viernes, marzo 24, 2006

Una introducción a la Teoría Literaria de Terry Eagleton



Originally uploaded by Martín Palma Melena.

Esto será una mezcla de reseña y resumen del libro Una introducción a la Teoría Literaria, de Terry Eagleton: resumen, porque escribir es una forma de repasar y ordenar ideas; reseña, porque algunos comentarios me han motivado la lectura de esta obra.

Si te explicara muy elementalmente qué es Teoría Literaria te diría, valga la redundancia, que son las diversas Teorías que han aportado su propia visión y/o metodología para entender un acto tan humano y natural como leer e interpretar, y parece mentira lo tanto que se ha especulado al respecto.

Eagleton nos aproxima a algunas corrientes de Teoría Literaria, relativamente más recientes, desde los contextos históricos y sociales en que surgieron, enfoque percibido ya en la introducción, donde nos hace concluir que la Literatura se define no de manera objetiva sino de un consenso de valoración, no arbitrario pues depende de una estructura de poder (cfr: página 28).

A dichas corrientes de Teoría Literaria el autor las divide en los siguientes temas: el ascenso de las letras inglesas; la Fenomenología; Hermenéutica; Teoría de la Recepción; Estructuralismo; Semiótica; Postestructuralismo; Psicoanálisis y las conclusiones.


Ascenso de las Letras Inglesas
Inglaterra sale victoriosa de la Primera Guerra Mundial, pero su identidad nacional está debilitada. En este contexto, la Literatura Inglesa cobra importancia ganando carta de ciudadanía en las universidades. La estudian no tanto los miembros de las elites sino una pequeña burguesía provinciana, sector social que por primera vez conocía las universidades y que hizo de las Letras Inglesas una nueva disciplina, contrariando los criterios de la clase dirigente anterior a la guerra. Por tanto, si a principios de la década de 1920 la pregunta era si valía la pena estudiar Letras Inglesas, a principios de la de 1930 la pregunta era si valía la pena estudiar otra disciplina.


Fenomenología

En un contexto de grandes crisis ideológicas ya anteriores a la Primera Guerra Mundial, Husserl propuso un sistema filosófico que proporcionara certezas absolutas como la Fenomenología, que sugería que no estás seguros de la existencia independiente de las cosas (no estás seguro si una manzana exista con independencia de que la percibas o no). Pero sí de algo puedes estar seguro es de cómo las cosas se presentan inmediatamente a tu conciencia (de cómo la manzana se presenta a tu conciencia).


No importa si esas cosas son o no ilusorias. La Fenomenología modifica cada objeto en la imaginación hasta descubrir lo que en él hay de invariable, cuál es su esencia universal (no importa si la manzana es o no ilusoria, lo importante es que tu imaginación la modifique hasta descubrir en ella qué hay de invariable, cuál es su esencia universal)

Pero a la Fenomenología no le interesa sólo lo universal e invariable de la manzana sino también lo universal e invariable del acto de percibir la manzana.


Heidegger fue el más destacado discípulo de Husserl y planteó una Fenomenología que pone énfasis en el carácter irreductiblemente dado de la existencia humana.


Del pensamiento de Heidegger entendemos que nuestras relaciones con el mundo material y entre nosotros mismos no son accidentales sino constitutivas de nuestra propia vida: somos humanos únicamente por esas relaciones.


En resumen: Pasar de Husserl a Heidegger equivale pasar de una filosofía del puro intelecto a una del sentimiento de estar vivo. De allí que Heidegger sea considerado más existencialista y Husserl más esencialista.


La Fenomenológica importa a la Teoría Literaria porque le aportó una manera de entender nuestra percepción como lectores de una obra. Para Eagleton: «La crítica fenomenológica es un intento por aplicar el método fenomenológico. Así como Husserl puso entre paréntesis el objeto real, también se hicieron a un lado el contexto histórico real de la obra, a su autor y a las condiciones en que se le produce y se le lee. La crítica fenomenológica enfoca una lectura del texto totalmente inmanente a la que no afecta en absoluto nada externo a ella. El texto queda reducido a ejemplificación o encarnación de la conciencia del autor» (Cfr: página 78).



Hermenéutica

La Hermenéutica, originalmente reservada para la interpretación de la Sagrada Escritura, amplió su horizonte en el siglo XIX y actualmente abarca todo el conjunto del problema de la interpretación textual. Dentro de esta corriente, a la filosofía de Heidegger se le considera como Fenomenología Hermenéutica, para distinguirla de la Fenomenología Trascendental de Husserl. Entre los considerados Hermeneutas están dos predecesores de Heidegger (Schleirmacher y Dilthey) y un célebre sucesor suyo (Georg Gadamer) .

De una obra de Gadager, Verdad y Método (1921), entenderemos en parte la Hermenéutica por las preguntas que plantea y que nunca han sido ajenas a la Teoría Literaria Moderna. ¿Cuál es el significado del Texto Literario? ¿Qué importancia puede tener para este significado la intención del autor? ¿Podemos entender obras que no son ajenas cultural e históricamente? ¿Es posible la comprensión objetiva o ésta se relaciona con nuestra propia situación histórica?



Teoría de la Recepción

La Teoría de la Recepción postula que nosotros como lectores concretizamos la obra literaria, la que en sí misma no pasa de ser una cadena de signos negros estampados en una página. Si el lector no participara activamente no habría obra literaria, la que está llena de indeterminaciones, elementos cuyo efecto depende de nuestras interpretaciones como lectores, tan variadas como opuestas.



Estructuralismo


La Nueva Crítica fue un grupo surgido en Estados Unidos entre las décadas de 1930 y 1940. En esta corriente los textos literarios eran estudiados no como documentos históricos o sociales sino como objetos estéticos, aislados, donde más se valoraba la sensibilidad pero soslayando aspectos más amplios, más estructurales de la Literatura.

Pero los tiempos cambiaban y sociedades como la norteamericana de la década de 1950 se volvía más científica y empresarial y se necesitaba una Teoría Literaria que preservara las tendencias de la Nueva Crítica, pero logrando resultados más sistemáticos y científicos. En este contexto surge el Estructuralismo.

Un hito en El Estructuralismo fue el libro Anatomy of Criticism del canadiense Northrop Frye, en cuyos postulados entendemos a la Literatura no como escritos dispersos sino como un sistema con leyes objetivas; como una estructura verbal autónoma, ajena a cualquier referencia externa.

De la lógica de Frye se desprende que la Literatura podía plantear arquetipos universales no porque fuera expresión universal tuya como autor sino del tema colectivo de la especie humana.

Adicional a lo dicho por Frey, el Estructuralismo también sugiere que las unidades individuales de cualquier sistema tienen significado sólo en virtud de sus relaciones mutuas. Es decir, dos imágenes tienen significados no por ellas mismas sino solo cuando se relacionan: no tienen sentido por su sustancia sino por su relación mutua. Como ejemplo pensemos en dos esposos que se pelean. A otras escuelas críticas le interesarán las dificultades de las relaciones humanas o el mundo interno del padre o la madre. Al Estructuralismo le interesará la estructura de la historia, la pelea en sí misma sin importarle que quienes la protagonicen sean padre y madre, hermano y hermana, amigo y amiga.

El Estructuralismo influye no sólo en la Poesía sino también en la Narrativa, con la Narratología, disciplina iniciada con las investigaciones sobre los mitos del antropólogo francés Levi Strauss.

En resumen, al Estructuralismo suele considerársele un intento por repensar todo desde la Lingüística y, así, por aplicar a la Literatura los métodos de Ferdinand Sessure, fundador de la Lingüística Estructural Moderna.

El Estructuralismo tiene sus mejores épocas en la década de 1960. Le interesan las Estructuras, las leyes generales que regulan los fenómenos individuales, los que son considerados sólo como simples ejemplos. Es decir, según El Estructuralismo, no importa que tan original te creas, no eres más que un ejemplo de unas leyes generales.


Semiótica

El Estructuralismo es un método de investigación aplicable a diversos objetos, desde partidos de fútbol a procesos económicos de producción. Ahora, si eres literato y gustas del Estructuralismo, entonces te interesará la Semiótica, estudio del sistema de signos (poemas, cantos de pájaros, señales de semáforo). Es decir, la Semiótica es más específica.

El Estructuralismo estudia algo no considerado generalmente sistema de signos, como las relaciones de parentesco de las sociedades tribales. La Semiótica aplica los métodos estructuralistas para estudiar algo tan específico como el sistema de signos, el que en parte conlleva entender algunas de sus clasificaciones: denotación (lo que el signo significa); connotación (otros signos asociados con un signo determinado); claves o códigos (estructuras regidas por reglas que producen significados); etcétera…


El Postestructuralismo


Surge también por ciertos procesos sociales e históricos, cargados de una mezcla de euforia, protestas y desilusión. En 1968 hubo un movimiento estudiantil que fue extendiéndose por toda Europa, fenómeno más evidente en Francia, donde las revueltas llegaron a sacudir al Estado en el celebérrimo Mayo Francés.

En ese convulsionado contexto de 1968, cuando incluso ideologías como el Marxismo más Estalinizado ya no colmaba muchas aspiraciones de cambios sociales, El Posestructuralismo surge como sucedáneo para quienes buscaban cómo canalizar sus inquietudes reformistas: si no podían romper las estructuras estatales, quizás sí podrían subvertir las de lenguaje, algo además más inofensivo que no los ponía en problemas con la policía. Al menos, este contexto en el que surge El Posestructuralismo es el que nos presenta Eagleton.

El Postestructuralismo se volvió así una forma de evadir la cuestión política y encontró uno de sus cauces en la Crítica Literaria.

Como ya apuntamos, al Estructuralismo sólo le interesan las Estructuras, las leyes generales que regulan los fenómenos individuales, los que son considerados sólo como simples ejemplos. Si volvemos al ejemplo de los esposos que se pelean, sólo le interesa la estructura de la pelea y las leyes generales que la regulan, pero los protagonistas son intrascendentes.

Al interesarse sólo por la estructura de una historia, el Estructuralismo considera categorías como signos y referentes.

Pero el Postestructuralismo da un paso más adelante al considerar también significado y significante. Así, los significados pueden estar desperdigados en muchos significantes y no sólo en uno, pues el lenguaje es un proceso temporal. Dicho de otra forma: el significado era una paloma muy escurridiza como para ser cogida por el puño de un solo significante.

Estas diferencias entre significante y significado hacen concluir que, por ejemplo, gato es un significante que podrá siempre referirse a un animal, pero su significado nunca será igual en los diversos contextos de tiempo o lugar. Es decir, el significado cambiará según las diferentes cadenas de significantes a la que esté eslabonado. ¿Muy abstracto? Digamos que el significado es como un líquido cuya apariencia cambiará según los grupos de vasos (significantes) en los que sea vaciado. Es decir: los signficados que le demos a nuestras palabras (significantes) son más inestables de lo que pensábamos.

Creo que estos postulados habría que considerarlos en cada caso concreto más que de manera general. Nuestras palabras (significantes) pueden variar de significado pero no tanto que no puedan conservar para la posteridad algo de su intención original: el significante gato siempre se referirá al animal, aunque vaya adquiriendo otros significados en el futuro.


El lenguaje resultó así menos estable de lo que imaginaron los estructuralistas clásicos y contrariaba teorías que postulaban que la función de los signos reflejaba experiencias internas y objetos del mundo real. Bajo esta lógica, las palabras que escribieras serían como vasos (significantes) cuyos contenidos (significados) podrían ser sustituidos por otros. De allí que el lenguaje resultara ya no tan estable.

El Postestructuralismo no era tanto una ciencia de la Literatura sino más bien de las formas y contenidos.


Psicoanálisis

El siglo XX fue escenario de guerras, recesiones económicas y revoluciones, y esto tuvo influencia en las relaciones humanas, uno de cuyos ámbitos de estudio más importantes fue el Psicoanálisis, fundado por Sigmund Freud en la Viena de la última parte siglo XIX.

Algunas ideas de la Teoría Freudiana: la motivación principal de nuestra conducta humana sería evitar el dolor y obtener placer; estaríamos movidos por los impulsos contradictorios del Eros (energía sexual) y el Tánatos (impulso de muerte).

Qué dice el Psicoanálisis sobre lo que llama nuestros deseos insatisfechos: si los reprimimos mucho podríamos volvernos neuróticos; podríamos también sublimarlos (orientarlos a un fin de mayor nivel social); el lugar a donde lo relegamos sería el inconciente. Según esas perspectivas, somos lo que somos gracias a una represión a gran escala de los elementos que intervienen en nuestra formación.

Algunas influencias del Psicoanálisis a la Crítica Literaria: por un lado, Jacques Lacan reescribió la teoría freudiana entendiendo al inconciente como estructurado como un lenguaje humano; por otro lado, al considerar como principal motivación humana el evitar el dolor y conseguir placer, el Psicoanálisis tendría entre sus intereses comprender por qué la lectura nos resulta tan placentera.

Como acotación personal, si estuviéramos tan determinados por el Eros o el Tánatos, como sugiere el psicoanálisis, sería imposible la existencia de personas capaces de darlo todo a cambio de nada. No mencionaré a la Madre Teresa, ejemplo que debiera ser más que suficiente. Pero incluso en un mundo como el de ahora alguna vez hemos debido encontrarnos con gente así de generosa. Quizás mucho de nosotros seamos grandes egoístas pero alguna vez pudimos conmovernos y ayudar a alguien sabiendo incluso que saldríamos perdiendo. Son ejemplos tan modestos como éstos los que me hacen cuestionar el Psicoanálisis…


Conclusión: Crítica Política

Aquí me llevé una sorpresa. El autor no nos propone una corriente política dentro de la Teoría Literaria, sino nos revela que les ha dado un enfoque político a todas las vertientes de Teoría Literaria que nos ha presentado.

Eagleton apunta que «la historia de la teoría literaria moderna es parte de la historia ideológica de nuestro tiempo» (cfr: página 231). Más adelante agrega que «la teoría literaria pura no pasa de ser un mito académico: algunas de las teorías estudiadas en el presente libro son tanto más ideológicas cuanto más se empeñan en hacer completamente a un lado la historia y la política (…) Lo censurable no es que la teoría literaria sea política, o que por olvidarse de ello tienda a desorientar: lo verdaderamente censurable es su tipo de política» (cfr: página 232).

Esto me sugiere que la teoría literaria y la política son dos disciplinas inseparables, algo que por alguna razón no me convence.

Entiendo que Eagleton tenga una aproximación política a todas las corrientes de Teoría Literaria que nos ha presentado; aproximación muy respetable por cierto, pero ya es algo muy distinto suponer que bajo toda teoría literaria siempre subyazca la política, por más que el autor defina a lo político como «únicamente a la forma en que organizamos nuestra vida social en común y a las relaciones de poder que ello presupone» (cfr: página 231). ¿No será una visión muy ideologizada de la Teoría Literaria?

Imagino que escribir, leer y entender son actos muy humanos y, por ende, anteriores a toda forma de organización y relaciones de poder. Pero de la lógica de Eagleton podría colegirse que hasta un ama de casa que escribe poesías siempre tendría en mente por ejemplo las relaciones de poder. Esto lo asocio al Psicoanálisis, que llevado a extremos conllevaría pensar que la misma ama de casa que escribe poesías para su hijo estaría motivada en el fondo sólo por el Eros… En resumen: no creo que el Eros, el Tánatos, la Política o las estructuras de poder sean motivaciones siempre subyacentes en todas nuestras obras literarias o en todas nuestras acciones en general.

El Eros o la Política pueden estar implícitos en algunas obras; un contexto político, histórico o social en que se escribió hasta la más diáfana de las poesías podría ayudar a entenderla mejor. En ese aspecto, son innegables los méritos de aproximaciones políticas o psicoanalíticas a la Teoría Literaria. El problema es considerar a cualquiera de ellas como las únicas y generalizarlas


Postdata

Al final de este recorrido por estas diversas corrientes de Teoría Literaria, el autor nos brinda una extensa posdata donde, entre otras cosas, distingue Postmodernidad (termino más general, histórico y filosófico) de Postmodernismo (término más estrecho, cultural y estético).

La Postmodernidad significa: «el fin de la Modernidad en el sentido de esas grandiosas narrativas de verdad, razón, ciencia, progreso y emancipación universal que, supónese, caracterizan el pensamiento moderno a partir de La Ilustración» (Cfr: Página 270).

La Postmodernidad considera que los esquemas mentales de La Modernidad «implican la fe peligrosamente absolutista de que nuestras variadas y contingentes formas de vida y de conocimiento pueden fincarse en algún solo principio, último e inatacable: la razón o las leyes de la historia, la tecnología o los modos de producción, la utopía política o una naturaleza humana universal» (Cfr: página 271).

En esta posdata el autor también nos señala que si la Literatura importa hoy es porque «a muchos críticos convencionales les parece uno de los pocos lugares comunes que quedan en que, en un mundo dividido y fragmentado, aún puede encarnar un sentido de valor universal; y donde, en un mundo sórdidamente materialista, aún se puede alcanzar un raro atisbo de trascendencia» (Cfr: página 279).

Es decir, en un mundo como el de ahora, donde ya no hay certezas absolutas y el mundo islámico y el occidental están tan distanciados, la Literatura sería una disciplina que aporte valores universales que los más diversos credos podrían asimilar sin sentirse peligrar.


Conclusiones personales:

Cada corriente de Teoría Literaria tiene aportes propios a complementarse con los de las otras. La Teoría Literaria entendida sólo desde una corriente resultaría reductiva o parcial, aunque algo similar ya mencionamos.

Las teorías son positivas si las entendemos como una de las tantas aproximaciones que puede haber para conocer una misma realidad (en este caso las obras literarias). El problema es cuando creemos que una teoría es la única aproximación y rechazamos otras igual de válidas: esa sería una de las causas de las interpretaciones parciales o muy ideologizadas de una obra… En ese sentido, la obra de Eagleton debe entenderse sólo como una aproximación política a todas las corrientes de la Teoría Literaria, tal como él mismo lo admite y ya anotamos antes…

Lo que también desprendo de la obra de Eagleton es que cada corriente de Teoría Literaria surgió como necesidad de enfatizar un aspecto soslayado por otra u otras corrientes anteriores; surgió condicionada por un contexto histórico o social determinado.

Y ¿si no eres académico por qué deberías leer este libro? A veces a las obras literarias suelen dárseles interpretaciones antojadizas, afines a los intereses de tales o cuales ideologías coyunturales. Ante tales situaciones, tendrás mayores criterios de discernimiento si al menos detectas en la interpretación de una obra una de las diversas corrientes de pensamiento de la Teoría Literaria, uno de cuyos objetos de estudio versa sobre todo aquello dicho o reflexionado sobre un acto tan humano y natural como leer y entender.

Este artículo sólo pretende ser una mezcla de reseña y resumen de una obra introductoria a la Teoría Literaria, así que ya imaginaras la amplitud de esta disciplina.

Al decir que este artículo es un resumen no significa que te haya arruinado esta obra (como a una novela cuyo desenlace ya divulgué), pues ella hace un desarrollo mucho más rico y denso de los temas abordados. Por ejemplo, el Estructuralismo exige entender autores y formulaciones diversas que derivan a veces en verdaderas sub corrientes de pensamiento condicionadas por una pluralidad de procesos históricos y sociales, temas imposibles de agotar en pocos párrafos, así que te equivocas si crees que ya no tienes que leer este libro… =)



En la foto Terry Eagleton, autor del libro reseñado.

Libro reseñado:

Eagleton, Terry
Una Introducción a la Teoría Literaria

México
Editorial Fondo de Cultura Económica
(2002)
288 páginas
ISBN: 968-16-5454-4



Posdata:

En otra obra Introductoria a la Teoría Literaria (cuyo autor es Jonathan Culler) deducimos que el Postestructuralismo abarca varios discursos teóricos (Feminismo, Psicoanálisis, Marxismo e Historicismo) pero se funda principalmente en la Deconstrucción y la obra de Derrida (Cfr: Página 150).


Fuente:

Culler, Jonathan
Apéndice, Escuelas y movimientos teóricos,
Obra: Breve Introducción a la Teoría Literaria
Traducción castellana de Gonzalo García
Primera edición en biblioteca de bolsillo,
ISBN: 84-8432-133-9
Barcelona-España
Editorial Crítica
Noviembre de 2000
185 páginas


Cortesía de la imagen:

http://www.englit.ed.ac.uk/studying/undergrd/honours/3year/2004-2005/Presentation/handouts/Images/TerryEagleton.jpg




viernes, marzo 10, 2006

Jorge Eduardo Eielson (1924 – 2006)



El blog Poesía con forma de Pájaro rinde al poeta un pequeño pero significativo homenaje al cual me sumo. Les sugiero también el siguiente enlace sobre Eielson en Perú Cultural.


Posdata (10 de marzo del 2006):

Quienes quieran conocer detalles sobre la vida del poeta, el diario El Comercio ha publicado el día de hoy una semblanza en el siguiente enlace.

lunes, marzo 06, 2006

Syriana

La razón que me motivó a ver Syriana fue un artículo de la BBC donde George Clooney denunció a una revista por publicar una foto suya con el rótulo de traidor. A manera de defensa de esta película el actor comentó: «Sólo porque criticas a Exxon no quiere decir que pienses que no debería haber compañías petroleras».

Esto me sorprendió porque Clooney no ostenta un perfil de activista como el de Michael Moore (aunque son conocidas sus opiniones contra el régimen de Bush, algo que no evitó que se llevara el Oscar como mejor actor de reparto) y porque Syriana no tiene un estilo de panfletario efectismo sino más bien sobrios matices documentales y diálogos concisos, de los que sin embargo siempre podemos leer entrelineas muchas cosas…

Esta película se mueve en el plano de ciertas hipótesis: qué podría ocurrir si hubiera ciertas variables en el triangulo conformado por el Gobierno Norteamericano, las trasnacionales petroleras y ciertos emiratos árabes; qué podría pasarle por ejemplo a un jeque árabe con aires reformistas que quisiera mejorar las condiciones de vida de su gente, invirtiendo las riquezas del petróleo en mayor infraestructura para su país, asumiendo su privilegiada posición con mayores responsabilidades que las de la buena vida…

Ahora, somos moderados diciendo que Syriana se mueve en el plano hipotético, pues se inspira en el libro See No Evil, del ex agente de la CIA Robert Baer…

Esta película brinda perspectivas desde varias historias paralelas para aproximarse a una misma realidad: todos parecieran ser sólo engranajes de una maquinaria, de la que tendrán mayor comprensión quienes estén en un nivel más alto, aunque incluso éstos sienten en algún momento que sus decisiones eran más limitadas de lo imaginado, cuando quieren apartarse de lo establecido.

Esta situación es aun la del Príncipe Nasir, el jeque árabe con inquietudes progresistas, frustrado cuando su padre elige a su hermano corrupto como sucesor para ocupar el gobierno de un emirato. Pero esto es más notorio en el agente de la CIA Bob Barnes, interpretado por Clooney, del que intuimos que siempre ha participado en misiones de cuyos resultados nunca tuvo cabal idea para qué fines servían…

De esta película inferimos que nadie sale ganando al margen del bando al que pertenezca. Ni el maduro agente de la CIA, que arriesga su vida por un empleo que hizo naufragar su matrimonio y que sólo parece utilizarlo exigiéndole sacrificios sin darle demasiadas explicaciones. Ni el Principe Nasir, cuando pierde el trono por el delito de aspirar a reformas sociales. Ni su asesor financiero (interpretado por Matt Damon), cuyo puesto hace peligrar su estabilidad familiar y hasta su propia vida. Ni Wasin, obrero paquistaní despedido de una instalación petrolera, quien mendiga un puesto para no ser deportado, hasta canalizar sus descontentos en un movimiento fundamentalista que lo lleva a un trágico final…

Además de salir perdiendo de una u otra forma, todos parecieran estar en un sistema pensado para que nunca sepan para quiénes trabajan, para que sean piezas de un ajedrez jugado por un estrecho círculo de beneficiados… Y es que esto es algo importante que me inspira la película: estas maquinaciones no favorecen ni a la población de Estados Unidos ni a la de cierto emirato árabe, sino sólo a ciertos grupos de ambas naciones. En otras palabras: el escenario que se nos presenta hace difícil culpar a los países en abstracto.

En alguna escena vemos que el auto en el que viaja el Príncipe Nazir es enfocado, para dispararle un misil, como si fuera un blanco de un juego de Playstation. Esto sugiere cómo podría ser visto incluso un rico jeque árabe dentro de la visión omnímoda de esferas de poder aún mayores, como las ya mencionadas…

En esta película hay que estar atento a los diálogos para entender lo que traslucen, más aún en la actual coyuntura: la invasión norteamericana a Irak; las acusaciones contra Irán de estar fabricando una bomba atómica por continuar con sus procedimientos de enriquecer uranio; la amenaza del fundamentalismo islámico…

Claro, la película se basa sobre hipótesis, pero a veces la ficción es un recurso para confirmar nuestras sospechas de que hay un trasfondo detrás de las noticias que sobre el Medio Oriente recibimos de algunos medios tradicionales.


Fuentes:

Cfr: Syriana
Alberto Fijo
Aceprensa
1 de marzo del 2006

Cfr: Clooney: "No soy un traidor"
BBC de Londres
25 de febrero de 2006

Cfr: "Crash" sorprende en los Oscar
BBC de Londres
6 de marzo de 2006

Cortesía de la imagen:
http://movies.apple.com/trailers/wb/syriana/images/large_02.jpg

Posdata (9 de marzo del 2006)

Pero ¿qué significa Syriana? A continuación una explicación encontrada en la Red y atribuida a Robert Baer, ex-agente de la CIA y autor de See No Evil, libro en que se inspira esta película: «Es un lugar ficticio, un término que se utiliza para describir el rediseño de las fronteras del Oriente Medio para que se ajusten a nuestros intereses (los de Estados Unidos)».

Fuente:

Cfr: El factor inhumano
Syriana
Sergi Sánchez
El Cultural.es

domingo, febrero 05, 2006

El jardín secreto

Frances Hodgson Burnett (1849-1924) fue una autora inglesa, emigrada a Estados Unidos, que entre sus obras infantiles sobresale una que escribió a los 62 años, El jardín secreto, por haber tenido en la pantalla más adaptaciones, protagonizadas respectivamente por Margaret O´Bryen (1949), Gennie James (1987) y Kate Maberly (1993).

La versión de 1993 la vi recientemente. El productor fue el conocido Francis Ford Coppola; la directora, la polaca Agnieszka Holland y el diseñador de producción, Stuart Craig.

Craig merece destacarse como especialista en ambientaciones británicas de época. Su nombre puede reconocerse en créditos de realizaciones como Gandhi (1982), Greystoke (1984), El Paciente inglés (1996) y la saga de Harry Potter.

El personaje central de El jardín secreto es Mary Lennox, huérfana que pierde a sus padres en un terremoto en La India. Llegada a Inglaterra, tiene un frío recibimiento de la señora Medlock, clásica ama de llaves victoriana, versión femenina del señor Stevens, mayordomo británico encarnado por Anthony Hopkins en Lo que queda del día (1993).

La señora Madock dirige al personal doméstico de la mansión de lord Craven, aristócrata muy deprimido por le muerte de su esposa, hermana gemela de la difunta madre de Mary.

Mary va entendiendo paulatinamente que en aquella mansión ya nunca más será aquella niña privilegiada que era en La India, cuando sus padres vivían, algo que percibe inicialmente con Martha, institutriz que le asignan y que si bien la atiende amablemente tampoco le rinde pleitesía. Esto al principio molesta a la pequeña Mary, quien talvez habría estado habituada ya no sólo a ser mimada sino hasta reverenciada por sus criadas hindúes, síntoma del colonialismo británico imperante en aquel entonces… Esto lo deduzco porque Martha siempre es atenta y consentidora con Mary, quien todavía así no deja de percibir el trato de esta criada, al menos al principio, como demasiado horizontal para su gusto… Sin embargo, la dulzura de Martha hace que Mary aprenda lo que es ser niña…

A pesar de su arrogancia inicial, Mary también refleja una entereza admirable para sus diez años, pues nunca llora después de la muerte de sus padres, y no porque no se sienta afectada. Pero también posee una gran sensibilidad y aparenta dureza como una forma de protegerse; sensibilidad que salva su carácter de ser arbitrario para volverlo valiente y comprometido… La entrega a los demás demanda más valor que el abuso: en ese sentido Mary mostrará un gran coraje para los desafíos que enfrentará…

Mary va observando lo poco que conoce a la familia de su difunta tía carnal. Era casi una extraña para lord Craven, su único tío y pariente que casi no conoce. Él la recibe una vez en su despacho y hasta le plantea llevarla a un internado, algo que no se conreta… Pero el colmo de este distanciamiento familiar es cuando Mary descubre que en aquella mansión vive también un primo de su edad cuya existencia desconoce: Colin, el hijo de lord Craven

Extremadamente sobreprotegido, Colin está postrado en una cama porque supuestamente no puede caminar. Está incapacitado para todo por una salud que en realidad no es tan frágil como le han hecho creer. Es prisionero de sus miedos y de la peor de las cárceles: la psicológica. Tiene a su disposición los inmensos paisajes que rodean su mansión, pero nunca sale de su cuarto temiendo contagiarse con las esporas y microbios del medio ambiente (¿?), rasgos paranoicos que me hicieron inevitable una comparación con ese Howard Hughes interpretado por Leonardo Di Caprio (2004). Aunque Colin es ficticio y el millonario aviador fue real, sus semejanzas me hacen preguntarme si no habrá un síndrome propio de personas sobreprotegidas que se aíslan para no contaminarse del mundo… Pero no quiero salirme del tema…

Colin nació muy débil y al poco tiempo murió su madre. Como sufrió demasiado por la muerte de su esposa, Lord Craven no toleraría que algo también le pasara a su hijo, así que prefiere verlo lo menos posible: su lógica parece que cuanto menos lo vea menos se encariñará con él y, así, menos sufrirá... De otra forma no se explica que casi no visite a su propio hijo, aun cuando a éste lo sabe postrado en una cama…

Todo el personal de servicio brinda excesivas atenciones a Colin. Es lo mejor y lo único que saben hacer con él, pero no lo dejan desarrollarse, sólo refuerzan más su cautiverio… Pero ¿qué más pueden hacer? Sus roles son de criados y no de educadores. No están en posición de detectar qué realmente necesita Colin, ni él mismo parece conocerlo concientemente por su corta de edad, y aunque lo supieran no podrían hacer nada, caso incluso del de la dominante señora Madock, que es la que más autoridad tiene…

En este contexto, Colin necesita de alguien que le diga sus verdades, que energicamente lo saque de esa prisión dorada, que tenga esa mezcla de sabiduría e ingenuidad para trascender las barreras sociales y descubrir qué anhela el verdadero niño oculto tras aquel aprendiz de lord…

Aunque parezca mentira, quizás la sabiduría de esta historia infantil podría ayudarnos a atender a adultos muy complejos como el ya mencionado Hughes, quien talvez en el fondo sólo habría deseado lo que Colin ignora cómo pedir y que sólo la pequeña Mary puede vislumbrar con esa lucidez sólo propia de la inocencia…

Desconozco cuántas biografías habrá escritas sobre el millonario aviador, pero quizás pocas brinden ciertas claves para entenderlo mejor como ésta simple historia de El jardín secreto, por más infantil y ficticia que sea... Será porque nadie puede entender al adulto si primero no conoce al niño… De allí que las obras infantiles tienen mucho más riqueza de la imaginada.

Y ya no les sigo contando para que solos vean el desenlace. Ni siquiera voy a decirles por qué la película se llama El jardín secreto para dejarles la inquietud.

La película podría parecer muy lenta pero sería bien aprovechada si los padres le extraen enseñanzas que compartir con sus hijos.


Notas:

La foto corresponde a Frances Hodgson Burnett, autora de la obra El jardín secreto, que inspiró a la película homónima dirigida por Francis Ford Coppola

Cortesía de la imagen:
http://img.tfd.com/authors/burnett.jpg


Fuentes

Frances Eliza Hodgson Burnett.
Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001.
© 1993-2000 Microsoft Corporation.
Reservados todos los derechos.

The secret garden (1987)
www.wherehouse

The secret garden (1993)
www.eofftv.com

Frances Eliza Hodgson Burnett en el cine
www.alohacriticon.com

sábado, enero 28, 2006

Yo, Robot


Película norteamericana homónima de la obra de Isaac Asimov. En 2004 fue dirigida por Alex Proya y producida por Laurence Mark, John Davis, Topher Dow, Wyck Godfrey. Es protagonizada por Will Smith, como Del Spooner, y por Bridget Moynahan, como la doctora Susan Calvin.

En la filmografía de Proyas destaca Dark City (1998), película que habría inspirado a The Matrix (1999), según algunos sitios de la Red. Entre los productores destacaré a Mark por otra película suya basada en la obra de Asimov, El Hombre Bicentenario (1999).

A Del Spooner le encontré muchas semejanzas con Rick Deckard de Blade Runner (1982). Ambos son detectives, profesión que les permite conocer el lado oscuro de sus sociedades, por más futuristas que sean, y observarlas con mayor sentido crítico que muchos de sus coetáneos. Ambos son poco ortodoxos y viven solos y, talvez por ello, llevan sus investigaciones hasta las últimas consecuencias, al punto de cuestionar al sistema al que supuestamente sirven, algo a lo que alguien con familia no se atrevería porque arriesgaría su estabilidad. Qué mejor perspectiva que la de detectives solitarios para desafiar, sin tintes intelectuales, el optimismo actual por el mito del progreso. Aunque quizás las semejanzas entre Del Spooner y Rick Deckard sean sólo coincidencias, en fin…

Yo, Robot nos sitúa en el Chicago del 2035. Los robots son muy necesarios pues se dedican a todas las labores domésticas de los humanos, a los que no pueden dañar por estar programados con tres leyes.

Sin embargo, tras descubrir que en la muerte de un científico podría estar implicado Sonny, robot programado con sentimientos humanos, Del Spooner fundamenta sus sospechas en una intuición mundana más aguda que la racionalidad glacial de la doctora Calvin. Y así un caso policial nos lleva a una verdadera rebelión de robots…

En esta película sorprende que el robot Sonny muestre no sólo sentimientos humanos (como cuando agradece por ser considerado como alguien y no como algo), sino también discernimiento y libertad propias, cualidades que ninguna programación puede proporcionar y que también refleja V.I.K.Y., computadora central que comanda a todos los robots.

Siempre he creído que si algún día ciertos artefactos se nos rebelan será porque un hombre así los ha programado, pero no porque sean capaces de ir contra su propia programación, capacidad que conllevaría la libertad, don que es lo más propiamente humano y que nunca podrá ser replicado, salvo que ya no hablemos de robots sino de Cyborgs, que según entiendo son humanos con partes robóticas, pero humanos al fin y al cabo. Así, podremos hablar de Inteligencia Artificial pero jamás de Libertad Artificial, salvo que la idea de Libertad quede redefinida de manera muy distinta a la de ahora.

Hay películas como las diversas secuelas de El Exterminador o The Matrix que sugieren la existencia de máquinas con Libre Albedrío, pero nunca me parecieron verosímiles, rasgo necesario para que incluso la mayor de las fantasías nos deslumbre pero sin parecernos descabelladas…

Sin embargo, Yo, Robot me hizo reflexionar sobre la ciega confianza que ponemos en los adelantos tecnológicos sin ser concientes del precio que podríamos pagar.

En esta película la doctora Calvin o el teniente John Bergin (jefe de Spooner) no concebían que los robots pudieran cometer actos delictivos. Sólo a una oveja descarriada como Spooner se le podían ocurrir tales sandeces. En un primer momento Calvin y Bergin parecían incapaces de imaginar que la empresa que fabricaba los robots pudiera estar usando a éstos para cometer crímenes, aun cuando el desenlace del film es diferente.

Este elemento me llevó a una analogía con otro adelanto tecnológico en nuestra época actual: el Internet.

Una nota de la BBC hacía reflexionar sobre la facilidad con que otorgamos nuestros datos (dirección, correo electrónico, nuestras aficiones) cuando en la Red realizamos compras o nos suscribimos a diarios digitales o servicios diversos. Dicha nota citaba los comentarios de un asesor de la industria de la Internet: «Estas compañías (de la Red) poseen miles de gigabytes de datos pero no saben qué hacer con ellos, ni para ayudar a los clientes ni para su propio beneficio».

¿Qué pasaría si a algunas de estas empresas se les ocurriera sacar provechos dudosos de estos gygabytes? No olvidemos que información es poder, que quien lo ostente difícilmente podrá ser controlado. Quizás alguien deberá ser medio oveja descarriada para denunciar tal situación, pero muchos de nosotros bien podríamos llamarlo paranoico, activista alienado de teorías conspirativas. Talvez en el fondo sepamos que algo de razón tenga, pero hay verdades que preferimos evadir al desbordarnos y que nos hará rechazar a quien nos las revele. Por eso quizás sólo un desadaptado del sistema se atrevería a tan quijotescas denuncias. Es allí cuando películas como Yo, Robot, dentro de toda su ficción, logran proyectar algo de la realidad de nuestro tiempo…


Fuentes

Yo, Robot
La Butaca


Conveniencia o privacidad
Tim Weber
BBC
27 de enero del 2006

Comparación de los films Dark City y The Matrix
Jorge Morales Ruiz
Revista Quinta Dimensión.
Este artículo de Morales Ruiz me llamó la atención porque compara treinta escenas de Dark City y The Matrix que sugieren muchas semejanzas.

Cortesía de la imagen:
http://homepage.mac.com/pifas/iblog/myblog/C1048451701/E1063213367/Media/FX-1.jpg

lunes, enero 16, 2006

Las Crónicas de Narnia (El león, la bruja y el ropero)

Producida en el 2005 por la factoría Disney y dirigida por Andrew Adamson, a quien debemos también las dos cintas de Shrek, esta película se basa en un libro que fue segundo de una colección de siete, pero que fue sugerido para ser leído primero por su autor, C.S. Lewis…

Esta producción sería muy dramática en una versión adulta. La codicia de un hombre puede más que la lealtad a sus hermanos, a quienes traiciona sólo por beneficios y poder, haciendo incluso peligrar sus vidas. En algún momento es descubierto y cuando va a ser ajusticiado otro lo salva reemplazándolo en el castigo… Entonces siente una mezcla de gratitud y hambre de expiación y muestra una gran entrega y sacrificio para luchar contra el mal, al punto de resultar mortalmente herido.

En lo personal, de esta historia puede deducirse algunas ideas: incluso personas de vida muy honesta, pero muy instalada, no serían tan capaces del sacrificio como un traidor arrepentido que desesperadamente desea redimirse, más aún por la gratitud a quien se sacrificó por él. En conclusión: a veces cuando mucho te han perdonado sientes la necesidad de amar mucho más… Habrás cometido muchos errores pero la caridad cubre infinidad de pecados… De acuerdo: todo esto podrá parecer muy clerical, pero ¿acaso por eso deja de ser válido? Y lo digo con el mayor respeto…

No les voy a contar más para que solos averigüen en la película quién es el traidor, quién se sacrificó por él, quiénes son los hermanos traicionados, aunque deben sospecharlo. En todo caso, ésta es toda la riqueza que puede esconder una historia infantil.

Y sí: puede ser una perfecta metáfora del Cristianismo. Creo que para un niño sería algo complicado entender todo el misterio que conllevó el sacrificio de Cristo por la humanidad, y esta película bien podría contribuir a esta tarea pedagógica.

Asimismo, estos referentes cristianos no deben extrañar en la obra de C.S. Lewis, ateo en cuya conversión al Cristianismo, afín a la tradición anglicana, ayudó su amigo J.R.R. Tolkien, abiertamente católico.

Si esto es bueno o es malo ya dependerá de las convicciones de cada quien, pero las cartas están sobre la mesa. No obstante, los mensajes implícitos en esta película son universales, no son exclusivamente cristianos y no tienen por qué afectar a ningún credo. Digo esto por algunas críticas que he leído en ese sentido…

Qué más universal que entender que aun el peor de nuestros errores puede perdonarse, que siempre podemos reivindicarnos, que tenemos derecho a una segunda oportunidad, que podemos ascender de la peor de las deslealtades a la mayor de las trascendencias… Aunque obviamente esta película tiene muchos más elementos universales a desentrañar…

Posdata (21 de enero del 2006):

Los artículos de dos lectoras dan información complementaria sobre Las Crónicas de Narnia.

Verónica Valcárcel Noce nos da algunos datos sobre la producción de esta película en El Buen Cine.

Consuelo Gonzales nos brinda en I – Elanor mayores detalles sobre cómo JRR Tolkien y C.S. Lewis se influenciaron recíprocamente.
Posdata (24 de enero del 2006)

Al decir que Las Crónicas de Narnia pueden ser una perfecta metáfora del Cristianismo no significa que necesariamente sea una apología del mismo, aunque una metáfora pueda ser además una apología…

Las metáforas representan en sentido figurado una realidad para esclarecerla, distorsionarla o sugerirla. Depende de la intención del autor…

Una apología defiende una verdad, como bien sabemos.

Si Las Crónicas de Narnia son una metáfora o una apología ya dependerá de cada quien. En lo personal, podría ser entendida más como una metáfora del Cristianismo. Y aunque no está mal que así sea, esta obra debe valorarse no sólo por eso sino también por sí misma, porque trasmite valores válidos para lectores de cualquier raza, credo o cultura.

Vincular esta obra de C.S. Lewis a un credo específico es limitar su alcance universal…

Letralia inaugura espacios para formación y traducción (nota de prensa de Letralia)

La revista literaria digital Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com/), inauguró este lunes 16 de enero, en su portal en Internet, dos nuevos espacios: Aula Letralia, un centro de formación literaria, y TransLetralia, una publicación sobre traducción, según informó su editor, el escritor venezolano Jorge Gómez Jiménez.
Aula Letralia (www.letralia.com/aula) reúne material de orientación sobre el aprendizaje del oficio literario, incluyendo textos de Julio Cortázar, Roberto Bolaño, William Faulkner, Gabriel García Márquez y otros, así como opiniones de sus lectores sobre las técnicas que consideran más apropiadas para quien desea convertirse en un escritor.
Asimismo, el sitio es un aula virtual en el que varios guías dictarán talleres literarios en línea, el primero de los cuales es “Técnica y arte del blog literario”, dictado por Gómez Jiménez. El taller consta de 12 lecciones que serán impartidas a través del correo electrónico, y en las que los participantes aprenderán sobre la historia de los blogs, cómo diseñarlos y armarlos, sitios dónde alojarlos, cómo hacer un blog que destaque y toda la información que necesitan para hacer un blog atractivo.
Por su parte, TransLetralia ( www.letralia.com/transletralia) es una publicación digital dedicada a la promoción de los traductores literarios que usan el español como lengua de trabajo. Incluye textos de autores consagrados traducidos de otras lenguas al español y viceversa, además de material ensayístico sobre el oficio del traductor.
La primera selección de textos que publica TransLetralia incluye el cuento “X-ing a Parabrab”, del estadounidense Edgar Allan Poe, traducido por el venezolano Miguel Siso; una colección de relatos breves del chino Pu Sungling cuya versión en español estuvo a cargo del venezolano Wilfredo Carrizales; poemas del estadounidense Raymond Carver traducidos por el argentino Esteban Moore y del japonés Shuntaro Tanikawa traducidos por la mexicana Cristina Rascón Castro.
Estos textos no habían sido nunca traducidos al español. Adicionalmente, TransLetralia publica un libro sobre traducción de textos religiosos hebreos del uruguayo Iaír Menachem y un capítulo de la novela El Inesperado, de Enrique Lafourcade, traducido al inglés por Nicole Lafourcade.
Con la creación de estos espacios, Letralia inicia la celebración de su décimo aniversario, que se cumplirá el sábado 20 de mayo de 2006, y complementa su oferta de contenidos para escritores y lectores de habla hispana, que incluye también una revista literaria de circulación quincenal en la que ya han sido publicados textos de más de mil autores, un directorio de recursos culturales en Internet, una editorial digital y una sección de autores invitados.

lunes, enero 02, 2006

Charly y la fábrica de chocolate



Originally uploaded by Martín Palma Melena.

Roald Dahl (1916-1990) fue un autor británico reconocido principalmente dentro del género de la Literatura Infantil. Entre sus obras llevadas al Cine figuran Los Gremlins (dirigida por Joe Dante en 1984), James y el melocotón gigante (dirigida por Tim Burton en 1996) y Charly y la fábrica de Chocolates (con una primera versión cinematográfica en 1971 y una segunda en el 2005, dirigida también por Burton).

Lo que reseñaremos será la versión cinematográfica del 2005 de Charly…

Willy Wonka es un excéntrico y reconocido fabricante de golosinas (aunque destaca más por los chocolates), pero un día despide a todos sus empleados, defraudado por un espionaje industrial, y decide aislarse del mundo. El pueblo donde queda su fábrica no sabe nada de él por años, hasta que un día se divulga una promoción consistente en que cinco chocolates marca Wonka contienen respectivamente un boleto dorado que favorecerá a los ganadores con una visita a la fábrica de Willy, pero sólo uno de ellos obtendrá adicionalmente un premio sorpresa.

Entre los niños favorecidos con el premio figuran Charly Bucket, Augustus Gloop, Violet Beauregate, Veruca Salt y Mike Teavee.

El buen Charly parece sacado de la Inglaterra del siglo XIX (parece un personaje de Dickens) y colocado en la época actual. Responde al clásico niño virtuoso de los tradicionales cuentos infantiles. Sus carencias materiales son compensadas por el gran afecto de sus padres y abuelos.

El obeso Augustus es la personificación infantil de la gula. Su madre parece del tipo sobre protectora y quizás también dominante.

Violet es perfeccionista, competitiva, frívola y vanidosa. Parece una versión precoz de una estrella deportiva e, incluso, de su propia madre, quien a ratos funge como una verdadera manager asesorándola.

Veruca coincide con Violet en algunos aspectos pero destaca principalmente como caprichosa. Sus padres la consienten, otorgándole todo lo que pide y volviéndola así una pequeña tirana. Por eso no es difícil imaginárnosla en el futuro como una lady tan sofisticada como materialista.

Mike representa a un tipo de niño muy del siglo XXI (al menos en la versión cinematográfica porque la obra data de 1964). Tiene un genio algo ácido y se jacta de su inteligencia. Su semblante y mirada proyectan algo de lunático. Está muy alienado por los videos juegos, de los que sus padres prefieren no apartarlo porque no sabrían cómo lidiar con él. Estos rasgos darían a Mike el prematuro perfil de los inadaptados adolescentes de la película Elefante (dirigida por Gus Van Sant en el 2003), inspirada en la tristemente célebre masacre de Columbine (1999). Aunque sea indirectamente, los guionistas de la película Charly... parecieron tener esos referentes al reinventar este personaje para actualizar el relato de Dahl.

Otro elemento a destacar de la película son los Oompa Loompa, tribu reclutada por Willy Wonka de algún lugar exótico para trabajar en la fábrica. Sorprende que los Oompa Loompa sean tan pequeños y con rostros tan idénticos, estereotipos que bien pudieron influenciar a Roald Dahl por sus años en África: fue empleado de la Shell Oil en Tanganica (actual Tanzania) y miembro de la Royal Air Force en Nairobi. Los Oompa Loompa destacan principalmente por su lealtad y laboriosidad, pero en la enciclopedia Wilkipedia vemos que estos personajes sufrieron modificaciones en posteriores ediciones de la obra por presiones diversas.

Charly al final gana el premio sorpresa: se vuelve el sucesor buscado por Willy Wonka para dirigir su fábrica.

Aun cuando no encaja en el típico niño superhéroe que atraviesa por espectaculares aventuras, Charly tiene el gran mérito de la renuncia a ser sucesor de Willy cuando le exigen abandonar a su familia. Esto bien podría enseñarle a todo niño que sólo bastan gestos cotidianos, pero muy significativos, para ser grandes héroes: hay renuncias que exigen más valor que el mayor de los riesgos.

A juzgar sólo por la película de Burton, el final es bastante inesperado para tratarse de una historia infantil. Es decir, al Charly acabar como sucesor de Willy, tenemos todo dado para el clásico final feliz, como el del niño pobre que termina siendo rico o poseyendo un reino. Sin embargo, uno siente que el gran premiado es Willy al haberse reconciliado con su padre y hallado una nueva familia: la del propio Charly…

Estos detalles expuestos bien podrían diferenciar a Charly y la fábrica de chocolates de muchas otras historias infantiles…



Fuentes:

Cfr: Roald Dahl
Enciclopedia Microsoft Encarta 2001

Cfr: Moraleja con Humor
Diario El Mundo (España)
17 de agosto del 2005


Cfr: Roald Dahl
Viaje Literario
Web Aloha Criticon


Cfr: Charly y la fábrica de chocolate
Enciclopedia Wilkipedia

Cortesía de la imagen:
http://www.terra.com.mx/Galeria_de_Fotos/images/125/249074.jpg

jueves, diciembre 29, 2005

El Túnel de Sábato

Fuente de la imagen: Escritores.Org


Originally uploaded by Martín Palma Melena.

A Ernesto Sábato siempre lo asocio con ciertos rasgos: su rostro entre analítico y sombrío; su serenidad más propia del estoicismo que de la reconciliación; una personalidad que parece sintetizar racionalidad y sensibilidad…

Otro rasgo suyo que siempre me sorprendió fue su abrupto giro de una destacada carrera en Ciencias a la Literatura. No olvidemos que tiene un doctorado en Física y que su itinerario académico comprende prestigiosos centros de investigación como el Laboratorio Joliot-Curie de París y el Instituto Tecnológico de Massachussets.

No es raro que un científico también sea escritor. Isaac Asimov vendió a los 18 años su primer relato a la Revista Amazon Stories y a los 28 se doctoró en Bioquímica, así que su afición a las letras y a las ciencias fueron paralelas a lo larga de su vida.

Pero lo que diferencia a Sábato es su drástica decisión de 1943 para dedicarse por entero a ser escritor; decisión que suele atribuirse a una honda crisis existencial.

Pero esta decisión también puede entenderse si recorremos cronológicamente su vida, la que nos sugiere algunas constantes: la búsqueda, las renuncias, las decepciones, los cambios de rumbo, las penurias de índole diversa, las huidas…

Algunos de los rasgos que siempre percibí de Sábato los vi reflejados en Juan Pablo Castel, protagonista de su novela El Túnel (1948), aunque nunca debemos confundir al personaje de ficción y a su creador…

Juan Pablo Castel es un hombre con cualidades muy singulares. Por un lado, su rara sensibilidad lo hace tener un gran entendimiento del lado oscuro de la naturaleza humana. Por otro lado, su racionalidad extrema lo hace analizar no sólo aquellas realidades que lo desbordan, cual mecanismo de defensa, sino también aquéllas muy cotidianas.

Lo malo de la sensibilidad de Juan Pablo es que de las personas más capta su lado negativo que el positivo. Lo malo de su racionalidad es que da como ciertas conclusiones que sólo son fruto de hipótesis, aun cuando éstas estén muy bien construidas. Es decir, paradójicamente, la propia racionalidad de Juan Pablo lo lleva al mayor de los subjetivismos.

Un día Juan Pablo ve que en uno de sus cuadros una mujer detecta un detalle que para él era muy importante, pero que para el resto había pasado desapercibido. La mujer era María Iribarme…

Juan Pablo ve a María como su tabla de salvación y la idealiza dentro de lo que cabe en su pesimismo: ella parece diferenciarse mucho de le gente superficial y vanidosa que lo rodea.

Aunque al principio observa algunos aspectos ambiguos en María, Juan Pablo siente que la necesita pero no por lo que ella es sino por lo que cree que es: un alma gemela con la que comparte una visión más profunda del mundo. Pero después él termina decepcionándose porque ella dista mucho de ser perfecta, algo que explica en parte el trágico final del libro.

Uno tiene la sensación de que la única culpa de María es haber sido demasiado idealizada por Juan Pablo, quien desesperado quiere hallar una luz en ese túnel existencial en el que se siente. Uno además intuye que María no quiere engañarlo, pero que también teme herirlo desengañándolo…

En ese sentido, El Túnel no es recomendable para quienes son depresivos o atraviesan por una época difícil…

No está mal explorar los rincones oscuros del alma, el problema es hacerlo dejando abiertas muchas interrogantes que talvez ni el autor mismo estuvo en capacidad de responder, al menos en la época en que escribió esta obra.

Aunque a Sábato y a todo autor debe juzgársele no sólo por un libro ni por su visión de las cosas en un contexto dado, sino por toda su obra y trayectoria en general…

En todo caso, hace tiempo que tengo pendiente otra novela suya: Sobre héroes y tumbas

Aclaro que éstas son sólo mis opiniones personales, tras leer El Túnel, y cada uno tiene derecho a tener las suyas…



Posdata (13 de Febrero del 2006):

Aunque posee una sensibilidad desvariada, Juan Pablo describe con mucha lucidez ciertos aspectos oscuros de la naturaleza humana, pero el problema es que un lector depresivo, muy identificado con este personaje, podría concluir erradamente que todos los hombres sólo somos ese aspecto negativo y que cualquier virtud nuestra sólo sería pura hipocresía para ocultar nuestra sórdida naturaleza… Es verdad que sería errado sacar tales conclusiones negativas (hacerlas extensivas a todos los hombres en general) a partir del pesimismo de Juan Pablo, pero tal riesgo podría existir…

La capacidad introspectiva de Sábato puede hacernos sospechar que en el fondo no éramos tan buenos como creíamos (eso explicaría en parte que el libro sea tan inquietante), incluso cuando seamos personas emocionalmente equilibradas y sepamos que la subjetividad de Juan Pablo está distorsionada. Por eso debemos saber que como humanos podremos tener un lado oscuro de la fuerza, pero siempre podremos trascenderlo para hacer las cosas más nobles; lado oscuro que no es nuestra esencia ni nos determina porque tenemos el don de la Libertad. Casualmente nuestra grandeza como personas radica en nuestra capacidad para dominar a ese mono enjaulado que todos llevamos dentro; en nuestras victorias cotidianas en esa lucha interior.

Considero que estos criterios (al fin y al cabo opiniones personales) podrían favorecer a una recta lectura de El Túnel, cuyos méritos son indiscutibles.

Quisiera agradecer al amigo Javier Murguía (quien también ha escrito una nota sobre El Túnel resaltando otros interesantes aspectos), pues muchas de sus intervenciones en mi blog me inspiraron estas reflexiones adicionales.

Posdata: (30 de abril del 2011)

Este texto fue escrito cuando aún estaba con vida Ernesto Sabato, quien falleció en la fecha indicada en esta posdata. Para mayor información al respecto, ver este artículo de la BBC


Fuentes:

Isaac Asimov
Web literaria El Poder de la palabra


Cronología de la vida de Ernesto Sábato
Universidad Nacional de La Plata (Argentina)
Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas


Cortesía de la imagen:
http://sepiensa.org.mx/contenidos/2004/sabato/images/sabato_02.jpg

martes, diciembre 27, 2005

Minority Report: podría anticiparse pero de otra forma...



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Minority Report fue un cuento corto del escritor Phillip K. Dick, autor también de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, novela que inspiró a la célebre película Blade Runner.

Basado en este cuento de Dick, Steven Spielberg realizo en el 2002 una película homónima que hace unos días volví a ver en un DVD original cuyo valor agregado era que tenía una entrevista donde este director comentaba por ejemplo haber reclutado a varios científicos para que pronosticaran qué adelantos tecnológicos podrían haber en el 2054 (año de ambientación de la producción) y cómo afectarían a la sociedad.

En ese sentido, en Minority Report podrían ser por lo menos viables en unas décadas los adelantos tecnológicos allí apreciados y sus efectos en nuestra vida cotidiana. Aunque algunos de estos adelantos ya existen, como aquellos censores capaces de reconocer la identidad de una persona por el iris de sus ojos; censores cuyas repercusiones sociales las vislumbramos en una escena del film donde el policía John Anderton (protagonizado por Tom Cruise) atraviesa un pasadizo y aparece una propaganda de cerveza marca Guiness.

De la entrevista a Spielberg desprendemos que en realidad esa propaganda ficticia había aparecido específicamente para el personaje y, por tanto, si aquel pasadizo no lo hubiera atravesado Andeston sino otra persona, hubiera aparecido otra propaganda pensada para ella. Pero este dato no queda claro en el film, aun cuando había anuncios publicitarios que llamaban al protagonista por su nombre, salvo que no sea muy observador…

De dicha entrevista también concluimos que en una posible sociedad futura nuestra vida privada prácticamente habrá desaparecido, al punto de que las trasnacionales segmentarían sus mercados ya no por grupos de consumidores, sino de manera muy personalizada. Si ahora nos quejamos de la invasión publicitaria ¿qué pasaría si además las empresas ya conocieran hasta nuestros más íntimos hábitos de consumo y sólo les bastara identificarnos en la calle por el iris de nuestros ojos para bombardearnos con la propaganda precisa?

Con respecto a la película Minority Report, allí se nos sugiere que ninguna profecía puede dar certezas totales de nuestro comportamiento, incluso en una sociedad futurista donde existe Pre Crimen, división policial que puede anticipar los delitos y arrestar preventivamente a sus potenciales perpetradores gracias a tres videntes.

Aquí quisiera destacar un punto. Aunque pronosticados por estos videntes, dichos delitos no eran certezas sino sólo posibilidades, porque el potencial criminal siempre podía optar por arrepentirse y desbaratar toda profecía. En otras palabras: esta división policial futurista prevenía crímenes que no necesariamente iban a cometerse y, por tanto, actuaba sobre la base de suposiciones, aunque tuvieran un alto grado de posibilidad, pero suposiciones al fin y al cabo. Así, el Libre Albedrío siempre podía imponerse, tal como se evidencia al final de la película.

Quizás sea inverosímil en el mundo futuro un sistema policial y judicial basado sobre videntes. Sin embargo, Minority Report podría haberse anticipado a su época, pero de otra forma… Me explico…

Bien podría llegar el día en que algunos sean encarcelados preventivamente sólo porque algún examen genético revela su predisposición a algún crimen o a conductas antisociales.

Felizmente esto todavía puede parecernos descabellado, pero siempre que recordemos que nuestra libertad estará condicionada pero nunca determinada ni por nuestros genes ni por ninguna profecía. Por tanto, nadie puede prever lo que haremos en el futuro por más indicios razonables que existan; nadie está condenado a un destino inexorable…

En lo personal, creo que todos tenemos un destino, pero nuestro Libre Albedrío nos da incluso la capacidad de rechazarlo, para bien o para mal…

Por todo esto, Minority Report tiene mucho más méritos que los de una simple película de acción. No esta demás que la vean nuevamente…


Cortesía de la imagen:
http://kino.ural.ru/movies/minority_report/poster.jpg