viernes, marzo 24, 2006

Una introducción a la Teoría Literaria de Terry Eagleton



Originally uploaded by Martín Palma Melena.

Esto será una mezcla de reseña y resumen del libro Una introducción a la Teoría Literaria, de Terry Eagleton: resumen, porque escribir es una forma de repasar y ordenar ideas; reseña, porque algunos comentarios me han motivado la lectura de esta obra.

Si te explicara muy elementalmente qué es Teoría Literaria te diría, valga la redundancia, que son las diversas Teorías que han aportado su propia visión y/o metodología para entender un acto tan humano y natural como leer e interpretar, y parece mentira lo tanto que se ha especulado al respecto.

Eagleton nos aproxima a algunas corrientes de Teoría Literaria, relativamente más recientes, desde los contextos históricos y sociales en que surgieron, enfoque percibido ya en la introducción, donde nos hace concluir que la Literatura se define no de manera objetiva sino de un consenso de valoración, no arbitrario pues depende de una estructura de poder (cfr: página 28).

A dichas corrientes de Teoría Literaria el autor las divide en los siguientes temas: el ascenso de las letras inglesas; la Fenomenología; Hermenéutica; Teoría de la Recepción; Estructuralismo; Semiótica; Postestructuralismo; Psicoanálisis y las conclusiones.


Ascenso de las Letras Inglesas
Inglaterra sale victoriosa de la Primera Guerra Mundial, pero su identidad nacional está debilitada. En este contexto, la Literatura Inglesa cobra importancia ganando carta de ciudadanía en las universidades. La estudian no tanto los miembros de las elites sino una pequeña burguesía provinciana, sector social que por primera vez conocía las universidades y que hizo de las Letras Inglesas una nueva disciplina, contrariando los criterios de la clase dirigente anterior a la guerra. Por tanto, si a principios de la década de 1920 la pregunta era si valía la pena estudiar Letras Inglesas, a principios de la de 1930 la pregunta era si valía la pena estudiar otra disciplina.


Fenomenología

En un contexto de grandes crisis ideológicas ya anteriores a la Primera Guerra Mundial, Husserl propuso un sistema filosófico que proporcionara certezas absolutas como la Fenomenología, que sugería que no estás seguros de la existencia independiente de las cosas (no estás seguro si una manzana exista con independencia de que la percibas o no). Pero sí de algo puedes estar seguro es de cómo las cosas se presentan inmediatamente a tu conciencia (de cómo la manzana se presenta a tu conciencia).


No importa si esas cosas son o no ilusorias. La Fenomenología modifica cada objeto en la imaginación hasta descubrir lo que en él hay de invariable, cuál es su esencia universal (no importa si la manzana es o no ilusoria, lo importante es que tu imaginación la modifique hasta descubrir en ella qué hay de invariable, cuál es su esencia universal)

Pero a la Fenomenología no le interesa sólo lo universal e invariable de la manzana sino también lo universal e invariable del acto de percibir la manzana.


Heidegger fue el más destacado discípulo de Husserl y planteó una Fenomenología que pone énfasis en el carácter irreductiblemente dado de la existencia humana.


Del pensamiento de Heidegger entendemos que nuestras relaciones con el mundo material y entre nosotros mismos no son accidentales sino constitutivas de nuestra propia vida: somos humanos únicamente por esas relaciones.


En resumen: Pasar de Husserl a Heidegger equivale pasar de una filosofía del puro intelecto a una del sentimiento de estar vivo. De allí que Heidegger sea considerado más existencialista y Husserl más esencialista.


La Fenomenológica importa a la Teoría Literaria porque le aportó una manera de entender nuestra percepción como lectores de una obra. Para Eagleton: «La crítica fenomenológica es un intento por aplicar el método fenomenológico. Así como Husserl puso entre paréntesis el objeto real, también se hicieron a un lado el contexto histórico real de la obra, a su autor y a las condiciones en que se le produce y se le lee. La crítica fenomenológica enfoca una lectura del texto totalmente inmanente a la que no afecta en absoluto nada externo a ella. El texto queda reducido a ejemplificación o encarnación de la conciencia del autor» (Cfr: página 78).



Hermenéutica

La Hermenéutica, originalmente reservada para la interpretación de la Sagrada Escritura, amplió su horizonte en el siglo XIX y actualmente abarca todo el conjunto del problema de la interpretación textual. Dentro de esta corriente, a la filosofía de Heidegger se le considera como Fenomenología Hermenéutica, para distinguirla de la Fenomenología Trascendental de Husserl. Entre los considerados Hermeneutas están dos predecesores de Heidegger (Schleirmacher y Dilthey) y un célebre sucesor suyo (Georg Gadamer) .

De una obra de Gadager, Verdad y Método (1921), entenderemos en parte la Hermenéutica por las preguntas que plantea y que nunca han sido ajenas a la Teoría Literaria Moderna. ¿Cuál es el significado del Texto Literario? ¿Qué importancia puede tener para este significado la intención del autor? ¿Podemos entender obras que no son ajenas cultural e históricamente? ¿Es posible la comprensión objetiva o ésta se relaciona con nuestra propia situación histórica?



Teoría de la Recepción

La Teoría de la Recepción postula que nosotros como lectores concretizamos la obra literaria, la que en sí misma no pasa de ser una cadena de signos negros estampados en una página. Si el lector no participara activamente no habría obra literaria, la que está llena de indeterminaciones, elementos cuyo efecto depende de nuestras interpretaciones como lectores, tan variadas como opuestas.



Estructuralismo


La Nueva Crítica fue un grupo surgido en Estados Unidos entre las décadas de 1930 y 1940. En esta corriente los textos literarios eran estudiados no como documentos históricos o sociales sino como objetos estéticos, aislados, donde más se valoraba la sensibilidad pero soslayando aspectos más amplios, más estructurales de la Literatura.

Pero los tiempos cambiaban y sociedades como la norteamericana de la década de 1950 se volvía más científica y empresarial y se necesitaba una Teoría Literaria que preservara las tendencias de la Nueva Crítica, pero logrando resultados más sistemáticos y científicos. En este contexto surge el Estructuralismo.

Un hito en El Estructuralismo fue el libro Anatomy of Criticism del canadiense Northrop Frye, en cuyos postulados entendemos a la Literatura no como escritos dispersos sino como un sistema con leyes objetivas; como una estructura verbal autónoma, ajena a cualquier referencia externa.

De la lógica de Frye se desprende que la Literatura podía plantear arquetipos universales no porque fuera expresión universal tuya como autor sino del tema colectivo de la especie humana.

Adicional a lo dicho por Frey, el Estructuralismo también sugiere que las unidades individuales de cualquier sistema tienen significado sólo en virtud de sus relaciones mutuas. Es decir, dos imágenes tienen significados no por ellas mismas sino solo cuando se relacionan: no tienen sentido por su sustancia sino por su relación mutua. Como ejemplo pensemos en dos esposos que se pelean. A otras escuelas críticas le interesarán las dificultades de las relaciones humanas o el mundo interno del padre o la madre. Al Estructuralismo le interesará la estructura de la historia, la pelea en sí misma sin importarle que quienes la protagonicen sean padre y madre, hermano y hermana, amigo y amiga.

El Estructuralismo influye no sólo en la Poesía sino también en la Narrativa, con la Narratología, disciplina iniciada con las investigaciones sobre los mitos del antropólogo francés Levi Strauss.

En resumen, al Estructuralismo suele considerársele un intento por repensar todo desde la Lingüística y, así, por aplicar a la Literatura los métodos de Ferdinand Sessure, fundador de la Lingüística Estructural Moderna.

El Estructuralismo tiene sus mejores épocas en la década de 1960. Le interesan las Estructuras, las leyes generales que regulan los fenómenos individuales, los que son considerados sólo como simples ejemplos. Es decir, según El Estructuralismo, no importa que tan original te creas, no eres más que un ejemplo de unas leyes generales.


Semiótica

El Estructuralismo es un método de investigación aplicable a diversos objetos, desde partidos de fútbol a procesos económicos de producción. Ahora, si eres literato y gustas del Estructuralismo, entonces te interesará la Semiótica, estudio del sistema de signos (poemas, cantos de pájaros, señales de semáforo). Es decir, la Semiótica es más específica.

El Estructuralismo estudia algo no considerado generalmente sistema de signos, como las relaciones de parentesco de las sociedades tribales. La Semiótica aplica los métodos estructuralistas para estudiar algo tan específico como el sistema de signos, el que en parte conlleva entender algunas de sus clasificaciones: denotación (lo que el signo significa); connotación (otros signos asociados con un signo determinado); claves o códigos (estructuras regidas por reglas que producen significados); etcétera…


El Postestructuralismo


Surge también por ciertos procesos sociales e históricos, cargados de una mezcla de euforia, protestas y desilusión. En 1968 hubo un movimiento estudiantil que fue extendiéndose por toda Europa, fenómeno más evidente en Francia, donde las revueltas llegaron a sacudir al Estado en el celebérrimo Mayo Francés.

En ese convulsionado contexto de 1968, cuando incluso ideologías como el Marxismo más Estalinizado ya no colmaba muchas aspiraciones de cambios sociales, El Posestructuralismo surge como sucedáneo para quienes buscaban cómo canalizar sus inquietudes reformistas: si no podían romper las estructuras estatales, quizás sí podrían subvertir las de lenguaje, algo además más inofensivo que no los ponía en problemas con la policía. Al menos, este contexto en el que surge El Posestructuralismo es el que nos presenta Eagleton.

El Postestructuralismo se volvió así una forma de evadir la cuestión política y encontró uno de sus cauces en la Crítica Literaria.

Como ya apuntamos, al Estructuralismo sólo le interesan las Estructuras, las leyes generales que regulan los fenómenos individuales, los que son considerados sólo como simples ejemplos. Si volvemos al ejemplo de los esposos que se pelean, sólo le interesa la estructura de la pelea y las leyes generales que la regulan, pero los protagonistas son intrascendentes.

Al interesarse sólo por la estructura de una historia, el Estructuralismo considera categorías como signos y referentes.

Pero el Postestructuralismo da un paso más adelante al considerar también significado y significante. Así, los significados pueden estar desperdigados en muchos significantes y no sólo en uno, pues el lenguaje es un proceso temporal. Dicho de otra forma: el significado era una paloma muy escurridiza como para ser cogida por el puño de un solo significante.

Estas diferencias entre significante y significado hacen concluir que, por ejemplo, gato es un significante que podrá siempre referirse a un animal, pero su significado nunca será igual en los diversos contextos de tiempo o lugar. Es decir, el significado cambiará según las diferentes cadenas de significantes a la que esté eslabonado. ¿Muy abstracto? Digamos que el significado es como un líquido cuya apariencia cambiará según los grupos de vasos (significantes) en los que sea vaciado. Es decir: los signficados que le demos a nuestras palabras (significantes) son más inestables de lo que pensábamos.

Creo que estos postulados habría que considerarlos en cada caso concreto más que de manera general. Nuestras palabras (significantes) pueden variar de significado pero no tanto que no puedan conservar para la posteridad algo de su intención original: el significante gato siempre se referirá al animal, aunque vaya adquiriendo otros significados en el futuro.


El lenguaje resultó así menos estable de lo que imaginaron los estructuralistas clásicos y contrariaba teorías que postulaban que la función de los signos reflejaba experiencias internas y objetos del mundo real. Bajo esta lógica, las palabras que escribieras serían como vasos (significantes) cuyos contenidos (significados) podrían ser sustituidos por otros. De allí que el lenguaje resultara ya no tan estable.

El Postestructuralismo no era tanto una ciencia de la Literatura sino más bien de las formas y contenidos.


Psicoanálisis

El siglo XX fue escenario de guerras, recesiones económicas y revoluciones, y esto tuvo influencia en las relaciones humanas, uno de cuyos ámbitos de estudio más importantes fue el Psicoanálisis, fundado por Sigmund Freud en la Viena de la última parte siglo XIX.

Algunas ideas de la Teoría Freudiana: la motivación principal de nuestra conducta humana sería evitar el dolor y obtener placer; estaríamos movidos por los impulsos contradictorios del Eros (energía sexual) y el Tánatos (impulso de muerte).

Qué dice el Psicoanálisis sobre lo que llama nuestros deseos insatisfechos: si los reprimimos mucho podríamos volvernos neuróticos; podríamos también sublimarlos (orientarlos a un fin de mayor nivel social); el lugar a donde lo relegamos sería el inconciente. Según esas perspectivas, somos lo que somos gracias a una represión a gran escala de los elementos que intervienen en nuestra formación.

Algunas influencias del Psicoanálisis a la Crítica Literaria: por un lado, Jacques Lacan reescribió la teoría freudiana entendiendo al inconciente como estructurado como un lenguaje humano; por otro lado, al considerar como principal motivación humana el evitar el dolor y conseguir placer, el Psicoanálisis tendría entre sus intereses comprender por qué la lectura nos resulta tan placentera.

Como acotación personal, si estuviéramos tan determinados por el Eros o el Tánatos, como sugiere el psicoanálisis, sería imposible la existencia de personas capaces de darlo todo a cambio de nada. No mencionaré a la Madre Teresa, ejemplo que debiera ser más que suficiente. Pero incluso en un mundo como el de ahora alguna vez hemos debido encontrarnos con gente así de generosa. Quizás mucho de nosotros seamos grandes egoístas pero alguna vez pudimos conmovernos y ayudar a alguien sabiendo incluso que saldríamos perdiendo. Son ejemplos tan modestos como éstos los que me hacen cuestionar el Psicoanálisis…


Conclusión: Crítica Política

Aquí me llevé una sorpresa. El autor no nos propone una corriente política dentro de la Teoría Literaria, sino nos revela que les ha dado un enfoque político a todas las vertientes de Teoría Literaria que nos ha presentado.

Eagleton apunta que «la historia de la teoría literaria moderna es parte de la historia ideológica de nuestro tiempo» (cfr: página 231). Más adelante agrega que «la teoría literaria pura no pasa de ser un mito académico: algunas de las teorías estudiadas en el presente libro son tanto más ideológicas cuanto más se empeñan en hacer completamente a un lado la historia y la política (…) Lo censurable no es que la teoría literaria sea política, o que por olvidarse de ello tienda a desorientar: lo verdaderamente censurable es su tipo de política» (cfr: página 232).

Esto me sugiere que la teoría literaria y la política son dos disciplinas inseparables, algo que por alguna razón no me convence.

Entiendo que Eagleton tenga una aproximación política a todas las corrientes de Teoría Literaria que nos ha presentado; aproximación muy respetable por cierto, pero ya es algo muy distinto suponer que bajo toda teoría literaria siempre subyazca la política, por más que el autor defina a lo político como «únicamente a la forma en que organizamos nuestra vida social en común y a las relaciones de poder que ello presupone» (cfr: página 231). ¿No será una visión muy ideologizada de la Teoría Literaria?

Imagino que escribir, leer y entender son actos muy humanos y, por ende, anteriores a toda forma de organización y relaciones de poder. Pero de la lógica de Eagleton podría colegirse que hasta un ama de casa que escribe poesías siempre tendría en mente por ejemplo las relaciones de poder. Esto lo asocio al Psicoanálisis, que llevado a extremos conllevaría pensar que la misma ama de casa que escribe poesías para su hijo estaría motivada en el fondo sólo por el Eros… En resumen: no creo que el Eros, el Tánatos, la Política o las estructuras de poder sean motivaciones siempre subyacentes en todas nuestras obras literarias o en todas nuestras acciones en general.

El Eros o la Política pueden estar implícitos en algunas obras; un contexto político, histórico o social en que se escribió hasta la más diáfana de las poesías podría ayudar a entenderla mejor. En ese aspecto, son innegables los méritos de aproximaciones políticas o psicoanalíticas a la Teoría Literaria. El problema es considerar a cualquiera de ellas como las únicas y generalizarlas


Postdata

Al final de este recorrido por estas diversas corrientes de Teoría Literaria, el autor nos brinda una extensa posdata donde, entre otras cosas, distingue Postmodernidad (termino más general, histórico y filosófico) de Postmodernismo (término más estrecho, cultural y estético).

La Postmodernidad significa: «el fin de la Modernidad en el sentido de esas grandiosas narrativas de verdad, razón, ciencia, progreso y emancipación universal que, supónese, caracterizan el pensamiento moderno a partir de La Ilustración» (Cfr: Página 270).

La Postmodernidad considera que los esquemas mentales de La Modernidad «implican la fe peligrosamente absolutista de que nuestras variadas y contingentes formas de vida y de conocimiento pueden fincarse en algún solo principio, último e inatacable: la razón o las leyes de la historia, la tecnología o los modos de producción, la utopía política o una naturaleza humana universal» (Cfr: página 271).

En esta posdata el autor también nos señala que si la Literatura importa hoy es porque «a muchos críticos convencionales les parece uno de los pocos lugares comunes que quedan en que, en un mundo dividido y fragmentado, aún puede encarnar un sentido de valor universal; y donde, en un mundo sórdidamente materialista, aún se puede alcanzar un raro atisbo de trascendencia» (Cfr: página 279).

Es decir, en un mundo como el de ahora, donde ya no hay certezas absolutas y el mundo islámico y el occidental están tan distanciados, la Literatura sería una disciplina que aporte valores universales que los más diversos credos podrían asimilar sin sentirse peligrar.


Conclusiones personales:

Cada corriente de Teoría Literaria tiene aportes propios a complementarse con los de las otras. La Teoría Literaria entendida sólo desde una corriente resultaría reductiva o parcial, aunque algo similar ya mencionamos.

Las teorías son positivas si las entendemos como una de las tantas aproximaciones que puede haber para conocer una misma realidad (en este caso las obras literarias). El problema es cuando creemos que una teoría es la única aproximación y rechazamos otras igual de válidas: esa sería una de las causas de las interpretaciones parciales o muy ideologizadas de una obra… En ese sentido, la obra de Eagleton debe entenderse sólo como una aproximación política a todas las corrientes de la Teoría Literaria, tal como él mismo lo admite y ya anotamos antes…

Lo que también desprendo de la obra de Eagleton es que cada corriente de Teoría Literaria surgió como necesidad de enfatizar un aspecto soslayado por otra u otras corrientes anteriores; surgió condicionada por un contexto histórico o social determinado.

Y ¿si no eres académico por qué deberías leer este libro? A veces a las obras literarias suelen dárseles interpretaciones antojadizas, afines a los intereses de tales o cuales ideologías coyunturales. Ante tales situaciones, tendrás mayores criterios de discernimiento si al menos detectas en la interpretación de una obra una de las diversas corrientes de pensamiento de la Teoría Literaria, uno de cuyos objetos de estudio versa sobre todo aquello dicho o reflexionado sobre un acto tan humano y natural como leer y entender.

Este artículo sólo pretende ser una mezcla de reseña y resumen de una obra introductoria a la Teoría Literaria, así que ya imaginaras la amplitud de esta disciplina.

Al decir que este artículo es un resumen no significa que te haya arruinado esta obra (como a una novela cuyo desenlace ya divulgué), pues ella hace un desarrollo mucho más rico y denso de los temas abordados. Por ejemplo, el Estructuralismo exige entender autores y formulaciones diversas que derivan a veces en verdaderas sub corrientes de pensamiento condicionadas por una pluralidad de procesos históricos y sociales, temas imposibles de agotar en pocos párrafos, así que te equivocas si crees que ya no tienes que leer este libro… =)



En la foto Terry Eagleton, autor del libro reseñado.

Libro reseñado:

Eagleton, Terry
Una Introducción a la Teoría Literaria

México
Editorial Fondo de Cultura Económica
(2002)
288 páginas
ISBN: 968-16-5454-4



Posdata:

En otra obra Introductoria a la Teoría Literaria (cuyo autor es Jonathan Culler) deducimos que el Postestructuralismo abarca varios discursos teóricos (Feminismo, Psicoanálisis, Marxismo e Historicismo) pero se funda principalmente en la Deconstrucción y la obra de Derrida (Cfr: Página 150).


Fuente:

Culler, Jonathan
Apéndice, Escuelas y movimientos teóricos,
Obra: Breve Introducción a la Teoría Literaria
Traducción castellana de Gonzalo García
Primera edición en biblioteca de bolsillo,
ISBN: 84-8432-133-9
Barcelona-España
Editorial Crítica
Noviembre de 2000
185 páginas


Cortesía de la imagen:

http://www.englit.ed.ac.uk/studying/undergrd/honours/3year/2004-2005/Presentation/handouts/Images/TerryEagleton.jpg




15 comentarios:

Gabriela Zayas dijo...

Un favorcito: ponme México con equis, que casi me da un soponcio. Por lo demás, muy interesante tu reseña y el libro, muy útil.
Saludos cordiales.

Martín dijo...

Hola, Gabriela

Uno ve incluso en publicaciones serias tantas veces escrito México con “j” y “x” que termina escribiendo el nombre de ese país de ambas formas. Pero esa no es excusa y agradezco tus recomendaciones. Además, México viene del dialecto indígena náhuatl. Ya hice la corrección del caso en la cita del libro, si no me equivoco =)


Saludos

Martín

Gabriela Zayas dijo...

¡Gracias!
Abrazos

Erika Almenara dijo...

En efecto, muy interesante la reseña. El tema del psicoanálisis el que más me resulta interesante. Gracias por la información y saludos.

Martín dijo...

Hola, Erika

Así es, el Psicoanálisis es un tema muy interesante, casualmente hace poco he leído algunas separatas de Freud y ahora estoy con algunas de Lacan… Recién me estoy familiarizándome con términos como “yo”, “superyó” o “ello”... =D Gracias por la visita y un saludo…

Martín

Magda dijo...

Aunque sean publicaciones serias, Martin, está mal escrito México con J. ¿Recuerdas que ya te lo había comentado hace un par de meses? México no se escribe con J, sea quien fuere que así lo escriba y lo publique. Quizá es una revista seria pero española, pero los latinoamericanos sabemos que México es con X, viene de los Mexicas, no es palabra española. Ojalá, por favor, pudieras escribirla como es. De acuerdo con mi amiga Gabriela. Y aunque se escriba con ambas formas, quien lo escribe con J es ignorante de las raices mexicanas de la palabra.

Saludos para ti,

Martín dijo...

Estimada Magda

Gracias por la visita, y créeme que me estoy corrigiendo el mal hábito de escribir México con “j”. Casualmente el comentario de Gabriela me hizo recordar la observación que me hiciste… Y es verdad: aunque existan publicaciones serias que cometan errores, eso no es excusa para que uno también los cometa… Pero creo que después de estas observaciones nunca más me voy a olvidar de que México es con “X”.

Saludos cordiales

Martín

Gerardo Curiá y Lidia Rocha dijo...

Muy buena reseña pero no me la pude copiar, con lo cual pierde un poco de utilidad, ¿no te parece?
Tengo muchas reseñas similares,podríamos intercambiar, por lo menos.
Fijáte. Lidia

Smaragdos dijo...

Tal vez debas leer un poco más acerca de la teoría de la recepción, el resumen que haces de ella me parece muy escueto y no le hace justicia a un modo de interpretar la excelencia de la relación lector-texto.
Fuera de eso tu resumen es muy práctico y tal vez ayude a muchos.
Qué lástima que no esté muy divulgado, yo lo hallé por pura casualidad mientras buscaba material para un artículo.

HomoSacer dijo...

"seamos justos con Freud". La reseña estuvo buena, pero incompleta. Me estoy leyendo el libro en la actualidad y comparto las conclusiones de Eagleton. Por eso me distancio de tu obseración sobre el sicoanálisis pues es muy sesgado. Pero me agrada ver que estas estudiando sobre el tema. Como te aproximas a Lacan no puedes olvidar leer a Slavoj Zizek, filósofo lacaniano.

Martín dijo...

Hola, Homosacer

No le niego méritos a Freud, pero no creo que todas nuestras motivaciones estén indefectiblemente dominadas por el Eros y el Tánatos, visión que me parece muy totalizante para lo complejo que somos los humanos. Con respecto a Lacan, casualmente acabo de empezar a leer una obra que aspira, desde su pensamiento, a analizar la sociedad peruana. Y gracias por tus comentarios y por recomendarme esas lecturas tan interesantes.

Saludos

Anónimo dijo...

se escribe Ferdinand de Saussure

Martín dijo...

Gracias, Natalia, por el dato

Saludos

Amparo dijo...

Interesante el resumen que haces y las reseñas que añades. Aclarador y muy útil.

Saludos

Martín dijo...

Hola, Amparo

Muchas gracias por tu comentario...

Muchos saludos