecto entre el hecho de que la tierra se movía y los datos que sustentaban tal hipótesis no era del todo clara...

Otro ejemplo está en la figura del dominico Niccolò Riccardi, encargado de dar el permiso eclesiástico a la obra titulada Dialogo en torno a los dos grandes sistemas del mundo, el tolemaico y el copernicano, donde Galileo proponía el Heliocentrismo. Riccardi otorgó después de un año dicho permiso para que aquella obra se publicara en Florencia, pero bajo la condición de que el Heliocentrismo se planteara como una hipótesis matemática y no como una representación de la realidad, algo que Galileo señaló en la introducción de su obra, pero quizás no con toda la claridad deseada.

Pregunta: ¿entonces por qué Galileo terminó en el Santo Oficio? No se tiene certeza de las razones por las que el Papa se enfadó con él y ordenó procesarlo, pero tres razones se señalan, entre otras:

Primero, Galileo siempre atribuyó esto a las intrigas de sus enemigos, muchos de los cuales eran prestigiosos académicos y tenían muchas razones para guardarle encono, por motivos ya explicados...

Segundo, El Dialogo... parecía afectar al Cristianismo porque contenía críticas muy fuertes contra la Filosofía Aristotélica, usada al menos desde el siglo XIII como ayuda a la Teología; filosofía que en sí misma era irreprochable, pero que en aquel contexto parecía amenazada desde que se cuestionaba la idea antropocéntrica de Aristóteles.

Tercero, estaba en apogeo la guerra de los treinta años, que dividía a Europa entre católicos y protestantes. Por tanto, aunque El Dialogo... tenía permiso eclesiástico (por eso no podía calificársele de herético[8]), en ese contexto no era difícil que muchos enemigos de Galileo despertaran al Papa suspicacias en torno a esa obra...

Galileo es sentenciado por el Santo Oficio en 1633, y el 17 de diciembre de ese año ya estaba en su casa, donde vivió hasta su muerte en 1642, lapso en el que escribió Discursos y demostraciones en torno a dos nuevas ciencias, donde termina de plantar las semillas de la ciencia experimental moderna, que casi no existía y que lo tuvo casualmente a él entre sus padres fundadores...

45 años después de fallecido Galileo, Newton consolidaría mucho de sus aportes a la ciencia experimental moderna en la obra Principios matemáticos de la filosofía natural (1687).

Por tanto cabe destacar que Galileo murió por causas naturales y no en la hoguera, de lo contrario no hubiera podido escribir Discursos... que hizo que muchos lo consideraran como el padre de toda la Ciencia Moderna. Puede resultar ridículo aclarar que Galileo no murió en la hoguera, pero no es raro encontrar a quien así lo cree, porque quizás algunos mitos calan más profundamente en el imaginario de las personas que los libros de Historia...

[1]http://www.cienciaredcreativa.org/informes/caida%202.pdf
Cfr:: Aristóteles vs. Galileo: Caída libre de un cuerpo y el movimiento a lo largo de la historia
María Inés Aguilar, Mariana Ceraolo y Mónica Pose

[2]En este párrafo Cfr: ídem

[3]En este párrafo Cfr: ídem

[4]En este párrafo Cfr: ídem

[5]En este párrafo Cfr: ídem

[6]En este párrafo Cfr: ídem

[7]http://www.aciprensa.com/controversias/galileo.htm
La información de este subtítulo (La iglesia: ¿contraria al Heliocentrismo?) pertenece al siguiente artículo:
Cfr: Lo que deberíamos saber sobre Galileo
Mariano Artigas.

[8] En su mencionado artículo, Mariano Artigas hace todo un desarrollo interesante de por qué la tesis de Galileo no podía considerarse una herejía en aquel entonces